Estos se encuentran entre las 17 amenazas globales para la salud humana, según un nuevo estudio de 'The Lancet' que busca impulsar una respuesta mundial para hacerles frente.
El uso malintencionado de la inteligencia artificial o una guerra nuclear podrían acabar con la humanidad tal y como la conocemos de aquí a 2100, según una nueva evaluación de riesgos para la salud global.
Ambas encabezan una pirámide de 17 grandes amenazas para la salud humana identificadas en un estudio publicado en 'The Lancet', que incluye la resistencia a los antimicrobianos, el cambio climático, las pandemias, la desigualdad de ingresos y diversos problemas de salud como el consumo de tabaco, la obesidad y la salud mental.
Según el estudio, un conflicto nuclear no abarca solo el impacto de los misiles, sino también sus consecuencias, como la hambruna nuclear, mientras que el uso malintencionado de la IA incluye el desarrollo y utilización de armas biológicas contra nosotros.
La investigación ha sido realizada por la nueva Comisión de 'The Lancet' sobre amenazas globales para la salud en el siglo XXI, un grupo formado por 37 expertos en salud, economía, seguridad y tecnología. Para ello han utilizado los años de vida ajustados por discapacidad, conocidos como DALY, como métrica para comparar cada amenaza entre 2025 y 2100, en 204 países y territorios y según edad, sexo y causa.
La investigación muestra, en esencia, cuántos años de vida saludable podrían perderse por cada amenaza global, según sus escenarios más optimista y más pesimista. Esto da también una idea de hasta qué punto la humanidad puede influir en el resultado si actúa ahora o si decide no hacer nada.
Las 17 amenazas oscilan entre 1,02 mil millones de DALY y 23,1 mil millones de DALY. A modo de comparación, la pandemia de COVID-19 causó aproximadamente 500 millones de DALY. La mayor carga acumulada esperada y susceptible de ser evitada es la asociada a la obesidad.
El objetivo de la comisión es animar y capacitar a los gobiernos para que actúen, proporcionándoles la información y las herramientas necesarias para prepararse frente a estas amenazas globales y tomar medidas decisivas desde ahora para evitar los peores escenarios.
Sin embargo, también dejan claro que su trabajo no pretende establecer una clasificación de las amenazas ni fijar prioridades políticas, sino informar y analizar las amenazas globales como parte de un proceso dinámico, cuyos resultados irán cambiando con el tiempo a medida que se disponga de nuevas pruebas y datos.
Si bien "el uso malintencionado de la IA, incluidas las armas biológicas, y un conflicto nuclear con hambruna nuclear conllevan riesgos de extinción en los próximos 75 años", los expertos advierten que todas las amenazas están interconectadas y por ello reclaman "un marco de acción holístico basado en la ciencia, los derechos humanos y la solidaridad".
En primer lugar, la comisión recomienda que los gobiernos nacionales inviertan en construir "sistemas de salud preparados para las amenazas", para situarlos en una posición de ventaja cuando se enfrenten a desafíos sanitarios globales como los vistos en la pandemia de COVID-19.
También piden más inversión en "soluciones revolucionarias", como la fusión nuclear y las tecnologías de eliminación de carbono que podrían modificar de forma radical los resultados del cambio climático y otros problemas que amenazan a escala global, o en las vacunas desarrolladas durante la pandemia.
La comisión reclama además una supervisión y evaluaciones periódicas de estos riesgos, cuyos resultados se presenten a organizaciones internacionales como el G20 y la ONU para aumentar la sensación de urgencia a la hora de abordar estos problemas antes de que se agraven y se conviertan en crisis, y para fomentar una acción más amplia en lugar de que los países actúen por separado.
Los investigadores consideran que el actual "enfoque competitivo", que aborda los grandes desafíos uno a uno, está reduciendo las posibilidades de la humanidad. Las conclusiones de la Comisión se presentaron este domingo en la Cumbre Mundial de la Salud, en Berlín (Alemania). Su evaluación se actualizará cada año para volver a analizar cada una de las 17 amenazas identificadas, incorporando nuevos datos y cualquier desafío emergente.