Decenas de miles de residentes en la capital de Bélgica protestaban por el aumento del coste de la vida y los recortes del Gobierno del país centroeuropeo cuando se han producido los disturbios.
Cientos de jóvenes se han enfrentado contra los antidisturbios en las calles de Bruselas este viernes, en escenas caóticas al margen de una marcha de trabajadores, con los agentes utilizando cañones de agua y gases lacrimógenos contra la multitud.
Unas 30.000 personas han participado en la huelga nacional contra las medidas de austeridad del Gobierno, según la Policía, con la tensión disparada tras varios días de protestas estudiantiles inspiradas en las de Francia.
Decenas de manifestantes, muchos de ellos jóvenes, vestidos de negro y con mascarillas, han lanzado piedras y petardos contra la Policía en la estación central de tren de Bruselas, antes de prender varios fuegos, uno de ellos a un montón de bicicletas públicas y patinetes eléctricos.
Los enfrentamientos se producen tras una semana de tensión en la ciudad de Lieja, donde las autoridades han impuesto una prohibición de las reuniones públicas, después de que estudiantes se enfrentaran con la Policía y causaran daños en comercios. Más de 200 personas han sido detenidas en esta ciudad cercana a Francia y decenas de agentes han resultado heridos.
Protestas alimentadas por la deuda pública
Los movimientos sindicales esperaban reunir a decenas de miles de personas en Bruselas. El Gobierno belga tiene dificultades para cerrar el presupuesto del próximo año mientras el país sigue con una deuda pública abultada, como su vecina Francia y también Italia.
Los dirigentes sindicales han señalado que los alborotadores no tenían nada que ver con su convocatoria. Los afiliados y sus simpatizantes iban vestidos de forma vistosa, en rojo o verde, y su marcha por el centro de Bruselas ha transcurrido sin incidentes.
"Las cosas están empeorando cada vez más deprisa, la gente está harta. Igual que los profesores, los alumnos también ven que las condiciones están deteriorándose", dijo el representante sindical, Luc Toussaint.
"Trabajo, pero no consigo llegar a fin de mes", afirmó Marie Gobert, madre soltera y trabajadora social que ha llegado desde la ciudad de Namur con una de sus hijas para participar en la marcha. Esta explica que los gastos escolares acaban de subir, al igual que el precio del transporte público y de los billetes de tren. "No creo haber estado nunca tan angustiada por todas las medidas que hacen difícil mi vida diaria", ha añadido.
Jóvenes en las calles inspirados por Francia
Lo estudiantes de secundaria de la comunidad francófona de Bélgica llevan días manifestándose contra los recortes en el presupuesto de educación, inspirados en parte por las protestas al otro lado de la frontera, en Francia.
La jornada de movilización de este viernes ha sido la última de una serie de huelgas en los últimos meses contra los esfuerzos del primer ministro belga, Bart De Wever, para ahorrar 10.000 millones de euros en los próximos años con el objetivo de reducir el elevado déficit del país.
El dirigente conservador flamenco mantiene en estos momentos unas negociaciones prolongadas con sus socios de coalición para intentar cerrar un acuerdo sobre los recortes antes del 13 de octubre.
Los sindicatos presionan para que el Gobierno aumente los impuestos a las rentas más altas, en lugar de aplicar recortes en ámbitos como la sanidad y subir el IVA. "Se siente la tensión social, se nota que la ira empieza a hervir por todas partes", ha afirmado Gobert. "El sistema educativo se está desmantelando y, cuando los jóvenes quieren alzar la voz, nadie les escucha".