El euro cayó a su nivel más bajo frente al dólar desde mayo y frente a la libra desde junio de 2025, mientras el choque energético, la crisis de deuda francesa y el repunte del dólar pesan más que dos subidas de tipos del BCE.
La moneda única europea ha caído este miércoles a mínimos frente al dólar estadounidense no vistos desde mediados de mayo del año pasado y frente a la libra esterlina desde principios de junio del mismo año, mientras el encarecimiento de la energía, la rebelión del mercado de bonos ante las finanzas públicas francesas y la fortaleza del dólar estadounidense pesan sobre ella.
Esta caída se produce a pesar de que el Banco Central Europeo (BCE) ha subido los tipos de interés en dos ocasiones este año, algo que normalmente respaldaría a una divisa.
El euro ha cotizado en torno a 1,111 dólares este miércoles, su nivel más débil desde mediados de mayo de 2025 y por debajo del mínimo que tocó por primera vez a comienzos de este mes, antes de repuntar ligeramente hasta alrededor de 1,121 dólares en las primeras operaciones de este jueves.
Ha perdido más de un 5% desde finales de agosto, lo que borra por completo la recuperación que había logrado durante el verano.
Frente a la libra esterlina, ha tocado en torno a 0,842 libras este miércoles, el nivel más bajo desde principios de junio de 2025, y ha rebotado hasta aproximadamente 0,846 libras este jueves. Eso la deja con un descenso de cerca del 2% desde finales de septiembre, que borra las ganancias acumuladas desde mediados de julio.
Un tipo de cambio tiene dos caras, de modo que la caída del euro también refleja la fortaleza del dólar estadounidense.
El índice del dólar estadounidense, que lo compara con las principales divisas, ha alcanzado este miércoles un máximo de 18 meses después de que la inflación en EE.UU. subiera en septiembre hasta el 3,7%, por encima de las previsiones.
Las subidas de tipos no bastan como escudo
Los datos de inflación en EE.UU. han duplicado aproximadamente las apuestas de los operadores a que la Reserva Federal subirá los tipos el próximo 28 de octubre. Su tipo de referencia ya se sitúa en el 3,75%-4%, muy por encima del 2,5% actual del BCE.
El BCE elevó su tipo de depósito en un cuarto de punto, hasta el 2,5%, el pasado 10 de septiembre, su segunda subida este año, para contrarrestar el choque energético derivado de la guerra de Irán, dado que Europa importa la mayor parte de su energía y está por tanto más expuesta al repunte del precio del petróleo que EE.UU.
La inflación de la eurozona ha subido desde entonces hasta el 3,8%, un máximo de tres años.
Actualmente, los operadores apuestan por que el BCE mantenga los tipos sin cambios el próximo 29 de octubre antes de volver a subirlos en diciembre.
"Probablemente vamos a tener que volver a subir los tipos", afirmó el gobernador del banco central belga, Pierre Wunsch, a 'Bloomberg' este miércoles.
El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha adoptado un tono más paciente, al señalar a comienzos de este mes que "por ahora no hay señales claras de que la inflación se haya trasladado a la fijación de precios y salarios".
En el Reino Unido, unos sólidos datos económicos han alimentado las apuestas de que el Banco de Inglaterra también subirá los tipos en noviembre, lo que respalda a la libra esterlina.
Crisis de deuda en Francia
La prima de rendimiento que exigen los inversores por tener deuda francesa a diez años en lugar de alemana, un indicador de nerviosismo, superó los 150 puntos básicos a comienzos de este mes, el nivel más alto desde la crisis de deuda del euro en torno a 2011.
El presupuesto francés para 2027, que pretende ahorrar unos 54.000 millones de euros y reducir el déficit al 5% de la producción económica desde el 5,4% previsto para este año, afronta un recorrido accidentado en un Parlamento dividido, donde el debate comenzó este martes en medio de protestas estudiantiles que reivindican una mayor financiación pública para el sistema educativo.
La deuda pública de Francia alcanzó un récord del 119% del PIB a finales de junio de 2026, según datos de INSEE. Esto representa unos 3,59 billones de euros y duplica el umbral oficial de la Unión Europea para la ratio deuda pública/PIB, que es del 60%.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha enfriado las expectativas de ayuda por parte del banco central.
"La solución principal y primera está en casa en Francia [...] y tiene que ver con las políticas fiscales", declaró Lagarde este miércoles al margen de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo Banco Mundial en Bangkok.
España, por su parte, se encamina a unas elecciones anticipadas el próximo 29 de noviembre, lo que añade turbulencias políticas que están sacudiendo a los mercados europeos.
Los inversores dirigirán ahora su atención a los datos definitivos de inflación de la eurozona este viernes, seguidos de las decisiones sobre tipos de la Reserva Federal el próximo 28 de octubre y del BCE un día después.