Moody's mantiene la calificación de la deuda soberana de Francia pese a las expectativas de una rebaja.
Una noticia inesperada: Moody's ha mantenido la calificación de la deuda soberana francesa. Aunque los mercados daban prácticamente por segura una rebaja, la agencia estadounidense ha conservado este viernes por la noche su nota en Aa3, con perspectiva negativa.
El rendimiento de los bonos franceses a diez años (OAT) se ha disparado esta semana, mientras el país sigue bajo presión tras los disturbios del pasado 17 de octubre, que han aumentado el nerviosismo de los inversores. Moody's ha justificado su decisión en un comunicado, en el que explica que "la calificación Aa3 parte de la hipótesis de que se aprobarán unos presupuestos para 2027 que reduzcan el déficit, mientras que los costes de financiación y las tensiones sociales se moderarán ligeramente en los próximos meses".
Nada más conocerse la decisión, el Gobierno se ha apresurado a celebrarla. El ministro de Economía, Roland Lescure, ha sido el primero en reaccionar. A su juicio, supone "el reconocimiento de la solidez de nuestra economía y de la credibilidad del presupuesto" presentado por el Ejecutivo. Lescure ha insistido en que el objetivo de aprobar antes de finales de año unas cuentas "responsables", que reduzcan el déficit al 5%, es "irrenunciable".
Con un tono más defensivo, el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha celebrado en X que la decisión de Moody's "desbarata los pronósticos pesimistas de numerosos 'expertos' y de quienes especulan con la deuda francesa". Según el jefe del Gobierno, el debate presupuestario en curso en la Asamblea Nacional "demuestra a nuestros acreedores que existe un camino".
También ha destacado una medida que, a su juicio, demuestra la seriedad de la política económica actual: "Con la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo conseguiremos reducir los precios de los carburantes a partir del 1 de noviembre sin cometer ninguna locura con las finanzas públicas".
"Una buena sorpresa"
Un endurecimiento de la posición de Moody's parecía inevitable. Consultado por Euronews pocas horas antes del anuncio, Théophile Legrand, estratega de tipos de interés de Natixis, consideraba que una rebaja de la calificación era el escenario más probable. No obstante, precisaba que los mercados ya habían anticipado "ampliamente" esa posibilidad y que su anuncio podría "no provocar por sí solo una reacción significativa".
La decisión finalmente adoptada es "una buena sorpresa a corto plazo para el Gobierno y los mercados", señala, tras el anuncio, el experto de Natixis, entidad perteneciente al grupo bancario BPCE.
Sin embargo, advierte de que esta relativa indulgencia no debe interpretarse como un voto de confianza en la evolución de las finanzas públicas francesas. Moody's "mantiene una perspectiva negativa, lo que significa que el riesgo de rebaja sigue plenamente presente".
Las manifestaciones del 24 de octubre, "una prueba para el Gobierno"
La segunda jornada de manifestaciones, prevista para este sábado, será seguida con especial atención por los inversores. "La movilización esperada este fin de semana constituirá una prueba para el Gobierno, especialmente en lo que respecta a su capacidad para gestionar la situación" tras los disturbios del 17 de octubre, señala Théophile Legrand.
Incluso si se evitan los incidentes de la semana pasada, sería más una tregua que un alivio. "La señal más preocupante es la persistencia de un clima de incertidumbre política, que podría mantener la presión sobre los bonos franceses", subraya el economista.
"Los disturbios registrados durante las manifestaciones sin duda han echado más leña al fuego", coincide Jérémie Peloso, estratega jefe para Europa de BCA Research. "Sin embargo, son sobre todo el bloqueo político, la evidente falta de ambición presupuestaria, tanto del Gobierno actual como de los distintos candidatos a las elecciones presidenciales, y el deterioro de las finanzas públicas los que están sacudiendo el mercado de deuda", lamenta en declaraciones a 'Euronews'.
"El mercado de la deuda francesa se ha convertido en un auténtico paria"
No ocurría desde 2002. Este miércoles, el rendimiento de los bonos franceses a diez años ha superado el 5,1%, frente al 3,2% registrado antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, un nivel que ya se consideraba elevado.
"Esta crisis del mercado de bonos tiene, evidentemente, consecuencias negativas para la economía francesa", recuerda Jérémie Peloso, que advierte de repercusiones "especialmente dolorosas" para el sector inmobiliario, en un contexto en el que acceder al crédito resulta cada vez más difícil.
