Una publicación de una cuenta de Instagram que parecía estar relacionada con las protestas y que había promovido las manifestaciones afirmaba que la gente llevaba años "sufriendo la presión del aumento de los precios de la vivienda y del coste de la vida".
Miles de personas se manifestaron el sábado en Lisboa y Oporto para protestar contra el aumento del coste de la vida y de los precios de la vivienda.
Las manifestaciones, que también estaban previstas en Aveiro, Braga y Funchal, fueron organizadas por una plataforma denominada "Ya no se puede vivir así", y en ellas los manifestantes coreaban consignas sobre los salarios y llevaban pancartas con mensajes como "este sueldo no da para vivir".
Otros levantaban pancartas con lemas como "Quiero irme de casa de mis padres antes de cumplir los 50".
Una de las participantes en la marcha de Lisboa, Teresa Fonseca, declaró a la agencia de noticias Lusa que se había inspirado en protestas similares celebradas recientemente en España.
"Vi en Instagram que se iba a celebrar esta manifestación, así que he venido. Ya basta. Este país va de mal en peor, y ahora tenemos que salir de nuestras casas y salir a la calle para hacer oír nuestra voz, igual que hicieron los españoles", afirmó.
Una publicación de una cuenta de Instagram que parecía estar relacionada con las protestas y que había promovido las manifestaciones afirmaba que la gente llevaba años "sufriendo la presión del aumento de los precios de la vivienda y del coste de la vida".
"Nos pasamos la vida trabajando y agotándonos solo para que nos alcance el sueldo hasta fin de mes, para hacer frente al aumento de los precios del combustible y de los gastos básicos de subsistencia, y para evitar quedarnos sin hogar", afirmaba.
"¡No podemos seguir viviendo así!", añadió.
"Hagámoslo como lo hacen en España"
Algunos manifestantes, como Fonseca, parecían querer emular los recientes acontecimientos ocurridos en España, donde estallaron protestas por la vivienda tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, quien falleció posteriormente.
Un grupo en Oporto -donde, según se informa, se reunieron unos 1.500 manifestantes- se situó junto a un cartel en el que se leía "hagámoslo como en España".
En España, el caso de Maricarmen sirvió de punto de partida para nuevas manifestaciones contra la crisis de la vivienda en el país y aumentó la presión sobre el Gobierno del presidente Pedro Sánchez.
El Gobierno español propuso una nueva ley de emergencia en materia de vivienda ante el creciente rechazo, pero esta no fue aprobada, lo que llevó a Sánchez a convocar elecciones generales anticipadas para finales de noviembre.