Aumenta la presión sobre Moscú para que explique el posible caso de peste en Irkutsk, que inquieta a las autoridades sanitarias no solo de los países occidentales.
La Comisión Europea ha intensificado la presión sobre Rusia para que facilite todos los detalles del posible caso de peste en Siberia, en consonancia con las peticiones de transparencia de Estados Unidos y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Moscú ha replicado que no existe riesgo de epidemia. "Permítanme repetir, por tercera vez esta semana en la sala de prensa: Rusia debería poner a disposición la información sobre la peste lo antes posible", ha dicho este jueves la portavoz de Sanidad de la Comisión, Eva Hrncirova. "No tenemos información suficiente para evaluar la situación epidemiológica, para valorar los riesgos para otros países y para adoptar medidas adecuadas, si fuera necesario".
Las declaraciones se conocieron un día después de que la Comisión haya convocado el Comité de Seguridad Sanitaria de la Unión Europea (UE), que reúne a representantes de los 27 Estados miembros, así como del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y de la OMS.
Este comité coordina la respuesta de la UE ante amenazas graves para la salud con dimensión transfronteriza y permite a las autoridades nacionales compartir información, evaluar riesgos y debatir posibles medidas. Sin embargo, la reunión de este miércoles terminó sin decisiones concretas debido a la falta de información fiable procedente de Rusia.
La Comisión ha señalado que está preparada para volver a reunir al comité con poca antelación si aparece nueva información o si la situación empeora. "Necesitamos información de Rusia", ha afirmado Hrncirova. "Está vinculada a la pertenencia de Rusia a la OMS Europa: compartir información oportuna, precisa, exacta, para que los expertos puedan evaluar la situación, porque la situación puede tener implicaciones transfronterizas".
La delegación de la UE en Moscú se ha dirigido a la oficina de la OMS en Rusia para trasladarle sus preocupaciones, ha explicado la portavoz, mencionando la ausencia de contactos diplomáticos directos entre Bruselas y Moscú desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia. "Básicamente, todo el mundo está esperando la información de Rusia", ha añadido.
El caso gira en torno a una ténica de laboratorio del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk, en el sureste de Siberia, que murió el 2 de octubre en circunstancias poco claras. Su muerte se atribuyó inicialmente a una "neumonía de etiología desconocida", lo que desencadenó alarma mundial y un intenso escrutinio.
Rospotrebnadzor, el organismo ruso de vigilancia de la salud pública, sostiene que la trabajadora estaba "vacunada y tenía inmunidad frente a las infecciones peligrosas con las que trabajaba", y que casi 5.000 pruebas de laboratorio no han detectado patógenos peligrosos. Más del 90% de las personas que estuvieron en contacto con ella han completado el seguimiento médico tras ser sometidas a una estricta observación, según el organismo.
La OMS ha solicitado detalles para aclarar la muerte de la técnica, el patógeno que desencadenó las medidas de cuarentena y un segundo caso comunicado, que Moscú calificó de "falso". Estados Unidos también ha instado a Rusia a proporcionar información precisa y oportuna. El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que había programado una llamada con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para hablar del posible brote.
"Hemos solicitado oficialmente información adicional al Gobierno ruso. También estamos en comunicación oficial con otros países del mundo para compartir información", señaló un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. La peste neumónica se produce cuando la bacteria responsable de la peste infecta los pulmones. Es la forma más grave de la enfermedad y puede transmitirse de persona a persona. Sin tratamiento, su tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 100%.