Euronews Culture se reunió con la reconocida fotógrafa alemana Ellen von Unwerth para hablar de su aportación al calendario Toiletpaper 2027 de Maurizio Cattelan y Pierpaolo Ferrari, su enfoque único de la fotografía de moda y las historias tras sus imágenes más icónicas.
Si alguna vez has visto una foto de moda en la que la mujer parece que se está saliendo con la suya: corriendo con tacones, riendo en lencería, robando un coche con un vestido de gala, es muy probable que hayas visto una imagen de Ellen von Unwerth. Puede que simplemente no supieras que era suya.
Desde hace más de tres décadas, la fotógrafa alemana se ha hecho un nombre con retratos sensuales, provocativos y juguetones.
Desde anuncios de marcas de lujo hasta revistas de moda, ha ejercido una influencia incalculable a lo largo de los años, tras perfeccionar un estilo de disparo que se ha imitado con frecuencia. En resumen, von Unwerth no solo ha retratado la moda, la ha creado.
Ha desarrollado lo que se reconoce ampliamente como la "mirada femenina" y ha cambiado quién puede ser sexy y, lo que es más importante, quién decide.
Quizá se deba a los diez años que pasó ella misma como modelo de moda y a que sabía muy bien lo que se sentía cuando te decían "quédate quieta y pon cara bonita".
En esta edición de European Lens, von Unwerth habla de su vida y su época, de cuando cogió una cámara por primera vez, de las risas en los rodajes y de ponerse cómoda con las celebridades.
También aprovechamos para echar un vistazo a uno de sus proyectos más recientes, una colaboración con Toiletpaper, la revista de arte contemporáneo creada por Maurizio Cattelan y Pierpaolo Ferrari.
Fuiste modelo, y te hiciste famosa por tu mirada particular y, sobre todo, por la forma en que mirabas a las mujeres a través de la cámara y el poder que les dabas en tus imágenes. ¿Cómo surgió todo eso?
Ellen von Unwerth: Bueno, creo que la mayor inspiración fue precisamente haber sido modelo durante diez años y estar bastante frustrada, porque siempre quería expresarme delante de la cámara, moverme, hacer tonterías y mostrar mi personalidad. Los fotógrafos siempre decían: "No, no, no, no te muevas. Mira a la izquierda, a la derecha y limítate a posar".
Nunca me sentí realmente bien con eso. Siempre veía a mis amigas modelos viviendo su vida y siendo tan guapas. Tras diez años como modelo, mi novio de entonces me regaló una cámara y dijo: "Hay un más, un círculo y un menos. Cuando se encienda el círculo, aprietas el botón". Ese fue mi curso intensivo.
Entonces empecé a fotografiar a mis amigas modelos. Las vestía con mi ropa. Siempre tenía prendas divertidas, como piezas vintage del mercadillo. Las vestía y les hacía el maquillaje. Pronto me di cuenta de que teníamos una gran conexión y que se comportaban de otra manera. Se sentían libres y juguetonas. Me apasioné muy rápido. Teníamos un cuarto oscuro en nuestro minúsculo piso y mi novio me enseñó a copiar las fotos. Empecé a revelar mis imágenes y me obsesioné. Trabajaba toda la noche y las pegaba en las paredes de mi pequeño cuarto de baño. Así fue como empecé.
¿Sigues sorprendiéndote a ti misma? ¿Cómo ha cambiado tu enfoque con los años?
No ha cambiado realmente. Por supuesto, desde entonces he tenido una carrera increíble y he tenido mucha, mucha suerte. He conocido a muchísima gente maravillosa. Pero sigo disfrutando capturando la vida y esos momentos que son reales y espontáneos. De ese modo llego a una conexión fantástica con la gente.
La reciente historia sobre la campaña publicitaria de Sydney Sweeney me vino a la cabeza mientras hablabas. En cuanto a la cosificación de las mujeres, ¿crees que las cosas han mejorado o han ido hacia atrás?
Bueno, yo nunca he cosificado a las mujeres. Ese era mi tema. Creo que Sydney Sweeney decide lo que quiere hacer, y eso es lo que quiere hacer. No le importa, y en cierto modo me parece estupendo. Por supuesto, no todo el mundo está contento con ello, pero ella vive su vida, y así debe ser.
Quería preguntarte por las técnicas implicadas, sobre todo por la tecnología y cómo ha evolucionado en la fotografía. ¿Cómo utilizas ahora las herramientas modernas? Muchísima gente lleva hoy cámaras muy potentes en el bolsillo. ¿Eso afecta a tu visión?
Bueno, casi todo el mundo tiene un teléfono. La gente ni siquiera tiene cámaras; de hecho es raro ver a alguien con cámara. Sí, por supuesto, eso ha afectado muchísimo a las cosas. Yo fui quizá de las últimas en pasar a lo digital porque me encantaba la película. Me sigue encantando y, de hecho, cada vez vuelvo a disparar más en película.
