El juzgado de Ismael Moreno ha encargado a la UCO analizar cientos de mensajes de Threema entre la presidenta encargada de Venezuela y el empresario, aportados por Aldama en la pieza secreta sobre la presunta financiación irregular del PSOE, según 'El Mundo'.
La Audiencia Nacional investiga en secreto cientos de mensajes entre Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, y el empresario Víctor de Aldama. En ellos negocian la compraventa de barcos de petróleo y otras operaciones millonarias en el país caribeño, según ha publicado 'El Mundo'. Es material que Aldama ha ido entregando a la Justicia en los últimos meses y que ahora analiza la Guardia Civil.
El Juzgado de Instrucción número 2, que dirige Ismael Moreno, ha encargado a la UCO rastrear estas comunicaciones dentro de la pieza secreta sobre la supuesta financiación irregular del PSOE.
Entre la documentación que Aldama ha aportado, en el marco de su acuerdo de colaboración con la Justicia, figuran mensajes cruzados durante años con Rodríguez a través de Threema, una de las plataformas de mensajería consideradas más seguras.
Según 'El Mundo', los investigadores creen que ese material acredita el "extraordinario nivel de influencia" que el empresario, condenado por el Tribunal Supremo, tenía ante las más altas instancias del Gobierno de Nicolás Maduro. Fuentes de la investigación añaden que esa influencia era anterior a su relación con José Luis Ábalos, aunque el exministro la aprovechó y, presuntamente, también el PSOE.
Las entregas de dinero que relata Aldama
En dos declaraciones extensas, que siguen bajo secreto, Aldama ha contado que entregó dinero en metálico a Ábalos y a su asesor Koldo García. Según su relato, el dinero salía de sus negocios de petróleo en Venezuela y, tal y como le dijeron, iba destinado a financiar el partido y la Internacional Socialista. Al menos una de las entregas fue de 300.000 euros. Aldama sitúa esa entrega el 3 de enero de 2020 en el chalé de El Viso, en Madrid, donde Ábalos tenía su residencia oficial.
La Audiencia Nacional intenta averiguar, además, si el giro de la política exterior española hacia Venezuela durante el primer mandato de Pedro Sánchez estuvo condicionado por esa presunta financiación. España pasó de liderar el reconocimiento internacional de Juan Guaidó a no querer recibirlo como líder de la oposición.
Las alusiones al negocio petrolero eran constantes en las conversaciones con Rodríguez. Aldama actuó muchas veces en nombre de Pegaso Energy, una compañía suiza con sede en Ginebra aliada con la empresa rusa Kvarta Ltd. Esa alianza le daba una estructura financiera para operar con el régimen de Maduro sin tropezar con las sanciones internacionales.
El mecanismo, según el diario, era el siguiente: el crudo de la petrolera estatal PDVSA se cargaba en Venezuela en grandes petroleros, como el buque griego MT Eurosea (240 metros de eslora y capacidad para medio millón de barriles), y el pago se materializaba en cuentas rusas. Después, el petróleo se vendía en refinerías de Europa y Asia.
Entre los mensajes que obran en poder de la Audiencia hay un de junio de 2021, pocas semanas antes de que Sánchez destituyera a Ábalos como ministro de Transportes. Aldama escribe a la entonces vicepresidenta de Maduro que le va a enviar una propuesta de Pegaso con la carta de los rusos para ver si se puede hacer la operación de "sacar el fuel oil".
Precisa que sería con "pago FOB": PDVSA entrega el crudo a bordo y el comprador asume después el flete, los seguros y los tributos. Los barcos esperaban en el puerto de Amuay, donde PDVSA tiene una refinería, y las empresas que intermediaba Aldama querían comprar más de 15 millones de barriles en medio año.
"Un lío, vamos": retrasos, deudas y cifras
En los chats, Aldama informa de los detalles y de los problemas con los fletes. Según fuentes de la investigación citadas por 'El Mundo', le cuenta que un barco llevaba 30 días esperando para cargar en Amuay y que otro llegó a República Dominicana con más agua de lo normal. "Un lío, vamos", resume.
Rodríguez pregunta si los cargamentos están pagados. Aldama cree que "una parte sí y otra no". Ella le avisa de que, si no se salda la deuda, no les dejarán cargar: PDVSA no da producto a clientes con deudas pendientes. Al hablar de una carga concreta, de 215.000 barriles, Aldama explica cómo se pagaría: los rusos ingresan en la cuenta rusa de Pegaso y esta dispone el mismo día donde Rodríguez designe. Solo esa operación habría reportado 3,9 millones de dólares (3.4 millones de euros) a la "industria" venezolana.
Los fletes analizados llegan a un millón de barriles por barco, con beneficios de 15 millones de dólares para el Gobierno venezolano. También se habla de una previsión de compras de unos dos millones cada dos semanas.
Los investigadores miran también el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Aldama ha vinculado con la financiación opaca del PSOE a través de Venezuela. Zapatero está imputado en otro procedimiento de la Audiencia Nacional, el caso Plus Ultra, por tráfico de influencias y blanqueo de capitales, entre otros delitos.