Casi la mitad de los trabajadores europeos afronta riesgos para su salud mental en el trabajo, pero el tema sigue siendo tabú.
La salud y la seguridad son la columna vertebral de la vida laboral. Pero a medida que los lugares de trabajo y las formas de trabajar evolucionan, surgen nuevos retos mientras otros antiguos siguen sin resolverse.
En un contexto de falta de personal y de envejecimiento de la población, la mano de obra europea se enfrenta a problemas de salud mental, pero esta realidad aún no se reconoce en muchos centros de trabajo, afirmó a Euronews William Cockburn, director ejecutivo de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA).
"Tanto si preguntamos a los empleadores como a los trabajadores, ambos señalan la falta de voluntad para hablar abiertamente de los problemas de salud mental como el principal obstáculo para pasar realmente a la acción", señaló.
Muchos empleados de la Unión Europea (UE) afirman que su trabajo perjudica su salud mental. Casi la mitad de los trabajadores, el 45%, se enfrentan a riesgos para su salud mental en el desempeño de su empleo, según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA).
"Observamos riesgos psicosociales en el lugar de trabajo, por ejemplo jornadas laborales largas, trabajo de alta intensidad, tareas emocionalmente exigentes, y relacionamos todo ello con un mayor impacto en la salud de los trabajadores", explicó Cockburn.
En torno al 44% de los trabajadores declara sufrir una fuerte presión de tiempo o una sobrecarga de trabajo. Según el Instituto Sindical Europeo (ETUI), la depresión relacionada con el trabajo (fuente en inglés) le cuesta a la UE más de 100.000 millones de euros al año, si se suman el absentismo, la reducción de la productividad y los costes sanitarios y sociales más amplios.
Pese a la carga que estas condiciones suponen para los empleadores, Cockburn señaló que la reticencia a hablar y el estigma persistente entre los trabajadores están frenando las medidas.
¿Qué se puede hacer al respecto?
En opinión de Cockburn, los problemas de salud mental "tienen que abordarse igual que los problemas de salud física en el trabajo".
El enfoque, apuntó, pasa por evaluar primero los riesgos y después adaptar lo que sea necesario para minimizar el daño.
"Identificamos peligros como las largas jornadas de trabajo, las malas relaciones en el entorno laboral, y en casos extremos el acoso, la intimidación, la violencia o las amenazas de violencia", añadió.
Los trabajadores deben formar parte de la conversación
Aunque muchos consideran la salud mental un asunto personal, la secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (ETUC), Esther Lynch, sostiene que la prevención debe centrarse en el lugar de trabajo y no en la persona afectada.
"No esperamos a que a la gente se le corte un dedo para poner las protecciones", afirmó Lynch. "Lo que hacemos es una evaluación de riesgos y analizamos qué riesgo está asociado a la forma en que se realiza este trabajo, y después colocamos las protecciones".
Los expertos coinciden en que, para lograrlo, los trabajadores tienen que formar parte de la conversación. Sin embargo, solo el 45% afirma que se les consulta sobre los aspectos estresantes de sus tareas, según EU-OSHA.
"La participación de los trabajadores es una obligación legal según la normativa europea, pero además es un factor clave para que las intervenciones en materia de salud y seguridad en el trabajo tengan éxito", indicó Cockburn.
Esta semana, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) ha puesto en marcha la campaña "Healthy Workplaces" (lugares de trabajo saludables), una iniciativa para ayudar a los empleadores a prevenir, evaluar y gestionar los riesgos psicosociales en el entorno laboral. Uno de sus objetivos es superar esa reticencia a hablar de los problemas de salud mental.
"Así, cuando invertimos en crear y mantener entornos laborales saludables, no solo mejoramos el bienestar de las personas, reducimos las bajas y la rotación de personal, mejoramos el rendimiento y evitamos presionar a nuestros sistemas sanitarios", afirmó Roxana Mînzatu, vicepresidenta ejecutiva de derechos sociales y empleo, en la presentación de la campaña este martes. "Es una situación en la que todos salen ganando".
Esta información se ha actualizado para aclarar que la campaña "Healthy Workplaces" (lugares de trabajo saludables) ha sido lanzada por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.