La Comisión Europea plantea crear un Consejo Europeo de Seguridad para responder a sabotajes, ciberataques y otras amenazas híbridas, aunque los críticos advierten de que, sin reformar la regla de unanimidad, podría convertirse en otro organismo sin capacidad real de actuación.
La Comisión Europea quiere crear un Consejo Europeo de Seguridad para reforzar la preparación de la UE frente al sabotaje y las amenazas externas. En su discurso sobre el estado de la Unión, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, respaldó la iniciativa como respuesta a los sabotajes, los ciberataques y las incursiones de drones procedentes de Rusia. "Europa necesita su propio manual para hacer frente a las amenazas híbridas", afirmó.
La idea no es nueva. El presidente francés, Emmanuel Macron, la planteó en 2017, y Francia y Alemania la respaldaron en una declaración conjunta en 2018.
El plan se articula en torno a tres propuestas: un foro de líderes para definir la estrategia, un Protocolo de Seguridad de Emergencia para responder con rapidez a las amenazas híbridas y un Instrumento de Capacidades Estratégicas para invertir en capacidades militares compartidas.
Este Consejo funcionaría en paralelo a la OTAN y se prevé que incluya a los 27 Estados miembros de la UE, además del Reino Unido, Noruega, Ucrania y Canadá. El protocolo de emergencia, inspirado en el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, permitiría a un país afectado por un ataque solicitar una reunión de los 27 para coordinar la atribución de responsabilidades, las sanciones y la respuesta diplomática.
Bruselas insiste en que la iniciativa no pretende competir con la OTAN, cuya misión se centra en la defensa colectiva.
Expertos y críticos señalan que el problema no radica en el formato de las reuniones, sino en la falta de capacidad de decisión. La UE ya dispone de la 'Hybrid Toolbox' (conjunto de herramientas contra las amenazas híbridas), equipos de respuesta rápida y el mecanismo de respuesta política integrada a las crisis (IPCR). Advierten de que, sin una reforma de la regla de unanimidad, el Consejo corre el riesgo de convertirse en otro foro sin capacidad real de actuación.
Por ahora, la iniciativa carece de base jurídica, criterios de participación, sistema de votación, presupuesto y fecha de puesta en marcha. Se esperan más detalles en la próxima Estrategia de Seguridad de la UE.