Los Veintisiete discrepan sobre el presupuesto comunitario, los precios de los combustibles y la relación comercial con China, mientras Von der Leyen y Kallas defienden una respuesta común y Merz y el primer ministro búlgaro muestran sus diferencias con otros socios.
La cumbre de dos días de la Unión Europea (UE) en Bruselas ha puesto de manifiesto las profundas diferencias entre los líderes europeos sobre cómo afrontar la crisis energética, proteger la competitividad del bloque y financiar sus prioridades para los próximos siete años. Las negociaciones sobre el presupuesto comunitario concentran buena parte de las discrepancias, mientras las posiciones sobre Rusia y Ucrania también evidencian la falta de consenso entre los Veintisiete.
La propuesta de la presidencia irlandesa, que plantea recortar 141.000 millones de euros del próximo presupuesto plurianual, ha enfrentado a dos bloques. Los países más partidarios de la austeridad, entre ellos Alemania, Suecia, Dinamarca y Países Bajos, consideran que la reducción es insuficiente. En el otro extremo, los 17 países agrupados en los llamados "amigos de la cohesión", entre ellos España e Italia, rechazan unos recortes que consideran excesivos y defienden la financiación de la agricultura y las regiones menos desarrolladas.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reclamado reducir significativamente el gasto comunitario y ha defendido que la competitividad y la defensa tengan más peso en las prioridades presupuestarias. Berlín considera que aumentar los recursos no resolverá los problemas europeos sin una reducción de la burocracia y reformas estructurales.
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, también ha rechazado la propuesta irlandesa, mientras el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la ha calificado de "insuficiente".
"La propuesta es claramente insuficiente", afirmó Sánchez a su llegada al Consejo Europeo. "A menudo hablamos de la UE como un actor geopolítico, pero esto no basta -ni de lejos- para hacer frente a estos desafíos".
La Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, debe conciliar estas posiciones y buscar nuevas herramientas para responder a los desafíos económicos. Los líderes también han debatido la posibilidad de crear nuevos ingresos comunitarios mediante impuestos y tasas europeas, una cuestión que genera discrepancias adicionales entre los países partidarios de aumentar los recursos propios y aquellos que rechazan nuevas cargas fiscales.
Los combustibles y China, otros focos de división
Los altos precios de los combustibles han centrado otra parte de las conversaciones, en un contexto de encarecimiento de la energía y presiones inflacionistas. Varios gobiernos han reclamado medidas adicionales para aliviar los costes de los hogares y las empresas, mientras otros advierten de los riesgos de debilitar las políticas climáticas europeas. La posible entrada en vigor del nuevo mercado de carbono para los combustibles de transporte y los edificios también divide a los socios.
Una de las voces más discordantes ha sido la del primer ministro búlgaro, Rumen Radev, que ha respaldado el acuerdo de suministro de diésel entre Estados Unidos y Rusia anunciado por Donald Trump y Vladímir Putin. Frente a las críticas de otros dirigentes europeos, Radev ha defendido cualquier iniciativa que contribuya a reducir los precios y ha rechazado los ataques contra instalaciones energéticas, incluidos los dirigidos contra refinerías rusas por Ucrania.
Las relaciones comerciales con China completan la agenda económica. Von der Leyen ha informado a los líderes sobre las negociaciones con Pekín, después del acuerdo para limitar las exportaciones de vehículos híbridos chinos al mercado europeo.
Los Veintisiete estudian nuevas medidas para proteger sectores industriales afectados por la competencia china, en un contexto de déficit comercial comunitario de 360.000 millones de euros con el país asiático.
Kallas y Zelenski defienden el apoyo a Ucrania
La guerra también planea sobre la cumbre, aunque las conversaciones del jueves se han centrado principalmente en la energía, China y el presupuesto. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha defendido que los ataques ucranianos contra refinerías rusas son legítimos conforme al derecho internacional, al considerar que contribuyen a reducir los fondos destinados a la ofensiva de Moscú.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha llegado a Bruselas para mantener reuniones bilaterales antes de participar en la sesión del viernes. Kiev busca reforzar el respaldo europeo en un momento de tensión con Washington por el acuerdo energético con Rusia y las dudas sobre la continuidad de la asistencia militar estadounidense.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, mantiene el objetivo de alcanzar un acuerdo presupuestario antes de diciembre. Sin embargo, las posiciones enfrentadas sobre el volumen del gasto, las nuevas fuentes de financiación y las prioridades comunitarias complican ese calendario y reflejan las dificultades de los Veintisiete para articular una respuesta común.