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El 29N y la batalla por el Senado: ¿Qué está en juego y por qué algunos partidos se presentan en coalición?

ARCHIVO: Un hombre deposita su voto en una urna para las elecciones al Senado en un colegio electoral en las elecciones generales de diciembre de 2015.
ARCHIVO: Un hombre deposita su voto en una urna para las elecciones al Senado en un colegio electoral en las elecciones generales de diciembre de 2015. -  Derechos de autor  AP
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Por Rafael Salido
Publicado •última actualización
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El PSOE y sus socios concurrirán juntos en numerosas circunscripciones para intentar hacerse con la mayoría en el Senado. Mientras, PP y Vox negocian fórmulas para concentrar el voto de la derecha. El resultado determinará la composición de la Cámara Alta a partir del próximo 29 de noviembre.

Las elecciones generales del 29 de noviembre no solo determinarán la composición del Congreso de los Diputados y, por lo tanto, la formación del próximo Gobierno. En las semanas previas a los comicios, el Senado también se ha convertido en uno de los principales escenarios de negociación entre partidos que buscan maximizar sus escaños mediante alianzas y acuerdos para evitar que la fragmentación del voto beneficie a sus adversarios. El plazo para registrar las candidaturas termina el 26 de octubre.

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El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha anunciado un acuerdo con varias formaciones progresistas para presentar candidaturas conjuntas al Senado bajo la denominación de Senado de Progreso, tal y como venía reclamando la plataforma Senadoras y Senadores por la Democracia.

La alianza incluye a Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesa, Baztarre y Més, entre otras fuerzas, con acuerdos adaptados en función de cada territorio. Los socialistas encabezarán las listas compartidas con sus socios.

En el bloque de la derecha, el Partido Popular (PP) y Vox también exploran vías para coordinar sus estrategias. El líder popular, Alberto Núñez Feijóo, confirmó que ambas formaciones mantienen negociaciones para asegurar una mayoría en la Cámara Alta.

Según han reportado medios locales, Vox incluso contempla el renunciar a presentar candidatos en algunas provincias y pedir a sus votantes que respalden a los del PP, aunque todavía no se ha anunciado una decisión definitiva.

Ambos movimientos, tanto desde la izquierda como desde la derecha, responden a una misma lógica electoral: concentrar los votos de cada bloque para conseguir más escaños.

Cómo se elige a los senadores y por qué los partidos se alían

El Senado es, junto al Congreso de los Diputados, una de las dos cámaras que integran las Cortes Generales. La Constitución de 1978 la define como la Cámara de representación territorial. Los senadores se eligen por sufragio universal, directo y libre; es decir, no se vota una lista cerrada, sino a candidatos concretos.

Su composición no es fija: depende, entre otros factores, de la población de las comunidades autónomas y combina legisladores elegidos directamente por los ciudadanos con otros designados por los parlamentos autonómicos.

En las elecciones generales, cada provincia peninsular elige cuatro senadores, con independencia de su población. En las circunscripciones insulares, Gran Canaria, Mallorca y Tenerife eligen tres cada una, mientras que las demás islas con representación propia eligen uno. Ceuta y Melilla eligen dos senadores cada una. A estos representantes se suman los designados por las comunidades autónomas: cada una nombra un senador y otro adicional por cada millón de habitantes, conforme a las reglas constitucionales.

La principal diferencia respecto al Congreso está en el sistema de votación. En las circunscripciones provinciales ordinarias, los electores no votan una lista cerrada de partido, sino que seleccionan candidatos individuales. En las provincias que eligen cuatro senadores, cada votante puede marcar hasta tres nombres y resultan elegidos los aspirantes que obtienen más votos.

Este sistema mayoritario favorece a las candidaturas que concentran el apoyo electoral. Por lo general, una formación que aventaje claramente a sus rivales podría conseguir tres de los cuatro escaños provinciales, mientras que el partido situado en segundo lugar obtendría apenas el restante. Por el contrario, la dispersión de los votos entre varias candidaturas puede reducir la representación de un mismo espacio político, incluso cuando la suma de sus apoyos sea considerable.