Con la película tienes un determinado grano y una determinada calidad. Eso no se puede cambiar realmente después, pero con lo digital tienes los archivos RAW y todas las posibilidades del mundo para hacer con ellos lo que quieras. Es fantástico, pero también es más difícil encontrar tu estilo. Yo ya tenía mi estilo de antes y lo he mantenido, pero las posibilidades son enormes.
Como digo, es más difícil encontrar tu estilo. Y, por supuesto, está el iPhone. A mí también me encanta el iPhone. Es increíble, con todas sus posibilidades y opciones. Puedes grabar, editar y hacer muchísimas cosas, y luego tienes Instagram como salida directa. Pero al mismo tiempo hay tantas imágenes. Hay una saturación de imágenes y la gente solo hace scroll, scroll, scroll. A veces pasas muchísimo tiempo creando una imagen con un gran equipo, piensas "Guau, ya ha salido", y dos segundos después ha desaparecido.
¿Sientes que todo esto ha afectado a tu proceso cuando haces fotos? ¿Piensas "vale, mañana quizá se deseche"? ¿Dedicas el mismo tiempo a componer y conseguir la toma adecuada?
Sí, porque lo que más me gusta de la fotografía, ante todo, es el trabajo en equipo. Me encanta elegir al equipo: la gente para el peinado, el maquillaje, el estilismo y la escenografía. Me encanta. Siempre digo que si no fuera fotógrafa sería directora de circo. Es un poco así: eliges al equipo. Quieres que sean creativos, pero también quieres pasarlo bien con ellos. Para mí, la diversión está en crear; no en pensar qué va a pasar mañana.
Luego está el talento, claro. Tiene que haber una conexión con la persona, sea modelo, cantante o actriz. Me encanta el proceso, así que no lo veo como algo desechable, porque por suerte puedo hacer libros y exposiciones. Piensas: "Oh, quizá algún día eso estará en una pared y alguien lo comprará", o lo que sea.
Hablemos de tu relación con el "talento", porque muchas de tus fotos son icónicas. Siempre me hace pensar: ¿cómo consigues que hagan eso?
Eso es lo que comentaba al principio. Creo que hay algo en mí y en mi cámara que hace que la gente se sienta libre delante de ella. No sé, hay algo especial en el objetivo. Incluso los animales empiezan a comportarse de forma extraña.
Por supuesto, tengo mis trucos. Siempre pongo música. Me encanta la música disco, algo con lo que todo el mundo puede relajarse. Veo a todos mis equipos pasándolo bien y bailando al fondo. Antes de ir a un rodaje, tengo que saber que voy a poder conectar con esa gente. Con algunas personas sé que no voy a sacar grandes fotos; es algo en sus ojos, en su manera de ser. En realidad tiene más que ver con su personalidad.
Si miras atrás en tu carrera, ¿quién destaca en tu porfolio? ¿Hay fotos con las que piensas "sí, si tuviera que elegir mis cinco favoritas, estas son de las que estoy más orgullosa", o que tienen una historia detrás que te hace pensar "nunca creí que fuéramos a lograr eso, viendo cómo empezamos"?
Por supuesto, al principio de mi carrera Claudia Schiffer fue una de mis favoritas. No solo por la foto, sino, claro, por esa imagen en la que lleva el corsé. Es muy famosa y quizá la foto más famosa que he hecho. Fue una época divertidísima, conocer a esta chica y decir: "Eh, mira, se parece a Brigitte Bardot. Vamos a ponerle el pelo y el maquillaje para que parezca Brigitte Bardot".
Luego empecé a trabajar para Guess y le dije a Paul Marciano: "Mira a esta chica", porque a él siempre le encantaba ese aire cinematográfico de los años cincuenta y sesenta, el cine francés e italiano. Él dijo: "Sí, probemos". La fotografiamos durante toda la noche y, cuando salieron las imágenes, todo el mundo hablaba de ellas. En aquel momento, por supuesto, no existía Instagram. Así que aquello fue realmente el comienzo de mi carrera y es muy importante para mí.
Luego hay muchísimas más. He fotografiado a Naomi Campbell y he hecho muchas fotos con Naomi, incluidas las de las latas de Coca-Cola en el pelo. También trabajé con David Bowie, Sophia Loren y Drew Barrymore. Drew Barrymore fue una de mis favoritas. Recuerdo estar en una fiesta después de unos premios y ver a esta chica, con una enorme cola de gente esperando delante del baño. Pensé: "¿Quién es esta chica, con ese aire tan años veinte y tan encantadora?". Me acerqué, le pregunté, y hicimos muchos rodajes juntas.
Y, por supuesto, algunas de mis fotos favoritas son de mi hija.
También quería preguntarte por algo que hemos mencionado antes: la inteligencia artificial. ¿Te tienta? ¿La ves como una ayuda o como un obstáculo para lo que haces?
