Giorgia Meloni ha solicitado registrar su voz como marca en la UE para protegerla del uso indebido de la inteligencia artificial y los 'deepfakes', una práctica que podría tener consecuencias legales para los infractores.
La presidenta del Consejo italiano, Giorgia Meloni, ha solicitado este lunes el registro de su timbre de voz como marca para combatir su uso indebido mediante herramientas de inteligencia artificial y la creación de 'deepfakes', según informa el diario 'La Repubblica'.
La solicitud se ha presentado ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) e incluye una grabación de apenas cuatro segundos en la que Meloni pronuncia dos veces la frase "Io sono Giorgia Meloni" (yo soy Giorgia Meloni), necesaria para solicitar el registro de su voz.
Por ahora, la solicitud figura en fase de examen. El despacho de abogados MpmLegal de Roma, a través del letrado Marco Mastracci, se encarga de tramitarla.
¿A qué se arriesga quien utilice indebidamente la voz de Meloni?
Si la solicitud es aceptada, el uso indebido del timbre vocal de la primera ministra podría acarrear importantes consecuencias legales. La vulneración o falsificación de la marca otorgaría a su titular el derecho a emprender acciones legales en los países de la Unión Europea, ya que el registro tendría validez en todo el bloque.
En concreto, si Meloni detectara un uso no autorizado de su voz, podría exigir la retirada de cualquier material ilícito, como vídeos o programas informáticos, y reclamar posteriormente una indemnización por daños.
Las consecuencias podrían ir más allá. Dependiendo del país en el que se produzca la infracción, quienes creen vídeos virales en TikTok, audios con declaraciones nunca pronunciadas o contenidos con los que obtengan beneficios explotando los rasgos distintivos de la voz de la primera ministra podrían enfrentarse también a consecuencias penales.
En Italia, la falsificación de marcas registradas es un delito que puede conllevar multas elevadas y, en los casos más graves, penas de prisión. El registro de su voz proporcionaría así a Meloni nuevas herramientas legales para impedir, o al menos frenar, la circulación de contenidos falsos y potencialmente perjudiciales, como declaraciones fabricadas o llamadas telefónicas que nunca se han producido.
Este tipo de contenidos puede tener importantes consecuencias para una jefa de Gobierno una vez que se viraliza en las redes sociales, especialmente en un momento en el que unos pocos segundos de grabación bastan para que programas basados en inteligencia artificial creen 'deepfakes' que los usuarios pueden tomar por auténticos.
Meloni sigue el ejemplo de figuras del espectáculo
Meloni no es la primera figura pública que recurre al registro de su voz como marca para protegerse frente a posibles clonaciones.
La cantante Giusy Ferreri ya registró su propio "Sono Giusy Ferreri" (soy Giusy Ferreri) para combatir usos no autorizados de su voz. La misma precaución ha adoptado el actor de doblaje Luca Ward, conocido por su voz profunda y fácilmente reconocible, con la que ha dado voz a decenas de personajes del cine y que ahora está protegida en la base europea de marcas registradas.