La fatiga de los pilotos sigue siendo una grave preocupación en la aviación: muchos admiten cabecear en vuelo en lugar de declararse no aptos para volar.
El miedo a posibles consecuencias negativas y la falta de confianza en los sistemas de notificación figuran entre los obstáculos que impiden a los pilotos declararse no aptos para volar por fatiga, según una nueva encuesta de la European Cockpit Association (ECA).
La ECA ha identificado los cabeceos, la dificultad para mantener los ojos abiertos, la disminución de la alerta y los microsueños, breves episodios de sueño involuntario, como señales de fatiga que pueden afectar a los pilotos en la cabina de mando.
Más de la mitad de los pilotos encuestados han indicado que han volado estando cansados, mientras que más del 76% ha informado de haber sufrido al menos un microsueño en la cabina de mando en las cuatro semanas anteriores, lo que pone de relieve las preocupaciones sobre la gestión de la fatiga en la aviación.
Realizada por la consultora de aviación Baines Simmons, la encuesta (fuente en inglés) recogió respuestas de 7.200 pilotos de 32 países.
Más de la mitad de los participantes indicó que al menos una vez en los tres meses anteriores había operado un vuelo antes de darse cuenta, a posteriori, de que debería haberse declarado no apto para volar por fatiga.
El obstáculo más citado fue la preocupación por la reacción de la dirección, mencionado por el 47% de los pilotos. Otro 44% señaló que no quería llamar la atención sobre sí mismo, mientras que un 35% manifestó que era reacio a causar molestias a su empleador.
"Cuando los pilotos temen las consecuencias para su carrera, la fatiga no se comunica y el riesgo vuelve a la cabina de mando", señaló el director del consejo de la ECA, el capitán Coen George.
La fatiga puede deberse a una pérdida aguda de sueño, a periodos de actividad de vuelo largos o exigentes o a recuperaciones insuficientes repetidas entre turnos.
El informe destaca el peligro particular de la fatiga acumulativa, que puede ir aumentando con el tiempo. Los pilotos pueden encontrar más difícil anticipar el deterioro asociado a la fatiga acumulativa que los efectos de una privación de sueño de corta duración.
A pesar de que los riesgos de la fatiga son ampliamente conocidos, el problema sigue notificándose poco en la industria de la aviación.
Aunque el 82% de los pilotos sabía cómo presentar un parte de fatiga, solo el 12% dijo confiar en el sistema de notificación y apenas el 11% indicó que los informes de fatiga habían dado lugar a cambios operativos para mejorar la seguridad.
La mitad de los encuestados afirmó que los riesgos de fatiga en su aerolínea se gestionaban de forma deficiente o no se gestionaban en absoluto.
La fatiga es un problema conocido
La fatiga entre las tripulaciones aéreas no es una preocupación nueva. La fatiga de las tripulaciones se identificó como una de las preocupaciones de seguridad más constantes y destacadas en el informe de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) publicado en junio de 2026.
Ese documento relacionó la fatiga con varios factores operativos y socioeconómicos, entre ellos la programación de vuelos, los cambios de turnos con poco margen de aviso y el uso de la discrecionalidad de los comandantes para ampliar los periodos de actividad de vuelo más allá de los límites previstos.
La EASA subrayó la necesidad de poner en marcha iniciativas específicas de seguridad para mejorar la calidad de los informes y la sensibilización y para promover una cultura laboral en la que el personal pueda declararse cansado sin temor a ser reprendido.