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7.000 años oculto: así es el enigmático esqueleto hallado en Großköllnbach

Arqueología del distrito de Dingolfing-Landau
Arqueología del distrito de Dingolfing-Landau -  Derechos de autor  Kreisarchäologie Dingolfing-Landau
Derechos de autor Kreisarchäologie Dingolfing-Landau
Por Nela Heidner
Publicado •última actualización
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Cuerpo torcido, columna cervical llamativa, entierro inusual: un esqueleto del Neolítico hallado en Baja Baviera plantea enigmas. ¿Quién era el joven enterrado hace unos 7.000 años en una fosa y por qué yacía allí de manera tan extraña?

A veces basta una oscura mancha en el suelo para abrir una ventana a un mundo ya desaparecido. En Großköllnbach, en la Baja Baviera (distrito de Dingolfing-Landau), precisamente una de esas señales ha llevado a un hallazgo que plantea nuevas preguntas a los arqueólogos: en una fosa han descubierto los restos de una persona que vivió hace unos 7.000 años.

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No es solo la antigüedad del hallazgo lo que lo hace especial. Llama sobre todo la atención la posición del esqueleto: a diferencia de las inhumaciones habituales de la época, el cuerpo yace en una postura llamativa y retorcida. También la estructura de la columna cervical plantea enigmas a los investigadores.

Un enterramiento que se sale de lo común

El hallazgo ha salido a la luz durante las investigaciones arqueológicas en el futuro área de construcción Steigäcker IV. El equipo de excavación llevaba cinco semanas examinando el terreno cuando una discreta decoloración del suelo resultó ser una fosa con huesos humanos.

Para el arqueólogo del distrito, el doctor Florian Eibl, lo inusual es sobre todo el tipo de enterramiento. Las gentes de la cultura de la cerámica de bandas lineales, una de las primeras sociedades campesinas de Europa Central, solían enterrar a sus muertos en los llamados enterramientos en cuclillas. Los difuntos se colocaban de lado, con las piernas flexionadas, en una postura que recuerda a una persona dormida.

En Großköllnbach, sin embargo, la imagen es distinta: la pierna derecha del muerto estaba flexionada de forma extrema, mientras que la izquierda quedaba doblada hacia fuera. La postura se aparta claramente de las prácticas de enterramiento habituales.

La propia fosa también suscita interrogantes. El fondo era irregular y en pendiente. Según la valoración del arqueólogo, el cuerpo podría haber resbalado hacia la parte inclinada tras ser depositado. Esto podría haber desplazado algunos huesos o haberlos hundido en la arcilla blanda.

¿Fue entonces intencionada esa postura tan inusual del cuerpo? ¿O se formó solo a causa de las condiciones de la tumba?

Una persona joven con huesos llamativos

Lo que sí han podido establecer las primeras investigaciones es que se trata de una persona joven, como indican las líneas de crecimiento de los huesos, aún no totalmente cerradas.

Los huesos también pueden aportar pistas sobre enfermedades, lesiones y esfuerzos físicos. Los especialistas examinan con especial atención la columna cervical, donde se aprecia una deformación clara. Falta por aclarar si se debe a una enfermedad, a una particularidad física en vida o si se produjo únicamente por la posición en la tumba y tras la muerte.

Un examen antropológico detallado debería aportar más indicios.

Entre hornos de barro y antiquísimas casas alargadas

El esqueleto no es el único hallazgo destacado en la zona. Las excavaciones están sacando a la luz un amplio paisaje de asentamientos de la cultura de la cerámica de bandas lineales. Esta cultura surgió en el sexto milenio antes de Cristo y marca la expansión del primer modo de vida campesino en amplias zonas de Europa Central.

Tras cinco semanas de excavaciones, los arqueólogos habían documentado en torno a 150 estructuras. En el subsuelo se distinguen las huellas de tres grandes casas alargadas, aunque probablemente solo dos de ellas se levantaron al mismo tiempo.

Especialmente reveladores son varios hogares y zonas de cocina conservados, entre ellos hornos de cúpula de barro cuyos suelos estaban aislados con densas capas de cantos rodados. Aquí se cocinaba, se procesaba el cereal y, previsiblemente, se organizaba una parte importante de la vida comunitaria.

También se han descubierto placas de molino. Según los arqueólogos, la roca utilizada para ellas podría proceder de zonas situadas al otro lado del Danubio o del bosque de Baviera. Si se confirma ese origen, los hallazgos indicarían que ya los primeros campesinos obtenían y transportaban materiales a largas distancias.

¿Qué ocurrió hace 7.000 años?

La zona de excavación no está abierta al público. El esqueleto se ha extraído ya por completo y se ha trasladado a la arqueología del distrito para su estudio. Allí se someterán los huesos a un análisis antropológico. Solo entonces podrá determinarse con más precisión qué huellas dejó la vida de esta joven persona y qué preguntas probablemente quedarán sin respuesta.

Tras concluir los estudios científicos, el servicio arqueológico del distrito tiene previsto informar sobre nuevos resultados.

Hasta entonces, Großköllnbach sigue siendo un lugar donde el subsuelo no solo revela las huellas de un asentamiento antiquísimo, sino también la historia de una persona cuya última morada sigue planteando enigmas incluso después de siete milenios.

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