Pese a sus dificultades económicas, Alemania sigue siendo el mayor contribuyente neto de la UE, paga casi el doble que Italia y Francia juntas y encabeza una alianza de seis países que reclama recortes de cientos de miles de millones.
A finales de esta semana, los jefes de Estado y de Gobierno debatirán sobre el próximo presupuesto de la Unión Europea. El canciller alemán, Friedrich Merz (CDU), defiende una línea de austeridad y ha reunido detrás de sí a otros cinco países. Pero tanto la Comisión como otros 17 Estados siguen un rumbo distinto.
Alemania paga actualmente algo más de 40.000 millones de euros a Bruselas, dijo este martes en Berlín un responsable del Gobierno alemán, según la agencia de noticias Reuters. Con las propuestas de la presidencia irlandesa del Consejo, "seguimos todavía por encima de los 60.000 millones", señalan, según recogen varios medios. "No creemos que eso sea asumible", cita por ejemplo 'Focus' a esta fuente anónima.
Las decisiones que se tomen en Bruselas podrían tener también consecuencias para la política federal alemana. Merz está bajo presión. Las reformas no avanzan como estaba previsto, el presupuesto alemán y la evolución económica empañan el ambiente. "No contar con un nuevo marco financiero es, con diferencia, la solución más ventajosa para Alemania desde el punto de vista económico", afirmó Merz este lunes al referirse a las distintas propuestas.
¿Cuánto dinero debe destinarse al presupuesto de la UE para 2028-2034?
La presidencia irlandesa del Consejo ha presentado una nueva propuesta para el presupuesto plurianual de siete años de la UE a partir de 2028. Para ahorrar, plantea reducir los fondos destinados a competitividad e investigación, mientras que las ayudas agrícolas y la política de cohesión regional apenas se verían recortadas. En conjunto, se gastarían 141.000 millones de euros menos en el marco financiero plurianual.
La Comisión Europea había presentado previamente un plan de algo menos de dos billones de euros; la propuesta de la presidencia del Consejo se sitúa ocho puntos porcentuales por debajo. A precios corrientes, esto equivaldría a unos 1,825 mil millones de euros, todavía alrededor de un 30% más que el actual marco financiero plurianual.
Las posiciones de los 27 Estados miembros de la UE están muy alejadas entre sí. "Los gastos deben limitarse de nuevo en todos los ámbitos", dijo Merz ayer en su declaración de Gobierno ante el Bundestag. Alemania encabeza una coalición ahorradora de seis países, junto con Austria, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y Suecia. Su objetivo es recortar la propuesta en "varios cientos de miles de millones" y orientar el gasto con más fuerza hacia nuevas prioridades como la defensa y la competitividad.
En Bruselas, a esta coalición de seis países se la conoce también como 'los Frugales', los ahorradores. Ellos prefieren definirse como "amigos de la modernización", porque no solo quieren recortar fondos, sino también reasignarlos: menos para agricultura y regiones más pobres, más para defensa e inteligencia artificial.
Frente a ellos, la jefa de Gobierno italiana, Giorgia Meloni, lidera un bloque de 17 Estados miembros del sur y del este, los "Friends of Cohesion" (Amigos de la cohesión). Para este grupo, la protección de los fondos destinados a los agricultores y a las regiones más pobres tiene prioridad, los ejes tradicionales que se han marcado en anteriores etapas.
Además, las próximas elecciones en varios Estados miembros empujan hacia una solución rápida, ya que, entre otros, en Francia podrían imponerse en las urnas euroescépticos que dificultarían un acuerdo sobre el marco financiero.
Alemania es el mayor contribuyente neto de la UE
Pese a la recesión de su propia economía, Alemania sigue siendo, en conjunto, el mayor contribuyente neto de la Unión Europea. En 2024, Alemania ingresó en el presupuesto de la UE 13,1 mil millones de euros más de los que recibió, según las cifras más recientes del Instituto de la Economía Alemana (IW) de noviembre de 2025. Para el año pasado aún no hay una estimación disponible.
Si se calcula per cápita, esto supone 157 euros al año para cada residente en Alemania, mientras que un neerlandés paga estadísticamente solo 83 euros y, por ejemplo, un griego recibe 333 euros.
La aportación alemana lleva varios años reduciéndose. Según el IW, en 2022 los pagos netos ascendían todavía a 19,7 mil millones de euros, mientras que en 2023 fueron 17,4 mil millones. "Alemania y Francia son los niños problemáticos de la UE", explica la experta del IW Samina Sultan. "Sus crisis económicas se reflejan también en unas contribuciones al presupuesto comunitario cada vez menores", añade Sultan. Las diferencias en la dinámica no habían sido tan marcadas desde hacía años.
En la cumbre de la UE de este jueves y viernes se espera, por tanto, que pueda haber discusiones muy duras. "Por ello no podremos evitar volver a limitar la propuesta actual en todos los ámbitos", señaló Merz antes del encuentro. Los recursos disponibles son limitados. Sobre los hombros del canciller alemán, Merz, recae la carga de responder a las exigencias de su propio país, mientras que la UE depende igualmente de sus aportaciones.
Alemania paga actualmente algo más de 40.000 millones de euros a Bruselas, afirmó este martes en Berlín un representante del Gobierno alemán, según la agencia de noticias Reuters. "Si miramos la caja de negociación irlandesa, seguimos todavía por encima de los 60.000 millones", continúan las declaraciones, según informan varios medios. "No creemos que eso sea asumible", recoge, por ejemplo, 'Focus' de esta fuente anónima.
¿Quién se beneficia más de los fondos de la UE?
Los 17 Estados liderados por Meloni se benefician especialmente de las ayudas destinadas a reducir las diferencias económicas en Europa y a reforzar así la cohesión. La mayor parte del dinero de la Unión Europea fluye a Bruselas debido al programa espacial europeo; a continuación, en 2024 se beneficiaron especialmente de los fondos comunitarios los países bálticos y Grecia, seguidos de Polonia.
Antes de su viaje a Bruselas, Merz habló en su declaración de Gobierno también de la necesidad de reducir aún más la burocracia de la UE para estimular las inversiones. Este podría ser un punto en el que los dirigentes reunidos en Bruselas lleguen a un acuerdo con más rapidez. La propia presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, reclamó en su discurso sobre el estado de la Unión hace aproximadamente un mes: "Una norma acordada a nivel europeo no puede hacerse más compleja al transponerse al derecho nacional".
Según una carta a la que ha tenido acceso el canal de noticias 'Welt', Von der Leyen insta a los jefes de Estado y de Gobierno a debatir sobre el llamado "Gold Plating" (sobrerregulación), es decir, la incorporación de normas nacionales adicionales a las disposiciones procedentes de la UE. La economía no se ha visto hasta ahora claramente aliviada, pero Von der Leyen dejó claro que la Unión no es la única responsable de la carga burocrática.
En materia económica, Merz quiere imponerse también en otro ámbito. A su juicio, el Gobierno de Pekín concede a las empresas chinas una ventaja injusta en el mercado mundial mediante subvenciones muy elevadas y, al mismo tiempo, mantiene artificialmente baja la moneda del país.
En un nuevo acuerdo del comisario de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, que visitó Pekín la semana pasada, se prevé limitar las importaciones de coches híbridos chinos a la Unión y facilitar el acceso a tierras raras. Dirigentes europeos reclaman medidas más contundentes para garantizar unas condiciones de competencia equitativas.