"El mercado de la deuda francesa se ha convertido en un auténtico paria", sostiene el economista. "La razón es sencilla y conocida por todos desde hace años: las finanzas públicas francesas siguen una trayectoria insostenible". A ello se suman, explica, el regreso de la inflación en un contexto de guerra en Oriente Medio, la debilidad del crecimiento económico francés y las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE).
Jérémie Peloso no descarta que, a corto plazo, después del fuerte aumento de los rendimientos registrado en los últimos días, se produzca "un regreso oportunista de los compradores de bonos franceses, siguiendo una estrategia de 'buy the dip'", es decir, aprovechar las caídas de los precios para comprar. Según el analista, este movimiento podría verse favorecido por las pérdidas en los mercados bursátiles, "que podrían provocar un trasvase de inversiones hacia los bonos, tradicionalmente considerados activos refugio".
Esta semana, varias empresas francesas han sufrido fuertes caídas en Bolsa. Las acciones de Carrefour han perdido más de un 13%, después de que el grupo estimara entre 80 y 200 millones de euros el impacto de los saqueos del 17 de octubre. En el sector del lujo, Kering se ha desplomado un 16% y Hermès un 7%, en un contexto de resultados trimestrales más débiles y tiendas saqueadas durante las manifestaciones, una vulnerabilidad adicional que preocupa a los inversores.
Sin embargo, Peloso insiste en que los inversores que recurren a los bonos "no deben olvidar que la deuda francesa sigue siendo una auténtica bomba de relojería". "Sobre todo cuando faltan menos de seis meses para unas elecciones presidenciales que se anuncian explosivas", añade.
"En definitiva, el problema más preocupante sigue siendo la evidente falta de voluntad política para abordar seriamente los desequilibrios presupuestarios", afirma el experto, que subraya que "ninguno de los grandes partidos" parece dispuesto a asumir el coste político de recortes drásticos del gasto público.
"Mientras esa realidad no cambie, a los inversores les resultará muy difícil recuperar la confianza en la deuda francesa".
"Una crisis de confianza específica de Francia"
Para Jérôme Mathis, profesor de Economía en la Universidad París-Dauphine y autor del blog 'La finance au cœur de nos vies', la señal más preocupante no es el nivel absoluto de los tipos de interés, sino la creciente diferencia respecto a Alemania. "La reciente divergencia entre los bonos franceses y los alemanes refleja, ante todo, una crisis de confianza específica de Francia", considera.
"Estados Unidos también se financia a tipos cercanos al 5%, lo que demuestra que unos intereses elevados no constituyen necesariamente una anomalía. Sin embargo, cuando Alemania se mantiene cerca del 3,4% mientras Francia supera el 5,1%, significa que los inversores exigen una prima de riesgo específicamente francesa".
Según el experto, durante mucho tiempo los bonos franceses se consideraron prácticamente equivalentes a los alemanes. "Esa percepción ya no está garantizada. Es la señal más clara de una pérdida de credibilidad presupuestaria y política, y probablemente la advertencia más grave recibida por Francia desde la crisis de deuda soberana europea", sostiene.
Ante las movilizaciones de estudiantes de secundaria y del movimiento de los chalecos amarillos, los inversores temen ahora que "cualquier intento serio de sanear las finanzas públicas encuentre una fuerte oposición social y política", subraya Jérôme Mathis.
La batalla presupuestaria se intensifica cada día en el Parlamento. Este viernes, el ministro de Acción y Cuentas Públicas, David Amiel, ha criticado duramente lo que ha calificado de "cuarta dimensión" en la Asamblea Nacional.
"Los miles de millones llueven y los ahorros quedan automáticamente anulados entre aplausos", ha denunciado, precisamente cuando "los tipos de interés se disparan".
El ministro ha lamentado especialmente que el déficit de la Seguridad Social haya aumentado en más de 5.000 millones de euros desde el inicio de la tramitación del proyecto de ley, y ha señalado en particular al partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional.
Jérôme Mathis recuerda que los mercados ya han demostrado su sensibilidad a los "escenarios políticos que podrían poner en cuestión los compromisos financieros del Estado".
Durante la campaña presidencial de 2022, el avance de Jean-Luc Mélenchon en los sondeos coincidió, según el economista, con "un aumento de las dudas sobre el futuro de la deuda francesa", debido a su propuesta de cancelar una parte de ella.
"Y hoy volvemos a encontrarnos con la misma combinación": la posibilidad de una segunda vuelta presidencial entre Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, y el mantenimiento de la propuesta del candidato de La Francia Insumisa de cancelar la parte de la deuda pública en manos del Banco Central Europeo o transformarla en deuda perpetua con un tipo de interés del 0%.