La contraofensiva ucraniana en el eje de Lyman ha desbaratdo el avance ruso destinado a rodear Donetsk, liberando hasta 176 km² y obligando a Moscú a pasar a la defensiva, según un centro de estudios con sede en Washington.
Las fuerzas ucranianas han frustrado el plan de Rusia de cercar y ocupar este año el territorio de la región de Donetsk que aún permanece bajo control ucraniano, según ha concluido en una evaluación basada principalmente en información de fuentes abiertas el centro de estudios con sede en Washington Institute for the Study of War (ISW).
La campaña rusa se ha centrado en un movimiento envolvente en profundidad dirigido contra lo que el informe denomina el 'cinturón fortaleza', una red defensiva y logística que protege la parte del Donbás en manos de Ucrania, con avances desde Lyman, en el norte, y desde Dobropillia, en el suroeste, cuyas dos pinzas debían enlazarse cerca de Barvinkove, en la región de Járkov.
Completar ese cerco habría acercado a Moscú a su objetivo de largo recorrido de ocupar toda la región de Donetsk y habría dado al Kremlin algo que mostrar a la sociedad rusa ante el coste de la guerra.
La contraofensiva ucraniana en el eje de Lyman, bautizada como Operación Vivaldi, ha desmantelado el brazo norte de esa pinza. Las fuerzas ucranianas han avanzado a lo largo de la línea Ridkodub-Nove-Novomykhailivka en el norte y de la línea Yarova-Drobysheve-Stavky en el sur, lo queha derrumbado el saliente que Rusia había construido para amenazar Sloviansk desde el noreste y ha obligado a las unidades rusas a pasar a la defensiva.
El comandante del tercer Cuerpo de Ejército de Ucrania, Andrii Biletskyi, afirmó que las tres primeras fases de la operación, entre mediados y finales de septiembre, liberaron 176 kilómetros cuadrados de territorio. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, situó la cifra entre 125 y 140 kilómetros cuadrados el 3 de octubre y añadió que las pérdidas rusas se habían incrementado de forma acusada en los dos o tres meses anteriores.
El ISW ha sugerido que la operación podría haber sido más exitosa de lo que reflejan las cifras oficiales de Kiev. La derrota de la pinza norte obligó a Rusia a abandonar sus planes de avanzar sobre Sloviansk desde el noreste y ladejó sin las posicionescon las que pretendía amenazar los accesos septentrionales al cinturón fortaleza.
El mantenimiento del control ucraniano sobre la zona de Lyman también ha permitido preservar rutas de suministro clave. Es posible que unidades rusas en otros sectores del frente hayan sido redistribuidas para reforzar el sector norte.
El avance ruso hacia el suroeste desde la zona de Pokrovsk-Dobropillia, el brazo superviviente del cerco original, se enfrenta ahora en solitario a objetivos mucho más ambiciosos. El ISW considera el colapso de la pinza norte un fracaso operativo, ya que Rusia no solo ha perdido terreno en torno a Lyman, sino también un componente clave del plan de campaña para el cinturón fortaleza.
Las fuerzas rusas conservan avances limitados en torno a Kostyantynivka y al este de Sloviansk, pero han tenido dificultades para mantener el ritmo de progresión en ambas zonas.
El ISW señala que la dependencia de la infiltración de infantería, los drones y los bombardeos puede provocar una erosión gradual, pero no permite generar las maniobras mecanizadas rápidas necesarias para derrumbar las defensas de Ucrania a la escala que Moscú necesita.
El instituto añadió que la situación sigue siendo fluida y que probablemente las fuerzas rusas se adapten con el tiempo, pero por ahora Ucrania parece haber detenido el avance. Una nueva movilización rusay una adaptación tecnológica podrían alterar el equilibrio, aunque ninguna de las dos garantizaría necesariamente una ruptura del frente.
Las cifras de Putin sobre septiembre, cuestionadas
El ISW también ha cuestionado las afirmaciones, ampliamente difundidas en los medios rusos progubernamentales, de que las fuerzas rusas ocuparon otros 1.301 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano solo en septiembre, aproximadamente dos veces y media la cifra comunicada en meses anteriores.
A partir de fotografías y vídeos geolocalizados, imágenes de satélite y datos confirmados visualmente, el instituto calculó que en realidad las unidades de asalto rusasfueron expulsadas de, al menos, 80 kilómetros cuadrados en septiembre.
La retirada neta de Rusia en septiembre ascendió a 175,18 kilómetros cuadrados, incluyendo zonas en las que penetró temporalmente pero que no llegó a mantener. Putin afirmó la semana pasada ante el Club Valdái que Rusia ocupa ahora el 89% de la región de Donetsk. El ISW sitúa la superficie de territorio de esa región ucraniana bajo ocupación rusa en no más del 81%.
El instituto estimó que las afirmaciones de Putin sobre avances rusos en septiembre estaban 'tan alejadas de la realidad que se asemejan a alucinaciones'. Este no determina si Putin sabe que las cifras que cita son falsas o si ha llegado a creer los datos fabricados sobre la línea del frente que recibe, producto de lo que el ISW describe como una cultura de deshonestidad profundamente arraigada en el mando militar ruso.