El nuevo pacto reduce el temor a una guerra comercial, pero puede frenar los planes de Bruselas de endurecer su postura ante las prácticas del gigante asiático.
Tras cuatro meses de negociaciones, Bruselas y Pekín han cerrado este viernes un acuerdo en virtud del cual China se ha comprometido a frenar sus exportaciones de coches híbridos a la UE y a suavizar las restricciones a la concesión de licencias de tierras raras.
La Comisión Europea ha presentado el acuerdo como la primera fase de las negociaciones iniciadas en junio para reequilibrar las relaciones comerciales. La UE registra un déficit comercial de más de 1.000 millones de euros al día con China, cuyas exportaciones ejercen una presión creciente sobre la industria europea.
El acuerdo llega apenas una semana después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, pidieran un nuevo instrumento de defensa comercial de la UE para contrarrestar las distorsiones económicas externas, que podría incluir medidas para restringir el acceso al mercado europeo.
Pero, con los líderes de la UE que tienen previsto debatir sobre China en la cumbre de esta semana, en Bruselas preocupa que el acuerdo pueda restar urgencia a los esfuerzos por desarrollar medidas comerciales más contundentes. "Es un acuerdo bastante bueno, pero me temo que puede provocar relajación en el Consejo Europeo", afirma a 'Euronews' un responsable de la UE bajo condición de anonimato. "En todo caso, el acuerdo demuestra que, cuando la UE hace valer su fuerza, tiene efecto".
Guerra comercial evitada... por ahora
El acuerdo de este viernes parece haber desplazado el debate entre los Estados miembros y ha rebajado la amenaza inmediata de una escalada de la guerra comercial con Pekín. Ese riesgo había aumentado después de que la carta conjunta de París y Berlín evidenciara un grado inusual de alineación entre las dos mayores economías de la UE sobre la necesidad de plantar cara a las prácticas comerciales de China, una postura que habría sido difícil de imaginar hace apenas unos meses.
España, que al igual que Alemania ha defendido tradicionalmente un enfoque más conciliador hacia Pekín, afronta elecciones anticipadas en noviembre. El acuerdo también supone un respiro para Merz y para la industria automovilística alemana, que lleva tiempo lidiando con la feroz competencia de los fabricantes chinos.
En virtud del acuerdo, la UE introducirá contingentes específicos por país que permitirán la entrada en el mercado europeo de 350.000 coches híbridos chinos al año durante cuatro años, con una tasa fija de ajuste anual del 6%. "Esto reducirá a más de la mitad las exportaciones actuales a la UE, que estimamos que podrían alcanzar hasta 800.000 unidades en 2026", señaló un segundo responsable de la UE.
Según Alicia García-Herrero, experta del grupo de expertos Bruegel, con sede en Bruselas, Merz está en una posición débil para rechazar el acuerdo. "Se mostrará conciliador a la hora de adoptar nuevas medidas porque Alemania preferirá aprovechar este regalo, ya que el acuerdo reducirá la competencia".
"No es el final de la historia"
El acuerdo podría servir de modelo para combinar presión comercial y diplomacia, con China haciendo concesiones antes de que Bruselas impusiera las salvaguardias que ya estaba preparando. Las exportaciones de coches chinos a la UE rondan los 15.000 millones de euros, una cifra reducida si se la compara con el déficit comercial bilateral de la UE con China, de 360.000 millones de euros.
La UE ha logrado además la liberalización arancelaria para piezas de automóviles, calzado, helado y aceite de oliva, lo que supondrá un ahorro de al menos 225 millones de euros en derechos de aduana, según la Comisión. Aunque son bienvenidas, estas concesiones harán poco por reducir el amplio desequilibrio comercial.
El responsable de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, tiene previsto mantener una videollamada con su homólogo chino en enero, seguida de otra ronda de negociaciones políticas en marzo. "El acuerdo de la semana pasada demuestra que los chinos empiezan ahora a tomarse en serio a Europa y a darse cuenta de que hay un problema político serio, no solo económico", señaló Peter Chase, del German Marshall Fund, a 'Euronews'.
Aunque los líderes de la UE consideren que el acuerdo es suficiente por ahora, todas las miradas están puestas en la próxima etapa. "No es el final de la historia", indica un diplomático de la UE. Algunos temen que los Estados miembros bajen ahora la guardia.
La Comisión prometió este domingo a los embajadores de la UE que presentará propuestas para la herramienta solicitada por Macron y Merz, destinada a reaccionar de forma sistemática ante las distorsiones del mercado, antes de la tradicional cumbre de diciembre de la UE. El mecanismo propuesto ya estaba siendo estudiado como parte de una revisión más amplia del conjunto de instrumentos de defensa comercial de la UE.
Entre las demás medidas en debate figuran un instrumento de diversificación para ayudar a las empresas a reducir su dependencia de proveedores únicos de productos estratégicos y un mecanismo de solidaridad para apoyar a los Estados miembros que afronten represalias comerciales.
Sin embargo, algunos temen que, tras haber logrado concesiones, los Estados miembros den marcha atrás y no otorguen el sólido mandato político necesario para seguir trabajando en estas herramientas. "Los chinos entendieron muy bien el mensaje. Quieren trabajar con nosotros en esto. Pero precisamente porque se ha demostrado que funciona, tenemos que seguir manteniendo las armas sobre la mesa", afirma la primera fuente consultada.
Otros dentro de la Comisión sostienen que Bruselas ya dispone de poderes considerables, entre ellos el instrumento contra la coerción, que aún no se ha utilizado, así como medidas antidumping y mecanismos de control de inversiones. "Tenemos muchos instrumentos", recuerda el segundo responsable de la UE contactado. "Pero, como siempre, podemos hacer más y podemos ser mejores. Y creo que ese será el debate que tendrá lugar esta semana".