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Espacio: Europa quiere dejar de depender de SpaceX en la cumbre de la ESA en Roma

Foto de la Estación Espacial Internacional - archivo
Foto de la Estación Espacial Internacional - archivo -  Derechos de autor  AP Photo
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Por Stefania De Michele
Publicado •última actualización
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Europa aspira a reforzar su presencia en el espacio y a reducir las dependencias tecnológicas. La cumbre de la ESA del 15 de diciembre en Roma será clave para las decisiones sobre astronautas, cargueros e inversiones.

Europa quiere dejar de depender de otros para enviar a sus astronautas al espacio. Y la próxima cita para decidir cómo hacerlo está fijada en Roma, el 15 de diciembre, cuando los países miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) se reunirán para debatir el futuro de la exploración espacial. Sobre la mesa hay inversiones de miles de millones, nuevas tecnologías y una cuestión estratégica: garantizar a Europa la capacidad de alcanzar la órbita terrestre con medios propios, sin depender exclusivamente de los servicios que ofrecen empresas extranjeras.

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La cumbre, bautizada Intermediate Ministerial Meeting 2026, llega en una fase de transformación del sector. Los Estados miembros tendrán que evaluar las propuestas para reforzar el papel europeo en la órbita terrestre baja, preparar la etapa posterior a la Estación Espacial Internacional y consolidar la presencia en la Luna, con la mirada también puesta en Marte. No se trata de abandonar la cooperación internacional, sino de participar en ella con mayor autonomía.

10.000 millones para llevar astronautas europeos al espacio

El desafío más ambicioso tiene que ver con el transporte de personas. Hoy Europa no dispone de un sistema autónomo completo para lanzar astronautas y devolverlos a la Tierra: en las misiones tripuladas en la Estación Espacial Internacional depende de capacidades desarrolladas fuera del continente, en particular en Estados Unidos.

El director general de la ESA, Josef Aschbacher, ha propuesto invertir alrededor de 10.000 millones de euros en un periodo de diez años para desarrollar un sistema europeo capaz de llevar astronautas al espacio y traerlos de vuelta. Según las estimaciones presentadas por el responsable, seguir comprando servicios a proveedores extranjeros podría costar a los contribuyentes europeos unos 5.000 millones de euros en el mismo periodo.

Son cálculos, no fondos ya asignados: la decisión política y financiera corresponde a los Estados miembros. La elección, en palabras de Aschbacher, está entre construir capacidades industriales propias y seguir comprando servicios a otros operadores, con unos costes y una disponibilidad que dependen también de las decisiones comerciales de los proveedores.

En juego está algo más que el transporte de astronautas. Una capacidad autónoma permitiría retener una parte mayor de las inversiones en la industria europea, desarrollar tecnologías reutilizables y reforzar el poder de negociación del continente en los programas internacionales.

Ariane 6 y Vega-C: el acceso europeo al espacio se relanza desde los lanzadores

La autonomía pasa también por disponer de cohetes fiables y con una frecuencia de lanzamiento acorde con la demanda. En este campo Europa puede contar con Ariane 6, el lanzador pesado desarrollado para misiones institucionales y comerciales, y con Vega-C, diseñado para poner en órbita satélites más ligeros.

Los dos vehículos representan un componente esencial del acceso independiente al espacio. Vega-C, por ejemplo, ha puesto en órbita en septiembre de 2026 los satélites FLEX y Sentinel-3C, en el marco de las actividades europeas de observación de la Tierra. El objetivo es consolidar las capacidades de lanzamiento y ampliar las oportunidades para clientes públicos y privados.

La competencia, sin embargo, es global. SpaceX ha construido un modelo basado en lanzamientos frecuentes y cohetes reutilizables, conquistando un papel central en el mercado internacional. Para Europa, por tanto, no basta con disponer de lanzadores propios: también hace falta que sean competitivos en costes, disponibilidad y plazos.

