Tras año y medio de investigación, la Policía Nacional ha desarticulado una organización acusada de introducir miles de kilos de hachís al mes desde Marruecos. Su máximo responsable, que llevaba huido desde marzo, fue localizado el 8 de octubre en Tánger. Han incautado casi 11 toneladas de droga.
La Policía española ha detenido en Marruecos al supuesto líder de la organización criminal. Durante siete meses, el hombre que presuntamente dirigía una de las mayores redes de tráfico de hachís de España vivió como un fugitivo. Se había marchado de su casa, en una urbanización de lujo de Madrid, justo antes de que la Policía Nacional detuviera a buena parte de la cúpula de su organización.
El pasado 8 de octubre, los agentes lo localizaron en Tánger (Marruecos), donde fue arrestado en virtud de una orden internacional de detención, gracias a la cooperación policial y judicial entre ambos países.
Su arresto cerró la última fase de una macrooperación que se ha saldado con 86 detenidos, 18 de ellos ya en prisión, y la incautación de 10,8 toneladas de hachís. La organización presuntamente introducía miles de kilos al mes desde Marruecos para distribuirlos en España y en otros países europeos. La investigación, dirigida por la Sección de Instrucción, Plaza 1, de la Audiencia Nacional, sigue abierta y los investigadores no descartan nuevas detenciones.
Una red que se comunicaba en secreto usado aplicaciones encriptadas
La investigación se inició a principios de 2025, cuando los agentes supieron que los presuntos responsables usaban plataformas de mensajería encriptada para dirigir el negocio. Desde esas aplicaciones, la cúpula gestionaba la entrada de la droga por las costas españolas y coordinaba su traslado hasta Madrid. Allí se custodiaba en las llamadas guarderías: viviendas de alquiler y urbanizaciones residenciales, discretas por fuera, que servían para almacenar el hachís y repartirlo después en remesas más pequeñas entre distribuidores menores.
La primera gran pista llegó a finales del año 2025, cuando los investigadores descubrieron que el principal responsable tenía instalada una de esas guarderías en una vivienda del barrio madrileño de Las Tablas, gestionada por sus socios. Allí se intervinieron más de 2,1 toneladas de hachís.
La fuga y el cerco a la infraestructura
En marzo de 2026, una primera oleada de detenciones alcanzó a integrantes de la cúpula. El líder, sin embargo, logró escapar y permaneció en paradero desconocido. A partir de entonces, los agentes cambiaron de estrategia y concentraron sus esfuerzos en la red de proveedores y en la infraestructura de transportistas y almacenes que permitía a la organización seguir funcionando sin su cabeza visible.
A finales de junio cayeron dos nuevos puntos de almacenamiento. En un domicilio a las afueras de Madrid, los agentes hallaron más de 960 kilos de hachís y más de 12 kilos de cogollos de marihuana. En una vivienda de Sanchinarro se incautó una tonelada más. El golpe más voluminoso llegó después, con el registro de una nave industrial en Silla (Valencia), donde había 4,6 toneladas de hachís listas para trasladarse a Madrid. Un ático del barrio de El Cañaveral completó la lista de enclaves desmantelados en la capital.
En la fase final, los agentes practicaron 13 entradas y registros en Madrid y Guadalajara , con 29 detenidos. Pocos días después, el líder era capturado en Tánger. El acusado permanece en prisión en Marruecos y se tramita su extradición a España. Con esos registros quedaron desmantelados los siete puntos de almacenamiento identificados durante la investigación, repartidos entre Madrid, Guadalajara y Valencia.
El cerebro que lo organizaba todo
Según los investigadores, el máximo responsable no se limitaba a dar órdenes: dirigía la logística de principio a fin. Negociaba con los proveedores en Marruecos, planificaba los transportes marítimos y por carretera, compraba los vehículos e inmuebles donde se escondía la droga y coordinaba a las personas encargadas de recogerla, trasladarla, custodiarla y distribuirla.
De la droga al dinero limpio
Para dar apariencia legal a los beneficios, la organización presuntamente recurrió a varios mecanismos: créditos fraudulentos obtenidos mediante testaferros, compra de vehículos de lujo y propiedades, facturas falsas emitidas por empresas pantalla y nóminas ficticias.
El caso más llamativo es el del propio líder, que figuraba desde hacía años como empleado de una empresa de artes gráficas. Cobraba cada mes más de 5.000 euros netos sin desarrollar, según la investigación, ninguna actividad laboral efectiva.
En el conjunto de la operación se hicieron 33 registros: 23 en Madrid, siete en Guadalajara, dos en Málaga y uno en Valencia. Además de los 10.800 kilos de hachís y más de 21,8 kilos de marihuana, los agentes se incautaron de dos armas largas, cuatro armas prohibidas, 25 vehículos, 15 relojes de lujo y casi 466.000 euros.
De los 86 detenidos, 65 fueron arrestados en Madrid, diez en Guadalajara, cinco en Valencia, tres en Málaga y uno en cada una de las provincias de Burgos, Almería y Gerona. Se les atribuyen presuntamente los delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.