El presidente ruso Vladímir Putin ha ordenado que los activos de la cadena alemana Metro AG queden bajo administración temporal, en medio del aumento de las tensiones entre Alemania y Rusia por la guerra en Ucrania.
El mayorista y minorista de alimentación alemán Metro AG ha perdido este lunes el control operativo de su filial rusa después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, haya firmado un decreto que coloca el negocio bajo administración temporal. El decreto sitúa temporalmente las operaciones rusas de Metro Cash and Carry bajo la gestión de UK Torg RUS.
La orden, publicada este lunes en una página web del Gobierno ruso, no ofrece ningún motivo para la medida. Llega después de acciones similares contra las actividades rusas de la compañía de alimentación Nestlé y de la minorista francesa Auchan, en virtud de un decreto de 2023 dirigido a empresas vinculadas a "países inamistosos".
La administración temporal también ha permitido que propietarios locales se hagan con los negocios rusos de la láctea francesa Danone y de la cervecera danesa Carlsberg a precios de saldo.
Metro ha señalado que sigue siendo formalmente propietaria de su filial rusa, pero que ya no tiene control operativo sobre ella mientras la empresa analiza las consecuencias del decreto. También informó de que Torg RUS pertenece a Johannes Tholey, director ejecutivo de Metro Rusia.
Metro añadió que ha ido reduciendo sus vínculos con el negocio ruso desde que Rusia invadió Ucrania en 2022.
Metro entró en el mercado ruso en 2001 y llegó a operar 91 tiendas mayoristas en Rusia, donde empleaba a unas 9.000 personas.
Rusia sigue siendo un mercado significativo para el mayorista alemán.
En los primeros nueve meses del ejercicio financiero 2025/26, las ventas de Metro en Rusia han aumentado un 10,3% en euros, hasta 2,14 mil millones de euros, lo que representa aproximadamente el 8,7% de las ventas totales del grupo Metro AG en ese periodo.
Escalada de tensiones entre Rusia y Alemania
La medida llega en medio de una disputa diplomática cada vez más intensa entre Berlín y Moscú.
Alemania ha concluido que Rusia fue responsable de un intento de ataque con dron en el aeropuerto de Leipzig y ha cerrado un consulado ruso en Bonn y un centro cultural ruso en Berlín.
Rusia ha respondido cerrando el consulado alemán en San Petersburgo y ha negado las acusaciones.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, se reunió este sábado con su homólogo alemán, Johann Wadephul, al margen de la Asamblea General de la ONU, pero después restó importancia al encuentro y afirmó que Wadephul "simplemente reiteró su posición pública oficial condenando a Rusia... usted mismo puede juzgar si eso cuenta como diálogo o no".
Wadephul señaló que la reunión había sido necesaria para trasladar directamente a Rusia las preocupaciones de seguridad de Alemania, pero que no había percibido ninguna seriedad por parte rusa, y reiteró que las conversaciones no suponían ningún cambio en el apoyo de Alemania a Ucrania.
"Los rusos están aumentando la presión sobre Alemania en su guerra híbrida", afirmó Stefan Meister, experto en Rusia en el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.
"Se está dejando claro que los alemanes podrían perder todavía más empresas y activos en Rusia, para aumentar la presión sobre el Gobierno alemán por parte de la comunidad empresarial alemana", añadió Meister.
También explicó que Rusia ve a Alemania "como un adversario clave, ya que es el apoyo individual más importante de Ucrania".
Algunas grandes empresas occidentales dejaron de operar en Rusia y dieron por perdidos sus negocios después de 2022. Desde entonces, el Kremlin ha impuesto condiciones gravosas para la venta de filiales locales, que incluyen fuertes descuentos, impuestos de salida y la aprobación del Gobierno.
Otras compañías han reducido sus operaciones, mientras que algunas siguen haciendo negocios con normalidad.