El desafío afecta además a los nuevos operadores comerciales. La alemana Isar Aerospace ha dado un paso adelante el 5 de septiembre de 2026, cuando su cohete Spectrum alcanzó por primera vez el espacio y puso en órbita cinco pequeños satélites y un experimento. El primer vuelo de prueba, en marzo de 2025, se había concluido en cambio tras unos 30 segundos. El resultado de 2026 muestra los avances de un sector europeo en el que las empresas emergentes intentan situarse junto a los operadores ya consolidados.

Cápsulas de carga y tecnologías reutilizables: la carrera de las empresas europeas

Otro elemento tiene que ver con el transporte de mercancías hacia las estaciones espaciales y su eventual regreso a la Tierra. El 10 de septiembre de 2026 la ESA ha adjudicado a The Exploration Company un contrato por un valor total de 760 millones de euros para la fase siguiente del programa ALADDIN, dedicado al desarrollo de la cápsula Nyx.

El acuerdo contempla 310 millones de euros para una misión de demostración y prevé otros 450 millones para dos misiones adicionales, que deberán confirmarse. El objetivo es demostrar la capacidad europea de transportar cargas hacia la órbita terrestre baja y traerlas de vuelta, inicialmente con una misión dirigida a la Estación Espacial Internacional.

El programa supone un paso importante hacia un servicio comercial europeo: la ESA no se limita a financiar el desarrollo tecnológico, sino que se convierte también en un cliente de referencia para una empresa privada.

En paralelo, la industria trabaja en cohetes reutilizables, una tecnología que puede contribuir a reducir los costes de acceso al espacio. En este contexto se sitúan los programas de empresas europeas como la francesa MaiaSpace y la italiana Avio. Para esta última, el proceso de desarrollo de nuevas soluciones de propulsión y de recuperación de lanzadores sigue siendo un elemento a seguir, pero los resultados de cada demostrador y sus respectivos calendarios deben evaluarse sobre la base de las actualizaciones oficiales.

Italia, los Estados Generales para articular la economía espacial

Para Italia, la cumbre de Roma llega en un momento en que el país intenta reforzar la coordinación entre empresas, investigación e instituciones. El sector espacial incluye de hecho grandes grupos industriales, compañías especializadas, empresas emergentes, universidades, centros de investigación y operadores financieros: una cadena compleja en la que la capacidad de colaborar puede marcar la diferencia en el acceso a los programas europeos y a los mercados internacionales.

En junio de 2026 se han presentado los Estados Generales de la economía espacial, impulsados por el Intergrupo parlamentario para el espacio presidido por Andrea Mascaretti. El programa prevé veinte citas en dieciséis regiones italianas, con el objetivo de poner en valor los distritos aeroespaciales y recoger indicaciones del sistema productivo nacional.

La iniciativa aspira a contribuir a la definición de las líneas estratégicas para el sector. La cuestión no se refiere solo a la capacidad de construir satélites o lanzadores, sino también a la de conectar las competencias industriales, atraer inversiones y convertir la innovación en servicios y oportunidades económicas.

El después de la Estación Espacial Internacional y el desafío de la Luna

El calendario de las decisiones europeas está ligado también a los cambios en la exploración humana. La Estación Espacial Internacional está destinada a concluir su actividad de aquí a 2030 según los planes actuales, mientras se desarrollan proyectos comerciales para nuevas infraestructuras en órbita baja. Para Europa, asegurarse un papel en este escenario significa poder seguir realizando experimentos científicos, desarrollar tecnologías y participar en las misiones futuras sin depender por completo de las decisiones de socios externos.

La Luna es el otro gran objetivo. La ESA quiere reforzar la presencia europea mediante la cooperación internacional y el desarrollo de capacidades específicas, considerando la órbita terrestre y las misiones lunares como etapas hacia la exploración de Marte.

El 15 de diciembre, en Roma, los gobiernos europeos estarán llamados a debatir las opciones preparadas por la Agencia espacial. No se espera que una única cumbre resuelva todas las fragilidades del sector, pero será un paso útil para entender qué objetivos están dispuestos a financiar los Estados y en qué plazos.

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