Una pulsera que cambia de color al detectar ciertas drogas en una bebida se está probando en Portugal; la PSP y científicos buscan ampliar su uso.
Una pulsera que cambia de color al detectar droga en una bebida: este es el dispositivo innovador que busca hacerse un hueco en el mercado en Portugal. El sistema de prevención, promovido por la PSP, aún no se ha implantado a gran escala, pero las autoridades y la comunidad científica que lo ha desarrollado quieren subir el listón.
El dispositivo forma parte de la campaña de prevención impulsada por el COMETLIS (Comando Metropolitano de Lisboa) de la PSP, que recurrió a los investigadores que desarrollan esta tecnología para sacar la pulsera del laboratorio.
"Siempre estamos atentos a todo lo que tenga que ver con la prevención y con herramientas que podamos dar a la ciudadanía y, como ya hemos detectado algunas situaciones en zonas de ocio nocturno en Lisboa, nos ha parecido interesante poner en marcha este proyecto", explica la subcomisaria de la PSP, Ana Ricardo, a 'Euronews'.
La PSP se puso en contacto con el grupo de científicos del LAQV-REQUIMTE (Rede de Química e Tecnologia, Laboratório Associado para a Química Verde), de la Facultad de Ciencias y Tecnología (FCT) de la Universidade NOVA de Lisboa, donde se desarrolló un estudio para obtener un dispositivo que detectara de forma sencilla e inmediata drogas en bebidas.
Carlos Lodeiro Espiño, investigador en la unidad de investigación LAQV-REQUIMTE y coordinador del estudio, explicó en una entrevista a 'Euronews' que esta tecnología, que empieza ahora a dar sus primeros pasos en Portugal, es un proyecto de 2022.
"El grupo de investigación de la Universidad de Valencia, que ya trabajaba en la detección de drogas, se puso en contacto con nosotros para que les ayudáramos en su proyecto, ya que estaban teniendo dificultades para detectar drogas en superficies sólidas", comienza explicando. Hasta entonces, todos los estudios realizados se habían llevado a cabo en líquidos.
En España, concretamente en la región de Valencia, en 2022 aumentaron los casos de violación por sumisión química o los llamados pinchazos (pinchazos en discotecas). "Los problemas de sumisión química eran realmente aterradores", dice el científico.
El hecho de que las drogas utilizadas en este entorno sean de bajo coste, de fácil acceso y difíciles de detectar en el organismo en las horas siguientes, incluso mediante análisis de sangre u orina, las hace más atractivas para los infractores.
En 2023, en el marco del programa Erasmus de un alumno de Valencia en el LABQV REQUIMTE, comenzaron a desarrollarse en Lisboa estudios para la detección, sobre todo, de la droga GHB, conocida como 'droga de la violación', y de su precursor, el GBL (gamma-butirolactona).
El GBL (gamma-butirolactona) es un compuesto químico líquido, incoloro e inodoro, muy utilizado en disolventes industriales y productos de limpieza, que en Portugal no está "catalogado como droga, a pesar de que los efectos son los mismos", lo que significa que "cualquier persona puede comprarlo y utilizarlo sin necesidad de llegar a la droga", explica el investigador.
Por eso se utiliza mucho en entornos de ocio nocturno, ya que, una vez metabolizado en el organismo, el GBL tiene los mismos efectos que una droga: un efecto anestésico en el que la persona "pierde la capacidad de decir que no", explica Carlos Espiño.
"Hemos estudiado los dos productos (GHB y GBL) utilizando dispositivos basados en celulosa, es decir, variantes de distintos tipos de papel", cuenta Carlos Espiño.
Los resultados obtenidos por los científicos del LAQV-REQUIMTE contribuyeron posteriormente a que, en 2024, se produjera la pulsera Celentis.
La pulsera cambia de color al entrar en contacto con la droga
La pulsera, que de momento solo se fabrica en España por la empresa Celentis, cambia de color, a rojo o verde, cuando detecta drogas de sumisión química en bebidas.
Cada pulsera incorpora dos sensores que detectan distintos tipos de droga: un sensor que detecta GHB (un "éxtasis" líquido) y otro que detecta drogas como la ketamina, la escopolamina (burundanga), el MDMA o la metanfetamina.
Para comprobar si una bebida está adulterada, bastan unas gotas sobre la zona de los sensores de la pulsera. El investigador aclara además que, si no detecta ninguna droga, la pulsera se seca y queda disponible para otras cinco utilizaciones.
Falsos positivos
El coordinador del LAQV advierte, sin embargo, de un problema que solo se ha detectado después de la producción y el uso de las pulseras: los "falsos positivos".
"Hay una bebida que no se puede utilizar, que es la leche, o cualquier producto derivado de la lactosa, porque interfiere con el sensor y da un falso positivo", aclara.
Aunque no es de esperar que en un evento nocturno se consuman bebidas como la leche, sí existen licores a base de leche. "La proteína de la lactosa tiene un terminal similar al del sensor y entonces activa el sensor y aparece el color que debería aparecer con la droga", explica.
La segunda cuestión es que la pulsera puede reaccionar con tensioactivos, sustancias que permiten la mezcla entre líquidos que normalmente no se mezclan, como el agua y el aceite, presentes en detergentes o productos de higiene. "Imagínese que la persona lleva la pulsera y se lava las manos con jabón, o llega a casa y se ducha con la pulsera, dará positivo".
El siguiente paso en Portugal, pese a las cuestiones señaladas por el investigador, es la comercialización y distribución a gran escala de esta pulsera, ya implantada en España. Pero, por aquí, "ha habido más reticencias", señala el científico.
