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Siria arresta al jefe miliciano Ali Kayali, vinculado a las masacres de la era de al Asad en 2013

Fuerzas de seguridad escoltan un convoy de familias desplazadas que regresan de Hasaka a zonas rurales de Ras al Ain, en el noreste de Siria, el martes 13 de octubre de 2026.
Fuerzas de seguridad escoltan un convoy de familias desplazadas que regresan de Hasakeh a la campiña de Ras al-Ain, en el noreste de Siria, martes 13 de octubre de 2026. -  Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Wessam Al Jurdi & Euronews Arabic
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Ali Kayali, de 70 años y conocido como Mihrac Ural, dirigió milicias afines a Al Asad que ejecutaron sumariamente a más de 450 civiles en Bayda y Baniyas en mayo de 2013.

La Dirección General de Inteligencia de Siria ha detenido a Ali Kayali, comandante de milicias de la era de al Asad vinculado a las masacres de Bayda y Baniyas de 2013, cuando intentaba huir del país, ha informado la agencia estatal de noticias SANA.

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Conocido por el alias de Mihrac Ural, Kayali está acusado de dirigir grupos armados que llevaron a cabo matanzas junto a fuerzas del dictador derrocado Bashar al Asad, entre ellas en la provincia costera de Tartus y en zonas rurales de Latakia, Alepo e Idlib.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha citado a fuentes anónimas que aseguran que Kayali fue sacado de su casa en la zona de Mansourieh, en Líbano, y no en un paso fronterizo sirio.

Según esas fuentes, hombres armados con acento libanés entraron en la vivienda, retuvieron a la esposa de Kayali y a su cuñado, y se lo llevaron del lugar. Las autoridades libanesas no se han pronunciado sobre esta información.

Kayali, de 70 años, ha sido vinculado con las matanzas de Bayda y Baniyas de mayo de 2013, cuando fuerzas del régimen y milicias aliadas irrumpieron en zonas residenciales de la provincia de Tartus y llevaron a cabo ejecuciones sumarias de civiles. La Red Siria de Derechos Humanos documentó 264 muertes en Bayda, entre ellas 36 niños y 28 mujeres, y 195 en Ras al-Nabeh, con 56 niños y 43 mujeres.

Un informe de Human Rights Watch publicado en septiembre de 2013 documentó al menos 248 muertes en ambos lugares y señalaba que la cifra real probablemente era mayor.

Los testimonios de testigos describen cadáveres abandonados en calles, tiendas y sótanos, ejecuciones con armas de fuego y armas blancas y viviendas incendiadas junto a los cuerpos.

¿Quién es Ali Kayali?

Nacido en la ciudad turca de Antakya en 1956, Kayali estuvo activo en organizaciones armadas como el Popular Salvation Front in Turkey (Frente de Salvación Popular en Turquía) y el Front for the Liberation of the Iskenderun Brigade (Frente para la Liberación de la Brigada de Iskenderun), ambas designadas organizaciones terroristas por Ankara.

Huyó a Siria en 1982, obtuvo la ciudadanía siria y cambió de nombre. Según las informaciones disponibles, cultivó estrechos lazos con la familia Al Asad a través de su esposa.

Cuando estalló la guerra civil siria en 2011, asumió el mando del Popular Front for the Liberation of the Iskenderun Brigade (Frente Popular para la Liberación de la Brigada de Iskenderun), que combatió junto a las fuerzas del régimen, principalmente en la costa siria.

La detención de Kayali se produce después de la de Jamal Trabelsi, descrito en distintas informaciones como su adjunto, que fue arrestado por las Fuerzas de Seguridad Interna de Siria el 4 de octubre.

Las autoridades turcas anunciaron la detención por separado de Omar al-Khatib a principios de este mes, cuando intentaba llegar a Europa por mar. Informaciones de prensa lo describen como uno de los planificadores del atentado de Reyhanli y señalan que coordinó acciones con miembros de los servicios de inteligencia de la era de Al Asad.

El Ministerio del Interior sirio ha asegurado que sigue persiguiendo a personas acusadas de participar en abusos cometidos bajo el antiguo régimen, como parte de sus esfuerzos por lograr la justicia transicional.

Damasco ha intensificado los esfuerzos para restaurar la confianza en el Gobierno sirio y en sus servicios tras una guerra de 13 años en el país que ha provocado la muerte de cientos de miles de personas y ha obligado a millones a desplazarse y a buscar refugio fuera del país.

La confianza en las autoridades del vecino Líbano se encuentra entre las más bajas del mundo: el 56% de los ciudadanos libaneses cree que el Gobierno no se preocupa en absoluto por ellos, aproximadamente el doble de la cifra global (29%), según la última investigación de Gallup para la World Risk Poll (encuesta mundial sobre riesgos) de la Lloyd's Register Foundation.

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