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Piden al fabricante de Tefal que elimine los químicos eternos de sus sartenes antiadherentes

Una persona cocina en un fogón.
Una persona cocina en una cocina. -  Derechos de autor  Canva
Derechos de autor Canva
Por Alice Carnevali con AFP
Publicado •última actualización
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El requerimiento legal fue presentado por tres organizaciones ecologistas en pleno debate encarnizado sobre la futura legislación europea sobre PFAS, prevista para 2027.

La semana pasada, tres organizaciones ecologistas han lanzado un ultimátum al fabricante francés de utensilios de cocina Groupe SEB por su uso de PFAS, sustancias químicas sintéticas y persistentes conocidas también como químicos eternos. Groupe SEB es propietaria de la marca de sartenes Tefal, que sigue utilizando PFAS en parte de sus productos antiadherentes.

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Según ClientEarth, Générations Futures y Notre Affaire à Tous, la estrategia de la compañía frente a los químicos eternos es "desfasada e insuficiente" y no cumple las obligaciones legales de la ley francesa sobre responsabilidad corporativa.

"No se trata solo de sancionar a los productores de PFAS por lo que hacen, sino también de que las empresas al final de la cadena que realmente utilizan esos PFAS demuestren que es posible tener un mercado sin PFAS", explica a 'Euronews Earth' Hélène Duguy, abogada ambiental en ClientEarth. En respuesta a las acusaciones, Groupe SEB ha señalado a 'Euronews Earth' que revisará sus contenidos y responderá, si es necesario, conforme a la ley.

Estas acusaciones llegan en un momento clave del debate sobre los PFAS en la Unión Europea (UE). Bruselas está bajo presión para prohibir los forever chemicals, pero los grupos industriales buscan el mayor número posible de exenciones para evitar retirar estas sustancias de sus productos. Pero ¿de qué acusan exactamente las ONG a Groupe SEB y en qué medida es relevante para la regulación más amplia de los PFAS en la UE?

¿Qué reclaman los grupos ecologistas al fabricante de Tefal?

ClientEarth, Générations Futures y Notre Affaire à Tous han puesto a Groupe SEB en mora, un paso jurídico formal que no implica necesariamente una demanda. Sí podría llegar a presentarse, sin embargo, si la empresa no se compromete públicamente a abandonar los PFAS en los próximos tres meses, según indica un comunicado de ClientEarth.

En concreto, las ONG sostienen que el último plan de vigilancia de Groupe SEB, un documento legal exigido por la legislación francesa, considera el PTFE (politetrafluoroetileno) como "seguro", lo que implica no reconocer los riesgos que entraña ni prever medidas para mitigarlos.

El PTFE es el PFAS utilizado en los utensilios de cocina fabricados por Tefal que, según una declaración remitida a Euronews Earth por Groupe SEB, "desarrolla su actividad en estricto cumplimiento de la normativa francesa y europea aplicable a sus operaciones industriales, bajo la supervisión regular de las autoridades competentes".

¿Son "seguras" las sartenes de Tefal?

Conocido comercialmente como teflón, el PTFE es un tipo específico de PFAS que se utiliza en numerosos productos, entre ellos utensilios de cocina, por sus propiedades de resistencia al agua, a las manchas y a la grasa.

A diferencia de otros PFAS tóxicos, como el PFOS potencialmente cancerígeno y el PFOA cancerígeno, el PTFE no se ha relacionado con el cáncer, aunque ya ha situado a Groupe SEB bajo escrutinio.

En julio de 2025, tres grupos ecologistas franceses presentaron una demanda contra la multinacional por prácticas comerciales engañosas. La denuncia estaba relacionada con una campaña publicitaria en la que Tefal promocionaba sus recubrimientos antiadherentes como "seguros", minimizando así, según las organizaciones, los riesgos asociados al PTFE.

"El PTFE no es tóxico", explica a Euronews Earth Hans Peter Arp, profesor de química ambiental en la Universidad Noruega de Ciencia. "Pero la forma en que se fabrica y se elimina puede liberar PFAS tóxicos", añade.

En particular, la eliminación de productos que contienen PTFE mediante incineración puede liberar sustancias peligrosas al medio ambiente. "Si tienes estos productos [de PTFE] en casa, como muchos de nosotros-yo incluido-, puede que no estés contaminando tu hogar, pero sí podrías haber contaminado la zona donde se produjo el PTFE o el futuro vertedero al que irá ese PTFE", explica Arp.

