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La sal enriquecida con potasio podría evitar millones de muertes cardiovasculares

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Canva -  Derechos de autor  Even a partial transition could deliver substantial gains, authors of the study said.
Derechos de autor Even a partial transition could deliver substantial gains, authors of the study said.
Por Giedre Peseckyte
Publicado •última actualización
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Cambiar a una sal enriquecida con potasio podría evitar casi tres millones de muertes y diez millones de casos de enfermedades cardiovasculares y renales en todo el mundo cada año, según los investigadores.

Una nueva investigación ha concluido que sustituir la sal de mesa por una alternativa enriquecida con potasio podría evitar casi tres millones de muertes al año en todo el mundo y apunta a una posible vía de bajo coste para combatir la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.

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El estudio, dirigido por investigadores del Instituto George para la Salud Global en Australia, evaluó los posibles beneficios para la salud de pasar a una sal enriquecida con potasio en 193 países. Estimó que una transición global podría evitar 2,96 millones de muertes y 10,17 millones de nuevos casos de enfermedades cardiovasculares y enfermedad renal crónica cada año.

"Consumir demasiado sodio y no suficiente potasio son causas bien establecidas de la hipertensión, un factor de riesgo importante de afecciones potencialmente mortales como los ictus, los infartos de miocardio y la enfermedad renal", afirmó Bruce Neal, investigador senior del Instituto George, en un comunicado.

La alternativa, que puede encontrarse en algunas tiendas y en internet, funciona sustituyendo parte del cloruro sódico de la sal convencional por cloruro potásico. Tiene el mismo aspecto, sabor y comportamiento en la cocina que la sal de mesa normal, pero aborda dos factores dietéticos asociados a la hipertensión: el consumo excesivo de sodio y una ingesta insuficiente de potasio.

"Pasar a la sal enriquecida con potasio aborda a la vez estos dos problemas dietéticos, con importantes beneficios para la salud", señaló Neal.

La hipertensión es un factor de riesgo clave de ictus, infartos de miocardio y enfermedad renal. En torno a uno de cada tres adultos de entre 30 y 79 años en todo el mundo, aproximadamente 1.400 millones de personas, padece hipertensión, según la Organización Mundial de la Salud.

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo y provocaron 19,2 millones de muertes en 2023.

Incluso una transición parcial aporta beneficios para la salud

Los investigadores analizaron varios escenarios, entre ellos sustituir la sal utilizada en la cocina doméstica, cambiar la sal empleada en alimentos procesados y en restaurantes y dirigirse específicamente a personas ya diagnosticadas o en tratamiento por hipertensión.

Incluso una transición parcial podría aportar avances importantes. Sustituir únicamente la sal utilizada en los hogares podría evitar, según las estimaciones, 1,85 millones de muertes y 6,19 millones de casos de enfermedades cardiovasculares y renales al año. Cambiar la sal utilizada en alimentos procesados y en restaurantes podría evitar otras 1,56 millones de muertes y 5,46 millones de casos. En Europa y Norteamérica, más del 70% de la ingesta de sal procede de alimentos procesados y comidas de restaurante, no de la sal añadida en casa, según Neal.

"Para lograr el máximo beneficio de la transición a la sal enriquecida con potasio, necesitamos que la industria alimentaria en Europa y Norteamérica… se implique", dijo Neal.

Los posibles beneficios son especialmente significativos en países con grandes poblaciones y elevados niveles de enfermedad cardiovascular. Un cambio completo podría evitar, según las estimaciones, 1,08 millones de muertes anuales en China, seguido de India con casi 400.000.

En el Reino Unido, los investigadores calculan que sustituir toda la sal convencional podría evitar casi 13.000 muertes y alrededor de 60.000 casos de enfermedades cardiovasculares y renales cada año.

No obstante, una adopción más amplia no está exenta de riesgos potenciales. