En un país considerado uno de los más seguros del mundo, la novela negra se ha convertido en un fenómeno literario. Ragnar Jónasson y Yrsa Sigurðardóttir, dos de sus máximos exponentes, explican a 'Euronews Culture' las claves de esta fascinación por el crimen, el misterio y la oscuridad.
En una época de incertidumbre y ansiedad abrumadoras, la gente sigue buscando consuelo en los mundos oscuros y sórdidos de la ficción criminal.
La ficción criminal es uno de los géneros literarios más vendidos en Europa y se ha hecho especialmente popular en el Reino Unido y los países nórdicos. Un estudio reciente de Storytel Group ha constatado que las novelas policiacas y de suspense son los audiolibros más escuchados en Suecia, Noruega, Finlandia y Polonia.
Esto no sorprenderá a casi nadie, con el Nordic Noir como uno de los pilares del género, conocido por su atmósfera sombría, sus personajes complejos y el suspense pausado de sus investigaciones, muchas de las cuales se han convertido en series de televisión de éxito. Bajo ese paraguas se sitúa el Icelandic Noir, un subgénero de historias que extraen su tensión psicológica de la geografía única y aislada del país.
A Ragnar Jónasson y Yrsa Sigurðardóttir se les considera a menudo el rey y la reina de este subgénero, que se ha convertido en un fenómeno asombroso entre los habitantes de uno de los lugares más seguros del mundo.
Jónasson, que empezó traduciendo las novelas de la legendaria autora británica de misterio Agatha Christie, ha escrito ocho libros independientes y dos series enormemente populares: Dark Iceland y Hulda. Esta última se adaptó posteriormente a la serie de televisión 'The Darkness' (la oscuridad), protagonizada por Lena Olin y dirigida por Lasse Hallström.
Sigurðardóttir, ingeniera civil que inició su carrera literaria con libros infantiles, ha firmado cinco novelas criminales independientes y tres grandes series, entre ellas Black Ice, Þóra Guðmundsdóttir y Freyja and Huldar. Dos de ellas se han convertido en largometrajes: 'Ég man þig' (te recuerdo) (2017) y 'Kuldi' (frío) (2023).
Ambos han vendido millones de ejemplares en todo el mundo, han ganado numerosos premios y fundaron conjuntamente en 2013 el prestigioso festival Iceland Noir, junto al escritor Quentin Bates.
En la edición de este año del festival, en noviembre, se desvelarán más detalles sobre un próximo libro en el que han colaborado (más sobre ello más abajo).
Aprovechando su reciente paso por el festival Taste of Iceland de Londres, en Euronews Culture hemos conversado con Jónasson y Sigurðardóttir sobre las características únicas del Icelandic Noir, sus próximos proyectos y por qué, en la ficción criminal, siempre hay que matar a los buenos.
Si tuvierais que describir Islandia como un personaje en pocas palabras, ¿cómo sería?
Yrsa Sigurðardóttir (YS): Es simplemente fría y silenciosa.
Ragnar Jónasson (RJ): Es como un tigre, en cierto modo. Hermosa, fuerte, pero también puede ser dura y cruel.
¿Qué es lo que distingue el Icelandic Noir del Nordic Noir en general?
RJ: Tenemos esa mentalidad de isla y un clima bastante terrible durante todo el año, que creo que hace que nuestras historias sean un poco más oscuras y estén más ligadas a la naturaleza y a los elementos. Tenemos una gran isla con una población pequeña, así que el tono de todo es distinto. No tenemos una gran metrópolis.
YS: Como ha comentado Ragnar, la población es pequeña, así que los grados de separación entre las personas son muy bajos, lo que significa que las historias a menudo giran más en torno a las relaciones personales que, por ejemplo, al crimen organizado, del que no tenemos gran cosa. Además, cuando vives en lugares donde todo el mundo se conoce, la reputación es algo que importa mucho y la gente puede tomar medidas desesperadas para mantenerla intacta, algo que se utiliza muy a menudo también en la novela criminal islandesa.
A pesar de ser uno de los países más seguros del mundo, las novelas criminales se han convertido en el género literario más popular en Islandia. ¿Por qué creéis que es así?
YS: Creo que el lector islandés no es muy distinto al de otros lugares, y la ficción criminal es un género popular en todo el mundo. Ofrece al lector la promesa de que el crimen se resolverá y, en la mayoría de los casos, se hará justicia, algo con lo que no se puede contar en el mundo real. Así que es una forma de evasión. También brinda al escritor y al lector una muy buena oportunidad de poner a prueba a los personajes. Es una forma divertida de escribir sobre la gente, en realidad. La ficción criminal gira, por supuesto, en torno al crimen, pero sobre todo en torno a los personajes.
RJ: Además, llevamos la escritura y la literatura en el ADN. Si retrocedemos a las sagas islandesas de la Edad Media, algunas de ellas eran también una especie de thrillers. Trataban de la venganza, los asesinatos, el honor, la ley y las batallas legales, de gente que luchaba por su posición. Son historias emocionantes, con mucha trama criminal. Básicamente empezamos a escribir ficción criminal hace muchísimo tiempo y en este siglo ha resurgido como una forma muy popular de contar historias en Islandia.
Los dos tenéis trayectorias muy diversas y distintas, Yrsa en la ingeniería civil y en la literatura infantil, Ragnar en Derecho, periodismo y traducción. ¿Qué os llevó a escribir ficción criminal?
YS: Empecé escribiendo libros infantiles, que se basaban en el humor, pero es más cansado intentar ser graciosa. Es difícil ser divertida todo el tiempo. Así que quise escribir para un público más adulto. Y fue muy fácil decidirme por el crimen y el terror, porque es lo que me gusta leer.
RJ: Yo empecé, siendo adolescente, con las historias de la edad de oro de Agatha Christie y sus contemporáneos. Me enamoré de esa forma de contar historias y de los rompecabezas que planteaban. Antes de ir a la facultad de Derecho y a la universidad, estudié matemáticas en el instituto, y hay algo en esos viejos enigmas que, en cierto modo, se presentan como problemas de matemáticas. Son desafíos para el lector. Más tarde leí novela negra escandinava y, de alguna manera, he intentado unir esos dos mundos en lo que escribo.
Habéis comentado lo importantes que son los personajes en la ficción criminal, pero ¿cómo se consigue crear personajes tan complejos y a la vez tan atractivos?
RJ: Cuando leo ficción criminal, la historia es muy importante, pero los personajes lo son aún más, sobre todo en una serie de libros, porque si te gustan los personajes quieres volver y saber más de ellos, y la trama criminal pasa a un segundo plano. Creo que esa es una lección muy importante para cualquiera que escriba libros: hay que conseguir que los lectores quieran volver, no necesariamente a una serie, pero sí al libro. Si es un libro único e independiente, quieres que los lectores quieran terminarlo porque les gustan los personajes, o porque no les gustan, o porque, por la razón que sea, les atraen. Los personajes no tienen por qué ser agradables, solo tienen que ser interesantes, tienen que ser tridimensionales, en cierto modo. Creo que ese es un buen punto de partida para cualquier historia criminal: crear tus protagonistas.
YS: También se trata de mantener a los personajes fieles a cómo se supone que son. La gente no cambia de la noche a la mañana. Como la mayoría de los personajes en historias criminales están en situaciones bastante desesperadas, hay que pensar mucho en cómo reaccionarían ante eso en cada escena. Además, recomendaría a quienes quieren escribir crimen que 'maten' a gente buena. A nadie le importan los malos. Mata a los buenos, eso es mucho más interesante.
Ragnar, tu novela de 2015 Dimma ('The Darkness') ha sido adaptada a una serie de televisión en 2024. ¿Cómo ha sido el proceso de traducir tus palabras a la acción en pantalla?
RJ: Ha sido irreal ver cobrar vida a mi personaje y mis escenas, y traté de estar en el rodaje tanto como pude, simplemente para vivirlo, aprender y ver cómo se hace. Lo filmamos en Islandia, en invierno, en un clima muy frío, así que fue una experiencia muy memorable, estar helado mientras veía trabajar a todas esas personas fantásticas y con tanto talento. Creo que el día más memorable fue [el rodaje de] una escena del libro en la que un hombre es atropellado por un coche. De hecho, golpearon a un hombre con un coche y tuvieron que hacerlo, creo, tres veces para que saliera bien. En ese momento pensé: Dios mío, no debería haber escrito esa escena. Me dio muchísima pena el pobre tipo, pero era especialista y lo hizo de maravilla, sin sufrir daños.
¿Qué cambios has observado en la escena literaria islandesa en los últimos años?
