El mayor dinamismo de los servicios impulsó la revisión al alza del PIB del segundo trimestre, mientras el Reino Unido afronta altos costes de endeudamiento, inflación y un mercado laboral en enfriamiento.
La economía británica ha crecido más de lo estimado inicialmente en el segundo trimestre, según los datos revisados publicados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), lo que supone un impulso para el primer ministro británico, Andy Burnham, antes de la actualización anual del presupuesto prevista para el próximo mes.
El crecimiento trimestral del PIB del Reino Unido se ha situado en el 0,5% en el segundo trimestre, una ligera revisión al alza respecto al 0,4% informado anteriormente.
Aun así, la cifra refleja una desaceleración frente a la expansión del 0,6% registrada en el primer trimestre.
La revisión al alza se debe principalmente a unos resultados más sólidos en los servicios profesionales, científicos y técnicos, tras la incorporación de datos actualizados de encuestas empresariales. La producción de servicios ha aumentado un 0,6%, frente al 0,5% estimado anteriormente.
"Un mayor crecimiento de los servicios en el último trimestre significa que la economía es ahora ligeramente más grande de lo que se había estimado previamente", afirmó en un comunicado la directora de estadísticas económicas de la ONS, Liz McKeown.
La publicidad, la investigación científica, los servicios jurídicos y la programación informática se situaron entre los principales motores del crecimiento de los servicios. La construcción también se ha expandido un 0,8%, mientras que la producción ha caído un 0,1%.
Las finanzas de los hogares han mejorado, ya que la renta disponible real per cápita ha subido un 1,0%, tras haber bajado un 0,8% en el primer trimestre.
"El crecimiento ha sido ligeramente mejor de lo que se esperaba inicialmente, pero sigue siendo difícil de lograr, ya que los hogares y las empresas se enfrentan a unos costes de endeudamiento elevados, presiones inflacionistas y un mercado laboral en fase de enfriamiento", señaló Richard Carter, responsable de investigación de renta fija en Quilter Cheviot.
Señaló que desde el segundo trimestre "las perspectivas se han vuelto más inciertas" a raíz del reciente repunte de los precios de la energía y de los costes de financiación.
La economía del Reino Unido afronta una presión creciente, con una inflación al alza y los rendimientos de la deuda pública en máximos de varias décadas este mes.
El ministro de Finanzas, John Healey, que presentará el presupuesto el 28 de octubre, ha prometido mantener una estricta disciplina fiscal.
Según Carter, las subidas de impuestos u otras medidas similares en el presupuesto podrían poner en peligro las incipientes tendencias positivas que sostienen el crecimiento económico.
"En última instancia, el presupuesto será la primera prueba real de si el ministro de Finanzas puede cuadrar la disciplina fiscal con la necesidad de apoyar el crecimiento", afirmó Carter, y añadió que "los mercados buscarán un plan creíble y es poco probable que concedan al Gobierno mucho beneficio de la duda".