Bueno, sin duda a veces ayuda con el retoque. El otro día teníamos una foto junto al río y había un barco realmente feo que distraía muchísimo. Le dije a mi retocador: "¿Podemos hacer algo?". Lo marcó con un círculo y desapareció. Yo estaba como: "Increíble". Por supuesto, ayuda en cosas así. A veces también animamos mis fotos y es una locura lo fácil que es. Hace falta un poquito de habilidad y yo me divierto con ello.
Siempre recibo muchos comentarios muy malos: "Ellen, eres artista. ¿Por qué utilizas inteligencia artificial?". Y yo digo: "Sí, está ahí, es una herramienta. Tienes que subirte al tren o te vas a quedar atrás".
Dicho esto, a mí me encanta de verdad el proceso de hacer fotos, la conexión con la gente, el proceso creativo, tener ideas y sentarme en mi habitación a pensar. Eso es lo mío, no quedarme sentada en mi cuarto haciendo todo con IA. Y, por supuesto, sabemos lo que está haciendo: está dejando a mucha gente sin trabajo. Incluso las modelos están creando ahora sus propias versiones en IA. Creo que es como un gran monstruo que se acerca a la humanidad, y en realidad me da bastante miedo.
No eres la única en eso. Háblame ahora de Toiletpaper. ¿Cómo empezó esta colaboración?
Pues estaba en Berlín y tenía un evento en Fotografiska, donde ellos, los cofundadores Maurizio Cattelan y Pierpaolo Ferrari, tenían una exposición. Era una muestra muy divertida, con una gran piscina, ya sabes, de esas piscinas llenas de plátanos de plástico. Podías rodar dentro y las fotos estaban cortadas para que pudieras atravesarlas. Fue una experiencia súper divertida.
Publiqué muchas fotos de aquello en Instagram y ellos se pusieron en contacto conmigo. Me dijeron: "Eh, Ellen, esperamos que te lo hayas pasado bien en nuestra exposición". Yo respondí: "Dios mío, me encantó".
A partir de ahí empezamos una colaboración. Me encanta ese estilo tan pop, estridente, extravagante, y una parte de mi trabajo también es muy estridente, extravagante y pop. Hablamos y yo estaba muy orgullosa de que se fijaran en mí, porque soy una gran admiradora de lo que hacen. Estaba muy orgullosa y iniciamos la colaboración.
Fue muy difícil elegir, porque solo hay seis imágenes de cada uno. Teníamos tantas que reducirlas a seis fue muy complicado.
Se ve que ahí hubo una sintonía total. Pero ¿cómo funcionó en la práctica la colaboración? ¿Tuviste libertad absoluta? Me interesa cómo fue.
Sí, tuve libertad total. Pero después de tantos años trabajando, conoces el estilo de cada publicación o marca. Cuando trabajas para Vogue es una cosa, cuando trabajas para i-D es otra, cuando trabajas para Dior es diferente. Aprendes su estilo.
Luego también conoces los estilos de las personas. Mi equipo y yo repasamos mi archivo y elegimos las fotos que encajaban con ese estilo, porque ellos dijeron que haríamos un contraste: una imagen sería mía y otra suya. Elegimos fotografías que tuvieran algo en común para poder hacer un juego y preguntar a la gente cuáles eran las similitudes.
Fue divertido. Fue un proyecto muy divertido y estoy súper orgullosa y feliz de que acabe de salir.
De cara al futuro, Ellen, ¿qué más estás preparando ahora mismo? Me hablaste de la exposición en Saint-Tropez. ¿Con qué frecuencia expones ahora? ¿Cómo llenas tus días?
Pues ahora tengo una gran exposición en Maastricht. Se llama My Circus porque, antes incluso de ser modelo, trabajé en un circo en Alemania. Vi el circo y me pareció algo mágico. Después del espectáculo le pregunté al director si podía trabajar en el circo.
Él dijo: "Oh, tienes pinta de chica de circo. Puedes empezar mañana". Yo no era malabarista ni nada, pero era asistente del malabarista. Fue una época muy, muy divertida que, de hecho, me inspiró muchísimo. En mis fotos siempre hay purpurina, glamour desaliñado y magia. Así que, en el museo de Maastricht, el tema es My Circus. Hay unas 130 imágenes inspiradas en el circo, con actores y actrices, además de mis historias de moda para 'Italian Vogue' y 'American Vogue'.
Luego tengo una pequeña exposición en Saint-Tropez llamada Not Your Angel. Obviamente, las mujeres bellas parecen ángeles, pero no las confundas.
También estoy trabajando en nuevos libros. Tengo un par de proyectos de libros nuevos. Estoy planeando hacer una película basada en uno de ellos, que se llama Revenge. Ya hablábamos de ello hace años, pero luego llegó la COVID. También íbamos a rodar en Ucrania, algo que por desgracia se vino abajo. Ahora hemos empezado a hablar de nuevo del proyecto y, además, estoy creando un perfume. Ese es mi gran, gran proyecto de este año.
ToiletEllen von PaperUnwerth Calendar 2027 lo publica Damiani Books (fuente en inglés) y ya está disponible.