Por eso, las alianzas se negocian circunscripción por circunscripción. Los partidos no necesitan necesariamente concurrir juntos en todo el país: pueden acordar candidaturas comunes allí donde la coordinación les permita competir por más puestos. La izquierda pretende evitar que la división de sus apoyos favorezca al PP, mientras que la posible retirada de candidatos de Vox en determinadas provincias buscaría aumentar las opciones de los aspirantes populares.

En este sentido, según el último barómetro de Sigma Dos para 'El Mundo', la candidatura progresista conjunta altera las previsiones electorales para las elecciones del 29N. Antes del acuerdo, el PP podía aspirar a entre 137 y 142 senadores, una mayoría absoluta holgada, mientras que Vox obtendría entre 15 y 22. Sin embargo, si ambas formaciones concurren por separado, la unidad de la izquierda podría restarles 15 escaños.

Según ese mismo sondeo, Senado de Progreso lograría entre 89 y 96 representantes, por encima de los 73 a 79 que obtendría el PSOE si se presentara en solitario, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta ni siquiera con el apoyo de las fuerzas nacionalistas e independentistas.

Qué funciones tiene el Senado y por qué importa controlarlo

Aunque el Senado no decide quién ocupa la Presidencia del Gobierno, su composición influye en la actividad legislativa, la fiscalización del Ejecutivo y determinados procedimientos institucionales. La Cámara Alta ejerce, junto al Congreso, funciones legislativas y presupuestarias, además de participar en la representación territorial y en la renovación de algunos órganos del Estado.

En la tramitación de las leyes, el Senado examina los textos aprobados por el Congreso y puede introducir enmiendas o vetarlos. Con carácter general, dispone de dos meses para pronunciarse, un plazo que se reduce a veinte días naturales en los proyectos declarados urgentes.

Sin embargo, sus decisiones no son definitivas: el Congreso de los Diputados puede levantar el veto por mayoría absoluta o, transcurridos dos meses, por mayoría simple. También puede aceptar o rechazar las enmiendas de la Cámara Alta.

El Senado examina asimismo los Presupuestos Generales del Estado y puede presentar modificaciones o vetarlos, aunque la Cámara Baja dispone de mecanismos para superar ese veto. Además, los senadores pueden formular preguntas e interpelaciones al Gobierno, solicitar comparecencias y promover comisiones de investigación para examinar asuntos de interés público.

Su importancia también se extiende al funcionamiento institucional. La Cámara Alta interviene en la designación de magistrados del Tribunal Constitucional y vocales del Consejo General del Poder Judicial, así como en la elección del Defensor del Pueblo y en otros procedimientos de renovación de órganos del Estado. La composición parlamentaria puede influir en estas decisiones y en las negociaciones necesarias para alcanzar los acuerdos correspondientes.

Otra de sus competencias específicas es la territorial. El Senado participa en la autorización de determinados acuerdos de cooperación entre comunidades autónomas y desempeña un papel en el procedimiento previsto en el artículo 155 de la Constitución, cuya aplicación requiere la aprobación por mayoría absoluta de la Cámara, a propuesta del Gobierno y tras el procedimiento establecido constitucionalmente.

El PP cuenta actualmente con 134 de los 266 escaños del Senado, lo que le otorga mayoría absoluta. Los promotores de la candidatura progresista consideran que esa posición ha facilitado el bloqueo de reformas y de determinadas iniciativas parlamentarias.

En definitiva, la batalla del 29N por el Senado no determinará directamente quién se hace con La Moncloa, pero sí el margen de actuación de las mayorías parlamentarias. La distribución de los escaños condicionará la negociación de las leyes, la capacidad de control del Ejecutivo y algunos nombramientos institucionales. Por eso, PSOE, PP y otras formaciones minoritarias tratan de adaptar sus candidaturas a un sistema en el que unos pocos votos pueden decidir quién obtiene representación en cada provincia.

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