El líder de Vox justifica su ausencia del desfile militar del 12 de octubre por la situación en la ciudad autónoma y reclama la repatriación de quienes entran ilegalmente en España.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha visitado este lunes Ceuta junto al presidente del partido francés Agrupación Nacional, Jordan Bardella, para denunciar la situación migratoria en la ciudad autónoma durante el Día de la Hispanidad, que ha calificado de "completamente inaceptable".
Abascal ha justificado su ausencia del desfile militar del 12 de octubre en Madrid por su rechazo a compartir tribuna con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y por la situación en Ceuta. "No podemos estar celebrando el Día Nacional tranquilamente en un contexto de invasión de una parte de nuestro territorio nacional", ha afirmado.
El líder de Vox ha acusado al Ejecutivo de no defender las fronteras españolas y ha asegurado que, pese al desalojo de migrantes de las playas, la situación no ha cambiado sustancialmente. "No han conseguido engañarnos. Lo que no vemos por las calles de Ceuta es a los ceutíes", ha declarado.
Abascal ha reclamado la repatriación de quienes entran ilegalmente en España y la deportación inmediata de quienes cometen delitos. También ha defendido que las personas que reciben ayudas sociales sin trabajar ni contribuir inicien un proceso de "remigración". Según ha sostenido, la política migratoria actual pone en riesgo la seguridad y la identidad del país.
Por su parte, Bardella ha acompañado al dirigente español en una visita que ambos han presentado como una muestra de cooperación entre fuerzas políticas nacionalistas europeas. Abascal le ha agradecido su presencia y ha destacado que "es precisamente en las horas difíciles cuando se forjan las grandes alianzas políticas y cuando se demuestra la verdadera amistad".
El presidente de Vox ha defendido que los partidos patriotas deben colaborar para proteger su soberanía y ha reclamado el refuerzo de la frontera de Ceuta con recursos humanos y materiales. Asimismo, ha acusado al Gobierno de permitir que se produjera la situación que denuncia, mientras insistía en que España no debe apartar la mirada de la ciudad autónoma.