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Las elecciones anticipadas en España impactan en la política europea

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, asiste a la inauguración de la Torre de Jesucristo por el Papa León XIV en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, asiste a la inauguración de la Torre de Jesucristo por el Papa León XIV en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona -  Derechos de autor  Bernat Armangué / AP
Derechos de autor Bernat Armangué / AP
Por Luca Bertuzzi & Vincenzo Genovese
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La convocatoria del 29 de noviembre podría costar a las fuerzas progresistas europeas su último gran Gobierno, inclinar el poder de la UE hacia la derecha y mandar a los socialistas a la oposición.

Una derrota de Pedro Sánchez podría reconfigurar el equilibrio de poder dentro de las instituciones de la UE y debilitar aún más la mayoría centrista que tradicionalmente ha sustentado la integración europea. La caída del último gobierno de centroizquierda en un gran Estado miembro podría fortalecer a las fuerzas conservadoras y reducir la disposición de los parlamentarios progresistas a cooperar con sus homólogos al otro lado del espectro político.

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Este lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha convocado unas elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre, después de que el Congreso de los Diputados rechazara el pasado viernes dos decretos sobre vivienda. Su Ejecutivo, considerado de forma amplia como el último gran bastión de las políticas progresistas en Europa, ya estaba sometido a presión por los escándalos de corrupción, la crisis migratoria sin resolver en Ceuta y las protestas por la falta de vivienda.

Una derrota podría tener importantes repercusiones en Bruselas. Varios responsables de la UE han señalado a 'Euronews', bajo condición de anonimato, que el grupo de Socialistas y Demócratas (S&D) en el Parlamento Europeo probablemente adoptaría una postura más confrontacional.

Los partidarios de Sánchez aseguran que aún es pronto para darlo por acabado. Desafió las expectativas tras las elecciones de 2023, al mantenerse en el poder al frente de un Gobierno en minoría sustentado por partidos independentistas catalanes y vascos. Las encuestas actuales, sin embargo, apuntan a que el Partido Popular y la formación de extrema derecha Vox obtendrían con toda probabilidad la mayoría, lo que haría más difícil articular otro Gobierno en minoría encabezado por Sánchez.

Algunos responsables de la UE con conocimiento directo de la situación explicaron que la propia campaña probablemente no tendrá un impacto relevante en la política europea, más allá de algunos votos simbólicos en el Parlamento Europeo. Una primera prueba será la reelección de la aliada de Sánchez Iratxe García Pérez (España/S&D) como presidenta del grupo S&D, la segunda mayor fuerza política de la Cámara. No ha surgido ningún rival, aunque el plazo para presentar candidaturas termina el 13 de octubre.

Las consecuencias más profundas podrían llegar después de las elecciones, especialmente si Sánchez pierde el poder. En ese escenario, el S&D tendría menos incentivos para llegar a acuerdos con el Partido Popular Europeo (PPE), señalan responsables comunitarios. "El grupo sería mucho más crítico con la agenda de [la presidenta de la Comisión] von der Leyen", explica un responsable de la UE, que añadió que los parlamentarios de centroizquierda tendrían menos restricciones políticas con Sánchez en la oposición en Madrid.

Otro responsable de la UE indica que los vínculos entre Madrid y Bruselas se habían estrechado de forma poco habitual, hasta el punto de que en ocasiones Sánchez parecía marcar la línea del conjunto del grupo S&D.

Una mayoría tambaleante

La Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, se apoya actualmente en una mayoría parlamentaria formada por el Partido Popular Europeo, de centroderecha, Renovar Europa, de centro, y el S&D, de centroizquierda. Los Verdes también respaldan en líneas generales a la Comisión, aunque no forman parte del acuerdo de coalición.

Estas fuerzas centristas han constituido tradicionalmente el eje político de la integración europea. Pero el auge de partidos de la extrema derecha podría impedir que logren una mayoría en el próximo Parlamento Europeo.

Con una de las delegaciones socialistas más numerosas de la UE potencialmente fuera del Gobierno en Madrid, los eurodiputados progresistas podrían estar sometidos a una mayor presión para cuestionar los acuerdos con el PPE. "Sánchez era un factor de estabilización enorme. Era el principal garante de Von der Leyen, siempre impulsando la búsqueda de un compromiso con el Partido Popular Europeo", afirma un eurodiputado en condición de anonimato.

El primer examen institucional podría llegar con la reorganización de mitad de mandato, concebida bajo la premisa de que el socialista António Costa y Roberta Metsola (Malta/PPE) seguirían siendo presidentes del Consejo Europeo y del Parlamento Europeo, respectivamente. Sin los socialistas españoles en el Ejecutivo, al S&D podría resultarle más difícil resistirse a un desafío simbólico a Metsola, que podría proceder de Katarina Barley (Alemania/S&D).

El PPE respalda un tercer mandato para Metsola, muy apreciada entre los eurodiputados. Según un acuerdo informal alcanzado por los grupos centristas al inicio de la legislatura, corresponde al S&D ocupar la presidencia de la Cámara. Pero el cambio político en Madrid podría tener consecuencias más amplias. Sin Sánchez, uno de los principales valedores de Costa, el PPE podría tratar también de reclamar la presidencia del Consejo Europeo.

Giro a la derecha

"Si en el futuro el presidente del Gobierno español procediera del Partido Popular, de centroderecha (PPE), la influencia del S&D en el Consejo Europeo se vería reducida de una manera que no hemos visto al menos desde principios de la década de 1990", señala Tobias Gerhard Schminke, fundador del observatorio electoral 'Europe Elects'.

Solo Dinamarca, Lituania y Malta contarían entonces con gobiernos de centroizquierda. Las elecciones de septiembre en Suecia podrían sumar otra primera ministra de centroizquierda, Magdalena Andersson, que hasta ahora no ha logrado formar Gobierno. Con Sánchez fuera del cargo, la danesa Mette Frederiksen pasaría a ser la líder progresista más veterana. Su política migratoria, más próxima a la derecha, ya la ha enfrentado con Sánchez y ha provocado tensiones dentro del S&D.

Sánchez se ha consolidado además como una voz disidente destacada en cuestiones como la migración, Israel, el presidente estadounidense, Donald Trump, el gasto en defensa y la agenda verde. Los críticos sostienen que la mayoría de Von der Leyen ya muestra signos de tensión, con el PPE formando de manera habitual mayorías alternativas junto a diputados de derechas en asuntos como la deforestación, la sostenibilidad empresarial y la migración.

Al mismo tiempo, algunos socialistas temen que provocar la caída de Von der Leyen pueda desembocar en un escenario aún menos favorable para el centroizquierda, en un contexto en el que más Estados miembros de la UE se desplazan hacia la derecha. "Es una situación extremadamente arriesgada. Una UE sin su pilar socialdemócrata cambia de forma fundamental. Eso altera el equilibrio histórico en la toma de decisiones en el Parlamento Europeo", concluye otro eurodiputado.

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