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España investiga qué hay detrás de la ola de "pinchazos" a mujeres en las discotecas

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Por Laura Llach
Imagen de archivo. Gente disfrutando de una noche de verano en el barrio de Gràcia en Barcelona
Imagen de archivo. Gente disfrutando de una noche de verano en el barrio de Gràcia en Barcelona   -   Derechos de autor  Manu Fernandez/ AP

Diez minutos fue lo que tardó Miriam López en desplomarse después de que un desconocido le pinchase en la pierna en la sala Arena Classic, una conocida discoteca en el centro de Barcelona.

La jóven, que ha relatado su experiencia en Twitter, cuenta que notó el pinchazo y fue corriendo a avisar al portero. Es entonces cuando empezó a marearse y tras sentarse en un sofá se quedó semiinconsciente.

Tras ser derivada al Hospital Clínic le informaron que había sido víctima de sumisión química, pero no podían identificar la sustancia que le habían inyectado.

En los últimos meses, España ha registrado una oleada de denuncias y se encuentra en alerta por el aumento de pinchazos, especialmente a mujeres, en ambientes de ocio nocturno. Por el momento, se han registrado 60 denuncias.

Lo que llama la atención a los expertos es que en ningún caso, de los que han sido reportados, se ha producido un delito posterior. En una entrevista este mismo viernes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado que las Fuerzas de Seguridad están investigando las denuncias para saber qué hay detrás.

Las autoridades se preguntan si se trata de un fenómeno de sumisión química para cometer un delito o si lo que se pretende es crear una “sensación de inseguridad”. Hay que ver si se busca “amedrentar a un colectivo” con un “discurso absolutamente machista de tratar de sacar al 50% de la población, a las mujeres, del espacio público”, ha añadido el ministro.

¿Qué se sabe hasta ahora?

Aunque, por el momento, los pinchazos no han ido acompañados de un delito posterior, las víctimas sí han relatado haber sentido “dificultad para controlar su voluntad”. Entre los síntomas más comunes se encuentra la somnolencia, mareos, amnesia y vértigos.

Tampoco se ha detectado qué sustancia se inocula a las víctimas. Solo en el caso de una menor, de tan solo 13 años, en Gijón que, tras sentir un pinchazo en la pierna en torno a la una de la madrugada, avisó a sus padres para que la llevasen al hospital.

Al realizarle las pruebas dio positivo en una sustancia estupefaciente. Según fuentes policiales, las pruebas detectaron la presencia de éxtasis.

Francisco Aramburu, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, señala como una de las posibles razones de su difícil detección el uso de drogas de vida corta.

“Lo que suelen utilizar son sustancias como la ketamina porque se metaboliza muy rápidamente. Desde el momento en el que se ingiere hasta que desaparece tienen que pasar alrededor de 14 horas. Si se tarda más en ir al hospital ya no se pueden detectar, por eso se utilizan tanto”, señala el doctor que además es jefe de Urgencias del Hospital Universitario de Ourense.

Los últimos casos denunciados han tenido lugar tras comenzar este jueves el festival de música Arenal Sound, en la Comunidad Valencia. Tan solo en la primera noche, tres chicas han reportado haber recibido pinchazos con jeringuillas.

Según informa el diario Vozpópuli, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado preparan para este fin de semana un refuerzo de vigilancia en los locales de ocio nocturno a lo largo de la geografía española. El objetivo es acabar con la ola de preocupación que han generado los casos más recientes en el país. 

Protocolo de actuación

Algunas de las víctimas han denunciado falta de atención en los hospitales y es que en España, según comenta Aramburu, no existe un protocolo a nivel nacional para casos de sumisión química.

Al no existir el protocolo, son muchas las personas que no saben qué hacer cuando se da el caso, con lo cual, no acuden al hospital inmediatamente y esto dificulta la detección de la droga.

Además, las víctimas se quejan de que al llegar a urgencias, el hospital no ha sabido cómo atenderlas, ni cómo proceder en estos casos. También han denunciado largas esperas.

“Cuando elaboramos el protocolo para sumisión química en el hospital de Ourense, no había ningún otro. Fue el primero en el país”, cuenta Aramburu. Señala que ahora ya hay otros hospitales que han elaborado el suyo, como por ejemplo en la Comunidad de Madrid.

“Mis compañeros de profesión me piden a nivel nacional nuestro protocolo para que así se pueda extender”, sostiene el doctor, que añade que todavía no hay algún punto específico para los pinchazos con jeringuillas, aunque el procedimiento con otros casos de sumisión química no varía mucho.

Como parte de este protocolo no solo se investiga qué ha podido ser inyectado, sino qué más ha podido pinchar esa aguja. “Dentro del protocolo se establece que tenemos que hacer pruebas de enfermedades de transmisión sexual y de VIH”, asegura Aramburu. También se sigue la evolución de la víctima y se le receta retrovirales.

Por el momento el Ministerio del Interior no cuenta con cifras globales sobre sumisión química, pero éste fenómeno no es nuevo, ya que otros países habían registrado casos.

Reino Unido fue el primero en detectar el verano pasado y después se empezaron a ver en Francia. El último país en confirmar casos ha sido España, con Cataluña y País Vasco como las comunidades autónomas más afectadas, aunque se han visto denuncias en varias regiones.