La cifra, no obstante, no refleja la magnitud de la problemática: el sistema de monitorización de mortalidad del Instituto Carlos III estima que los fallecimientos son un 188% más elevados que hace dos años, y que afecta a una región en particular de todo el país.
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha estimado en unas 5.807 muertes aquellas que son atribuibles a las altas temperaturas entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre. Se trata de la cifra más elevada registrada por el sistema en la última década que, no obstante, no afecta a todas las provincias por igual.
Las defunciones afectan particularmente a Cantabria, Vizcaya, Álava, Navarra o Huesca, entre otras. Un dato que hace entrever que los efectos del cambio climático, impulsado por factores antropocéntricos, no solamente inmiscuye a las zonas más afectadas por las olas de calor, como pueden ser las vegas del Guadiana, la campiña cordobesa o la depresión del Ebro. Otras zonas con una alta mortalidad son Ávila, con la capital provincial más alta del Estado, o la costa catalana.
Esto se debe a lo que los especialistas conocen como la temperatura umbral de ola de calor. Esta ronda en Asturias, por ejemplo, los 29ºC, mientras que en Sevilla se sitúa en 41ºC. La resiliencia de sus habitantes, el cómo están adaptados los edificios de la zona al calor o la presencia de una mayor humedad en las zonas costeras pueden explicar por qué mueren más personas en el norte. La misma medición para el pasado mes de mayo reflejaba que hubo un exceso de muertes, 64, en solo cuatro comunidades norteñas.
Las personas mayores han sido de nuevo las más afectadas: el 97% de las defunciones atribuibles al calor se produjeron en personas de 65 o más años, y el 62% en mayores de 85 años. Seis de cada diez fallecidas fueron mujeres.
El análisis de MoMo se basa en registros diarios de mortalidad, datos de la Agencia Estatal de Meteorología y modelos estadísticos que permiten estimar el efecto específico de las temperaturas extremas sobre la salud. MoMo cuenta con una herramienta complementaria, el Índice Kairós, un sistema de alerta que establece para cada día avisos que definen diferentes niveles de riesgo (I, II y III) de mortalidad.