Según Hélène Duguy, lo que Groupe SEB no está teniendo en cuenta es el contexto más amplio de las consecuencias de los PFAS. "Si se quiere entender los riesgos de un PFAS como el PTFE, hay que analizar toda la cadena de valor", subraya.

¿Está Europa prohibiendo los PFAS?

En los últimos años, los PFAS han sido objeto de intenso debate en la UE, que se ha comprometido a prohibir los forever chemicals en los productos de consumo cotidianos, permitiendo al mismo tiempo exenciones en sectores considerados críticos, como la defensa y la sanidad.

Los grupos de presión de la industria trabajan ahora para lograr el mayor número posible de exenciones en la futura normativa. "Es con diferencia el expediente más grande que he gestionado en los últimos cinco años", declaró a la agencia AFP el lobista Simon Terwagne. La consultora para la que trabaja, Forward Global, representa a clientes de la industria química.

"Reducir la exposición a los PFAS es un objetivo razonable, pero debe hacerse de la manera más equilibrada y proporcionada posible", añadió. Se espera que la propuesta oficial llegue a principios de 2027, ya que la Comisión Europea aguarda un informe definitivo de la Agencia Europea de Sustancias Químicas, que debería presentarse en diciembre.

Sin embargo, en marzo de 2026, la agencia ya afirmó que los PFAS "plantean riesgos crecientes para las personas y el medio ambiente", y pidió una prohibición amplia de su uso en todo el bloque, con algunas excepciones cuando no exista alternativa.

En lo que respecta al PTFE, existen alternativas para su uso en utensilios de cocina. Por ejemplo, el hierro fundido es un material libre de PFAS que puede emplearse en sartenes y otros artículos de cocina. Groupe SEB ya fabrica algunos productos de este tipo y, por eso, según Hélène Duguy, la empresa debería estar planificando ya una transición.

"No pedimos a SEB que lo haga mañana, sino que planifique esta transición... que se asegure de que su plantilla tiene un plan B y de que hay adaptación", apunta.

A comienzos de 2026, Francia prohibió la venta, producción o importación de cualquier producto que contenga forever chemicals para los que ya exista una alternativa. El primer borrador de esta ley incluía inicialmente la prohibición de las cacerolas antiadherentes, pero esta cláusula se eliminó posteriormente tras informaciones sobre un "intenso lobby" del fabricante francés Tefal.

PFAS, símbolo de una crisis ambiental más amplia

No es la primera acción legal que ClientEarth emprende en relación con los PFAS. A principios de este año, la ONG ecologista presentó una denuncia por vulneración de derechos humanos contra Bélgica por no atajar la extendida contaminación por PFAS en todo el país.

Según Duguy, los PFAS se están convirtiendo en un símbolo de la crisis ambiental que afronta el mundo. "Los PFAS son bastante emblemáticos de una realidad social general, que consiste en aceptar daños colaterales a cambio de beneficios a corto plazo", afirma.

Los PFAS fueron creados por la industria química en la primera mitad del siglo XX y hoy se utilizan en numerosos artículos, entre ellos algunos impermeables, envases de alimentos y productos menstruales. En general, son difíciles de eliminar del medio ambiente y pueden tener efectos perjudiciales para la salud humana, dos características que grandes corporaciones como 3M y DuPont conocían pero ocultaron durante años.

La contaminación por PFAS está especialmente extendida en Europa. En 2023, la investigación transfronteriza The Forever Pollution Project estimó que había alrededor de 23.000 emplazamientos contaminados por PFAS en todo el continente.

A principios de este año entró en vigor una ofensiva a escala europea contra los químicos eternos en el agua potable, que obliga a los estados miembros a controlar los niveles de PFAS en el agua e informar a la Comisión Europea de sus resultados. Si se superan los valores límite, los estados deben "actuar" para reducir la presencia de PFAS y proteger la salud pública, al tiempo que informan a la ciudadanía.

Aunque se consideró un avance positivo, expertos advirtieron de que este enfoque aborda los síntomas, en lugar de prevenir los daños en origen limitando que los PFAS se produzcan, comercialicen o se liberen.

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