RJ: La gente en Islandia sigue escribiendo como siempre. En los últimos 10 o 20 años se escribe más ficción criminal que nunca. Pero otro gran cambio en la última década aproximadamente es que la ficción islandesa se traduce mucho más y se publica de forma más amplia. Si escribes en Islandia ahora, las posibilidades de llegar a un público mayor son mucho mejores que antes. Y eso probablemente se aplica a toda la cultura islandesa. En este momento hay apetito por la música, el cine o los libros islandeses, lo cual es estupendo.
¿Os preocupa cómo la inteligencia artificial (IA) está infiltrándose en las artes y afectándolas?
YS: Sí y no. Quiero decir, la IA recicla lo que ya se ha hecho y creo que se hará más grande y luego se desinflará. Recuerdo cuando aparecieron los primeros dibujos hechos por IA y parecían increíbles. Pero cuando has visto unos cuantos, se vuelven de alguna manera tan faltos de alma. Hay algo que falta y que no faltaría si los hubiera hecho un artista de verdad. Lo mismo pasa con las historias escritas por IA. Creo que la gente percibe la diferencia entre una historia escrita por un ser humano y un relato que, como decía, recicla algo que ya se ha hecho.
RJ: La palabra en islandés para cultura es menning, y menning deriva de la palabra humano. Así que, por definición, la cultura procede de los humanos y estoy convencido de que la cultura siempre será creada por humanos. Así que creo que no debemos preocuparnos demasiado. Siempre habrá apetito por el arte creado por humanos.
Lleváis tiempo trabajando juntos en un próximo libro, cuyo título y fecha de publicación aún no se han revelado. ¿Cómo surgió esta colaboración y cómo ha sido el proceso?
RJ: Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Hace más de diez años pusimos en marcha un festival literario llamado Iceland Noir en Reikiavik, y seguimos organizándolo cada año como nuestra contribución a la vida cultural de la ciudad. Durante todo este tiempo siempre hemos pensado que quizá deberíamos escribir un libro juntos, porque nos conocemos muy bien. Por fin, el año pasado tuvimos la idea de un thriller muy islandés, ambientado en una cueva y en parte en las tierras altas islandesas. Finalmente hemos escrito ese libro, que saldrá el año que viene.
YS: [El proceso] fue tan poco conflictivo, fue tan fácil. Ragnar y yo coincidimos, creo, en casi todo. No creo que hayamos discutido nunca. Fijamos a grandes rasgos la estructura y luego nos pusimos a trabajar, y fue una experiencia realmente agradable. Cada uno desarrolló su propia línea argumental y luego las fusionamos. Y creo que saca lo mejor del trabajo de ambos y de nuestra fuerza como escritores.
Habéis mencionado el festival Iceland Noir que creasteis juntos, que se ha convertido en uno de los festivales de ficción criminal más prestigiosos y estimulantes de Europa. ¿Podéis contarnos algo más?
YS: Es un festival de cuatro días [en noviembre]. Aunque es un festival muy pequeño e íntimo, todo se celebra en inglés. La mayoría de las personas que compran entradas vienen del extranjero, aproximadamente la mitad. Y da la sensación de que rendimos por encima de nuestro peso en cuanto al talento que conseguimos que participe. Hemos tenido muchísima suerte al lograr que autores realmente grandes, importantes y buenos vengan a nuestro festival. Y de verdad lo recomiendo a los amantes de los libros.
RJ: Empezó como un festival de ficción criminal, y en Islandia no había ningún festival de ficción criminal en ese momento. Cuando ya tuvimos a muchos autores de novela negra viniendo, pensamos en ampliar el formato e incorporar actores, guionistas, poetas y todo tipo de artistas creativos. Este año vamos a dedicar un día a Agatha Christie, porque se cumplen 50 años de su muerte. Vendrá el bisnieto de Christie junto con su editorial, Lucy Foley, la autora que escribe el nuevo libro de Miss Marple. Vendrá Lee Child. Vendrá el rapero británico Tinie Tempah, así que habrá todo tipo de formas de arte.
YS: Sí, y un autor japonés de manga. Estamos abrazando la narración desde todo tipo de géneros y también desde otros medios distintos de la novela.
La edición de 2026 de Iceland Noir se celebrará del 11 al 14 de noviembre en varios espacios de Reikiavik, Islandia. Más información aquí.