La inflación en España alcanzó el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas más que en agosto y su nivel más alto desde febrero de 2023, impulsada por el encarecimiento de los carburantes. El INE confirmó también que la inflación subyacente subió al 3,1%.
La inflación en España no para de subir. El Instituto Nacional de Estadística ha confirmado este miércoles que el IPC cerró septiembre en el 4,9% interanual, seis décimas por encima de agosto y la tasa más alta desde febrero de 2023.
El dato definitivo coincide con el adelantado que publicó a finales de septiembre. Detrás están, otra vez, los carburantes. Es el séptimo mes seguido por encima del 3% y llega a mes y medio de las elecciones generales del 29 de noviembre.
En el mes, los precios subieron un 0,3%. Según el INE, la mayor parte del impulso de la tasa interanual procede de los combustibles y lubricantes para vehículos: este septiembre se encarecieron, mientras que en el mismo mes de 2025 se habían abaratado.
Cuando un producto sube ahora y bajó hace un año, la diferencia se amplifica en la tasa interanual. También contribuyeron los paquetes turísticos, que tras el verano bajan de precio, pero este año lo hicieron menos que en 2025.
El aviso ya estaba en agosto, cuando la inflación del grupo de transporte se disparó hasta el 9,5% interanual, su tasa más alta desde agosto de 2022, también por la gasolina y el gasóleo. Y el fenómeno desborda las fronteras: según la estimación preliminar de Eurostat, la energía se encareció un 18,8% interanual en la zona euro en septiembre, frente al 14,3% de agosto.
Inflación en España: del 2,3% al 4,9% en siete meses
Basta mirar la serie del año para ver la escalada. La inflación en España empezó 2026 en el 2,3%, tanto en enero como en febrero. En marzo saltó al 3,4%, con la inflación del grupo de transporte subiendo más de cinco puntos de golpe por los carburantes.
Se estabilizó en el 3,2% entre abril y junio, volvió a subir al 3,6% en julio, cuando a los combustibles se sumó la electricidad, y desde entonces no ha parado: 4,3% en agosto y 4,9% en septiembre. En total, 2,6 puntos más desde febrero. La escalada tiene un patrón claro: casi todos los repuntes del año llevan la firma de la energía, ya sea en el surtidor o en la factura de la luz.
El dato con más lectura de fondo es la inflación subyacente, la que deja fuera los alimentos no elaborados y los productos energéticos. Subió dos décimas, hasta el 3,1%, la tasa más alta de lo que va de año. En enero estaba en el 2,6%.
Es el indicador que vigilan los bancos centrales. La energía arrastra la tasa general arriba y abajo con cada vaivén del petróleo, pero cuando la subyacente también avanza, el encarecimiento empieza a colarse en el resto de la cesta: servicios, transporte de mercancías y productos que necesitan gasóleo para llegar a la tienda. El avance de septiembre es pequeño, pero desde enero ya acumula medio punto.
España, por encima de la eurozona
Con el indicador armonizado, el que se usa para comparar entre países de la UE, la inflación en España se situó en el 5,0% en septiembre, según el dato adelantado del INE. Son 1,2 puntos más que la media de la zona euro, que la estimación preliminar de Eurostat sitúa en el 3,8%. Alemania, con un 3,3%, y Francia, con un 3,4%, quedan claramente por debajo. Italia, con un 4,1%, también. Eurostat publicará los datos definitivos el 16 de octubre.
La brecha venía de antes. En agosto, el IPCA español marcó un 4,6%, frente al 3,2% de la eurozona: 1,4 puntos de diferencia. En septiembre se ha estrechado un poco, pero España sigue siendo, de las cuatro grandes economías del euro, la que tiene la inflación más alta.
Cada décima que sume la inflación en España este otoño se notará en enero. La ley fija la subida anual de las pensiones con la media de las tasas interanuales del IPC entre diciembre y noviembre. Con diez de esos 12 meses ya publicados, desde el 2,9% de diciembre de 2025 hasta el 4,9% de septiembre, la media acumulada está en el 3,33%.
Faltan octubre y noviembre. Si las tasas de ambos meses se movieran entre el 4% y el 5,5%, la revalorización de 2027 quedaría entre el 3,4% y el 3,7%. Con los dos meses en el 4,9% de septiembre, sería del 3,6%. En cualquiera de esos escenarios, la subida de las pensiones de 2027 sería la mayor desde el 3,8% de 2024.
Mientras tanto, los pensionistas pierden terreno. Sus pensiones contributivas subieron un 2,7% en enero, según la media de la inflación entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025. Con los precios un 4,9% por encima de los de hace un año, su poder de compra ha caído algo más de un 2% en 12 meses.
La próxima prueba para la inflación en España llegará a finales de mes, con el dato adelantado de octubre. El de noviembre, que cerrará la cuenta de las pensiones, llegará el 27 de noviembre, último día de la campaña electoral. Dos días después, se vota.