Zaña, localidad peruana de unos 4.000 habitantes con siglos de fama de maldita a cuestas, se prepara para la visita de León XIV el 14 de noviembre, cuando el Papa celebrará allí los 300 años de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo.
Durante siglos, a Zaña le han colgado el sambenito de pueblo maldito. Ahora, esta localidad del norte de Perú, de unos 4.000 habitantes, confía en que la visita del Papa León XIV, el próximo 14 de noviembre, le cambie la suerte.
El pontífice celebrará en Zaña el tercer centenario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, el misionero español que murió allí en 1606 y al que León XIV ha puesto como ejemplo. La parada forma parte de su primera gira por América Latina, que pasa por Uruguay y Argentina y termina en Perú. Llega recién operado de un cáncer de pulmón.
"La maldición se acabó", dice María Colchado, ama de casa de 63 años y una de las voluntarias que preparan el pueblo. Que el Papa, nacido en Estados Unidos, pise Zaña ya significa que están "más que bendecidos", contó a la agencia AFP.
Del esplendor colonial a los buitres en el campanario
En el siglo XVI, bajo dominio español, Zaña era un próspero centro comercial salpicado de iglesias grandiosas. Los piratas la atacaban con frecuencia, y después llegó una inundación de proporciones bíblicas que estuvo a punto de borrarla del mapa. Hace unos tres siglos de aquello. Hoy los buitres se posan en sus torres en ruinas.
La identidad del pueblo está muy ligada al catolicismo, alimentada por leyendas de castigo divino y por la muerte de Toribio de Mogrovejo, que evangelizó a los indígenas peruanos y denunció los abusos de la Corona española. León XIV lo ha elogiado como modelo.
Rosario Cossio, directora del Museo Afroperuano de Zaña, cree que la fama de maldito viene del asesinato de un sacerdote en época colonial. Tras su muerte, Zaña "no fue considerada apta para los sacramentos católicos", explicó a AFP.
Un Papa que vuelve a casa
Criado en Chicago, Robert Prevost se hizo ciudadano peruano en 2015, después de casi dos décadas viviendo en el país. Fue obispo de Chiclayo, a pocos kilómetros de Zaña, entre 2015 y 2023, y Perú lo adoptó como uno más. En Zaña era visita habitual en la fiesta de santo Toribio, cada 27 de abril. "El Papa vuelve a casa", dice Colchado, y repite lo que se oye en Chiclayo desde que León XIV fue elegido líder de los 1.400 millones de católicos del mundo, el año pasado.
A pesar de su historia, o quizá por ella, el pueblo rebosa devoción. Enormes carteles de santo Toribio y León XIV cuelgan del ayuntamiento y de la iglesia principal, donde se conserva como reliquia un trozo de la tibia del santo. En una mototaxi se puede leer: "Cristo te ama". Y si todo esto fuera poco, se han encargado cientos de banderas vaticanas para decorar las casas.
La fachada de la modesta iglesia que recibirá al Papa se está repintando de blanco y burdeos, con dinero de la venta de rifas. Colchado es una de las voluntarias que se encargan de su mantenimiento. La Iglesia local ha pedido a los vecinos que abran sus puertas a los peregrinos, y ella se prepara para alojar a unas 30 personas en su casa de una planta y paredes ocres.
"Estamos listos", asegura.