El ministro de Transportes ha explicado que un fallo informático dejó fuera de servicio el sistema de seguridad LZB y provocó la detención de varios trenes. Sin embargo, el centro de control autorizó al AVE a reanudar la circulación sin aplicar el procedimiento de "marcha a la vista".
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha confirmado un balance de 64 fallecidos y 50 heridos en el accidente ferroviario registrado este miércoles en Castilla-La Mancha.
Puente ha calificado el siniestro como "uno de los momentos más duros que se pueden afrontar" y ha trasladado su solidaridad y empatía a las víctimas. Asimismo, ha descrito lo ocurrido como un "accidente inverosímil" y ha asegurado que se están investigando las circunstancias del choque por alcance.
Según ha explicado, un fallo informático provocó la caída del sistema de control ferroviario LZB en un tramo de 63 kilómetros en el que se encontraban aproximadamente seis trenes. Sin embargo, el ministro ha subrayado que la avería informática no fue el problema determinante, ya que se activó un mecanismo de seguridad que detuvo los convoyes.
Tras la interrupción del sistema, el centro de control asumió la gestión de la circulación y estableció comunicación con los trenes afectados. Fue entonces cuando, según Puente, una o varias personas del centro de control, sin que se haya esclarecido si la decisión fue individual o colectiva, autorizaron al AVE a reanudar la marcha con normalidad, pese a que debía circular bajo el procedimiento de "marcha a la vista".
El ministro ha explicado que lo correcto habría sido autorizar la reanudación de la circulación bajo este procedimiento, que obliga al maquinista a avanzar a una velocidad suficientemente reducida como para poder detener el tren ante cualquier obstáculo, incidencia u otro convoy que se encontrara en la vía. Puente ha calificado de "inexplicable" la decisión de permitir que el AVE retomara la marcha con normalidad, en lugar de aplicar esta medida de seguridad.
En cualquier caso, Puente ha evitado señalar culpables y ha dejado en manos de la investigación la determinación de posibles responsabilidades. El ministro ha aclarado que su relato se basa exclusivamente en los hechos constatados hasta ahora.
El AVE recorrió unos 25 kilómetros por un tramo en el que se permite circular a velocidades de hasta 200 kilómetros por hora, hasta colisionar con un tren de Iryo que permanecía detenido en la estación. El impacto se produjo a las 8:53 de la mañana.
Preguntado por la seguridad del transporte ferroviario, Puente ha defendido que "tenemos un sistema ferroviario seguro y homologable", aunque ha reconocido que existen límites, especialmente los relacionados con la intervención humana.
Por último, cuestionado sobre una posible dimisión, el ministro ha respondido: "No estoy pensando en mí".
Las circunstancias del accidente y las decisiones adoptadas tras el fallo informático siguen pendientes de esclarecerse.