Los adolescentes portugueses consumen menos alcohol y drogas y afrontan menos situaciones problemáticas. Sin embargo, el riesgo se concentra cada vez más en quienes sufren vulnerabilidades personales, familiares y sociales, según un nuevo estudio del ICAD.
Hay menos problemas y menos consumo entre los adolescentes portugueses, pero las conductas de mayor riesgo están cada vez más concentradas en los jóvenes que acumulan varios factores de vulnerabilidad. Esta es la principal conclusión del nuevo estudio del Instituto para los Comportamentos Aditivos e as Dependências (ICAD).
El Estudio sobre el Consumo de Alcohol, Tabaco, Drogas y otros Comportamientos Aditivos (ECATD-CAD 2024) analiza la dimensión problemática de los comportamientos adictivos entre alumnos de la enseñanza pública portuguesa con edades comprendidas entre los 13 y los 18 años.
Los resultados apuntan a una evolución globalmente favorable en comparación con el escenario observado en la anterior edición del estudio, realizada en 2019. Según el ICAD, se ha registrado "una reducción consistente de la experiencia de todas las situaciones problemáticas analizadas, incluyendo conductas violentas, accidentes, hospitalizaciones, comportamientos sexuales de riesgo y otros episodios potencialmente generadores de consecuencias negativas".
Esta evolución se produce en un contexto en el que los alumnos afirman tener mejor rendimiento escolar, mayor supervisión parental y salir por la noche con menor frecuencia, factores que, según el informe, "parecen contribuir a un entorno globalmente más protector en relación con los comportamientos de riesgo".
A pesar de esta evolución positiva, el ICAD advierte de que "en varios indicadores se observa una concentración creciente de las conductas de mayor riesgo en un grupo relativamente reducido de adolescentes, caracterizado por perfiles de mayor vulnerabilidad individual y social, lo que deja claro que la reducción del número global de consumidores no descarta la necesidad de intervención en determinados grupos".
El consumo reciente de alcohol y, sobre todo, de drogas ilícitas sigue constituyendo uno de los principales factores asociados a la implicación en situaciones problemáticas. El informe señala que, respecto a 2019, se observa un acentuamiento de esta tendencia.
"El grupo de alumnos que consume sustancias psicoactivas presenta prevalencias significativamente superiores de comportamientos sexuales de riesgo, problemas con la Policía, violencia interpersonal, accidentes y otras situaciones potencialmente gravosas", señala el ICAD, que precisa, no obstante, que la mayoría de las situaciones problemáticas no se dan como consecuencia directa de un episodio de consumo.
El informe distingue además entre el consumo exclusivo de alcohol y el policonsumo, como factores importantes para la propensión a experimentar situaciones problemáticas.
Así, los adolescentes que acumulan consumo reciente de alcohol y de drogas ilícitas "presentan niveles sustancialmente más elevados de implicación en accidentes, problemas con la Policía, ciberacoso y comportamientos sexuales de riesgo cuando se comparan con aquellos que consumen únicamente bebidas alcohólicas".
El análisis de la dimensión problemática de los distintos comportamientos adictivos revela igualmente que, en el consumo de alcohol, siguen predominando las motivaciones asociadas al placer, la diversión y la sociabilidad.
No obstante, subraya el ICAD, se observa una proporción relevante de jóvenes que dicen consumir alcohol para olvidar problemas. De acuerdo con el instituto, este es un "indicador frecuentemente asociado al desarrollo de patrones de consumo nocivo y de dependencia".
El informe destaca también que, en el caso del cannabis, aunque la mayoría de los consumidores no presenta indicadores de riesgo de dependencia, "se observa un aumento de la proporción de consumidores clasificados de riesgo elevado, que coexiste con un crecimiento del grupo sin ningún riesgo identificado".
Las redes sociales constituyen la principal preocupación entre los comportamientos adictivos sin sustancia
Entre los comportamientos adictivos sin sustancia, las redes sociales siguen apareciendo como la principal preocupación, con una proporción relevante de jóvenes que reconoce dedicar un tiempo excesivo al uso de estas plataformas.
En el juego electrónico, incluido el videojuego practicado exclusivamente en línea, los indicadores de utilización problemática se mantienen globalmente estables respecto a la edición anterior del estudio. Por su parte, el juego con dinero, aunque continúa implicando a una minoría de los adolescentes, registra un aumento de la prevalencia, si bien acompañado de una ligera disminución de los indicadores asociados a la dimensión problemática, como la necesidad de incrementar las cantidades apostadas.
Persisten también diferencias importantes entre chicos y chicas. El sexo masculino sigue presentando un mayor nivel de implicación en lo que respecta a los problemas con la Policía, al riesgo asociado al juego electrónico y al juego con dinero. En cambio, las chicas destacan por una mayor prevalencia de uso problemático de las redes sociales y por recurrir al consumo de alcohol como estrategia para afrontar dificultades emocionales.
Los factores sociales y familiares también tienen impacto. El perfil más asociado a comportamientos problemáticos incluye bajo rendimiento escolar, menor supervisión parental, salidas nocturnas frecuentes y menor bienestar físico y emocional. En sentido contrario, un buen desempeño escolar, la supervisión parental y un mayor bienestar actúan como factores protectores.
El análisis por regiones pone de manifiesto además cambios respecto al estudio anterior. El Alentejo aparece como la región que concentra el mayor número de indicadores desfavorables, seguida de la Región Autónoma de Azores, mientras que Lisboa deja de ocupar la posición de mayor vulnerabilidad observada en 2019.