La Policía ha desmantelado una guardería de droga en Ayamonte (Huelva) donde se almacenaban más de 4.000 kilos de hachís. Un centenar de barras de pan, sin animales que las justificaran, delató un zulo con más de 1.000 kilos custodiados con un arma preparada para disparar.
Agentes de la Policía Nacional española han intervenido más de cuatro toneladas de hachís en una finca de Ayamonte, en la provincia de Huelva. El inmueble funcionaba como guardería de droga de una organización criminal dedicada a introducir grandes cantidades de estupefacientes por la costa onubense y a distribuirlas después por diferentes países europeos. El guardés de la finca fue detenido cuando intentaba trasladar 600 kilos en un remolque, ha ingresado en prisión.
Durante la inspección de la finca, los agentes vieron que el suelo estaba cubierto por un centenar de barras de pan. En el lugar no había animales que pudieran explicar su presencia. Ese detalle llamó la atención de los investigadores, que revisaron la zona con más atención.
Bajo el suelo localizaron un zulo preparado para esconder droga, con más de 1.000 kilos de hachís. El escondite estaba custodiado con un arma preparada para disparar fuego real. A partir de ese hallazgo, los policías siguieron registrando la finca y encontraron en distintas zonas del inmueble el resto de los paquetes. La suma total superó los 4.000 kilos de droga.
Detenido cuando intentaba trasladar 600 kilos de hachís
Con la investigación ya avanzada, los agentes localizaron al presunto encargado de guardar y custodiar la droga. Cuando accedieron y registraron la nave identificada como punto de guardería, detuvieron al guardés de la finca. Pretendía llevarse 600 kilos de hachís a otro lugar en un remolque enganchado a su todoterreno, para su posterior distribución en Europa.
Tras ser puesto a disposición judicial, el detenido ha ingresado en prisión por pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas.
Cómo operaba la organización
La investigación se inició en el año 2024, cuando los agentes sospecharon que en la provincia de Huelva actuaba una organización dedicada a los vuelcos y al transporte de drogas.
Las pesquisas apuntaban a que introducía grandes cantidades de hachís y cocaína por la costa onubense de dos maneras: a través de pesqueros que simulaban desarrollar su actividad habitual y usando embarcaciones de alta velocidad, las conocidas como narcolanchas.
La mercancía se desembarcaba por el río Guadiana. Una vez en territorio nacional, se trasladaba a lugares de ocultación o guarderías, donde se preparaba para enviarla a otros puntos de España y a distintos países europeos.