El aumento de las temperaturas ha permitido cultivar café en Italia. La familia Morettino, en Sicilia, logró su primera cosecha, prueba de un clima que ya transforma los cultivos en todo el mundo.
Una plantación a las afueras de Palermo ha producido por primera vez granos de café de variedad arábica cultivados y recolectados íntegramente en Italia. El resultado, obtenido en la finca de la familia Morettino, ha sido posible gracias al cambio del clima, que de hecho ha llevado temperaturas tropicales al sur de Italia.
Si el calentamiento global ya había llevado al sur de Inglaterra a producir champán y vinos espumosos, desplazando más al norte la zona tradicional de producción de Francia y del norte de Italia, el salto del café desde las zonas ecuatoriales al Mediterráneo es sin duda mayor.
Tal y como informó este jueves el diario La Stampa (fuente en italiano), la producción siciliana situada en la zona de San Lorenzo ai Colli, a algunos centenares de metros sobre el nivel del mar, alcanza por ahora alrededor de 100 kilogramos de drupas (el fruto de la planta del café, conocido también como cereza), de las que se obtienen algo más de 15 kilogramos de granos tostados.
El proyecto, que implica a la Universidad y al Jardín Botánico de Palermo (fuente en italiano) en el estudio de la adaptación de los cultivos tropicales al nuevo clima mediterráneo, maneja volúmenes todavía muy alejados de una producción comercial a gran escala pero tiene ya un importante valor científico y simbólico.
Dónde se cultiva el café: los principales países productores del mundo
Tradicionalmente el café se cultiva en las regiones tropicales y ecuatoriales del planeta, donde las temperaturas elevadas, la humedad y unas precipitaciones constantes favorecen su crecimiento.
Por este motivo, los principales productores y exportadores mundiales se concentran sobre todo en América Latina, África y Asia, con la variedad arábica que ofrece la mejor calidad a una altitud más elevada que la robusta.
Entre los mayores países productores figuran Brasil, Colombia, Perú y Costa Rica en América Latina; Etiopía, Uganda, Kenia y Tanzania en África; Vietnam, Indonesia en Asia.
Según los promotores de la iniciativa, el café producido en Palermo desarrolla características aromáticas con notas que recuerdan a la uva pasa, una peculiaridad que lo distingue de las producciones procedentes de las áreas tradicionales de cultivo del café.
Antes incluso de la iniciativa de la familia Morettino, una explotación agrícola había cultivado café íntegramente en invernadero (fuente en italiano) en Terrasini, también en el área de Palermo.
Una experiencia que, de distintas formas, se ha intentado también en otros puntos del sur de Europa.
En España, especialmente en la región de Granada, han surgido proyectos experimentales para poner a prueba la resistencia de las plantas, con resultados claramente diferentes de los de Gran Canaria donde, debido a su posición geográfica en una latitud más baja, se cultiva café desde el siglo XIX aprovechando la fertilidad y la humedad del suelo volcánico.
Las islas Azores, en Portugal, donde se han señalado muchas plantaciones privadas que aprovechan el clima templado, representan en cambio uno de los puntos más septentrionales de cultivo de café.
Cómo ha cambiado el consumo de café en Italia
La creciente atención hacia producciones incluso de nicho como la siciliana se enmarca en un contexto en el que Italia es el primer productor de la UE de café tostado, con más de 400 toneladas producidas en 2025.
El sector productivo nacional, aunque se basa en importaciones de materia prima de otros países productores (es decir, los granos crudos, o "café verde"), cuenta con unas mil tostadoras y genera una facturación de 5,9 mil millones de euros anuales.
La perspectiva de un cultivo local, posibilitada por el calentamiento climático que por desgracia trae consigo al mismo tiempo desastres naturales, se alinea además con el consumo de los italianos, que se mantiene sólido y en aumento, según algunas investigaciones publicadas precisamente este 1 de octubre, con motivo del Día Internacional del Café.
Según una encuesta de AstraRicerche en colaboración con la marca Segafredo, el 82,6% de los italianos considera decisiva la calidad de la materia prima, mientras que el 71,8% presta atención a las características aromáticas y el 51,5% quiere conocer el origen y el recorrido del producto a lo largo de la cadena.
Según otra medición realizada por el Comité Italiano del Café de Unione Italiana Food y por Altroconsumo sobre más de 1.200 consumidores, tres italianos de cada cuatro beben café con regularidad y casi uno de cada dos lo considera uno de los símbolos de la cultura y del estilo de vida nacional, al igual que la pasta.
Entre quienes consumen espresso, el 83% lo bebe cada día, en casa y en el bar, con la moka o con las nuevas máquinas de cápsulas, ya prácticamente empatadas en los hábitos.
A las perspectivas comerciales se deben sumar, naturalmente, las consideraciones relacionadas con la sostenibilidad ambiental de este cultivo fuera de sus zonas de origen.
El tratamiento de los granos tras la cosecha puede requerir entre 50 y 200 litros de agua por cada kilogramo de café verde y genera aguas residuales que, si no se tratan correctamente, pueden afectar a los ecosistemas locales.
Si además, en lugar de las precipitaciones tropicales que tradicionalmente alimentan las plantaciones de café, se pasa a zonas donde la sequía en determinados periodos del año está convirtiéndose en endémica, se hace necesario sumar a la apuesta agrícola del café otra tecnológica, para reducir la cantidad de agua necesaria para cultivarlo y procesarlo.