"Lo que suelo decir es que puede que no marque la diferencia en la comunidad, pero si marca la diferencia en una persona, es decir, si impide que alguien llegue a tener problemas, ya es muy importante", reflexiona.
Actualmente, en territorio nacional, solo la empresa Labor Spirit, con sede en Loures, comercializa la pulsera.
La Cámara Municipal de Loures, pionera en Portugal
La Cámara Municipal de Loures, en el municipio de Lisboa, fue pionera en Portugal en el uso de estas pulseras en un concierto de Carl Cox el día 5 de septiembre, en el Parque Papa Francisco.
"La iniciativa se diseñó conjuntamente con la PSP y con Desert Rain, que organiza los eventos en el Parque Papa Francisco. En el recinto, somos nosotros, la Cámara Municipal de Loures, quienes hacemos la distribución: tenemos un equipo en el stand, explicamos cómo funciona la pulsera y la colocamos directamente en la muñeca de quien la solicita", explicó el presidente de la Cámara de Loures (CM Loures), Ricardo Leão, a 'Euronews'.
El regidor precisó además que cada entidad tiene un papel específico en esta campaña de prevención y que, por tanto, corresponde a la Cámara garantizar la disponibilidad de las pulseras y toda la parte de sensibilización, mientras que a la PSP le compete "acompañar la vertiente de seguridad y prevención" y a la promotora de eventos la "implementación de la campaña sobre el terreno".
La corporación compró 20.000 pulseras, en una inversión total de 22.000 euros, repartida a partes iguales entre la Cámara Municipal de Loures y Desert Rain.
Campaña implantada con éxito, pero todavía sin resultados
Tras la puesta en marcha de la campaña, surgió la curiosidad sobre los resultados en términos de detección de drogas mediante la pulsera.
En total, ya se han distribuido unas 5.000 pulseras en tres eventos en el Parque Papa Francisco; sin embargo, la Cámara de Loures no tiene acceso a los resultados posteriores en términos de detenciones por estupefacientes.
En una entrevista con 'Euronews', tanto la PSP como el coordinador científico del proyecto, Carlos Espiño, confirmaron no tener constancia de ningún caso "positivo" durante la campaña.
Sin embargo, la subcomisaria del COMETLIS, Ana Ricardo, adelantó que durante el concierto de Carl Cox fue detenido un individuo en las inmediaciones del evento que probablemente se dirigía al recinto "con alguna cantidad de estupefacientes, concretamente la droga de la violación", afirmó.
La subcomisaria admite que la trazabilidad de los resultados depende íntegramente de las personas que, ante un cambio de color o cualquier situación sospechosa, deben contactar con las autoridades e informar. La PSP actúa principalmente en el ámbito de la prevención, mientras que la investigación de delitos de este tipo corresponde a la Policía Judicial.
"Este tipo de campañas tiene también como objetivo llegar a la población diana para intentar transmitir algunos consejos de seguridad, como el simple hecho de estar atentos a nuestra bebida y no dejarla en un lugar aislado", afirma.
Ana Ricardo aconseja además a las personas que vayan acompañadas y, "de preferencia", en un grupo de amigos, donde hay menos probabilidad de situaciones de riesgo. No obstante, no descarta "situaciones más complejas".
Por su parte, el investigador del LAQV-REQUIMTE señala que este dispositivo puede "usarse en el día a día" y que incluso entre amigos y compañeros de facultad se pueden comprobar las bebidas, y cita algunos ejemplos que conoce de sumisión química entre iguales o incluso en stands de venta de bebidas en festivales.
Ricardo Leão, presidente de la Cámara de Loures, subrayó también el componente disuasorio de este tipo de dispositivo en un evento. "Creemos que su propia visibilidad puede marcar la diferencia y desalentar determinados comportamientos", afirma.
"Prevenir en lugar de remediar"
El regidor afirmó también que, en Loures, no partieron de un caso concreto en el municipio para sumarse a esta campaña. "Por suerte, no teníamos registro de situaciones de adulteración de bebidas en nuestros eventos. Y fue precisamente por eso por lo que quisimos actuar antes de que hubiera un problema.
La idea fue adoptar un enfoque preventivo y ofrecer a la población no solo información, sino también una herramienta sencilla que pueden utilizar en el mismo momento y en el contexto en el que puede surgir el riesgo", concluye.
Ricardo Leão añadió asimismo a 'Euronews' que, al final de la campaña, se hará un balance global de la iniciativa y no descarta volver a distribuir estas pulseras en otros eventos en 2027.
Ana Ricardo, subcomisaria de la PSP, adelantó también que, aunque por ahora solo hay establecido un protocolo con la corporación de Loures, lo "ideal sería llegar a otros ayuntamientos y replicar el mismo modelo".
Carlos Lodeiro Espiño desea que esta comercialización y distribución en Portugal vaya más allá, hacia locales nocturnos, como bares y discotecas, así como hacia instituciones, empresas organizadoras de eventos o incluso fabricantes de bebidas, otorgándoles así un sello de seguridad.
El investigador, que ha actuado como intermediario entre las autoridades y la empresa productora de las pulseras, señaló que, además de Portugal y España, también ha visto establecerse protocolos con Italia, Bulgaria, Rumanía, Lituania o Estonia.
También las autoridades brasileñas han mostrado gran interés por este dispositivo de seguridad, dado que el país ha registrado un número creciente de casos relacionados con la 'droga de la violación', conocida en territorio brasileño como "boa noite Cinderela" por utilizarse sobre todo para adormecer a las víctimas y robarles sus bienes.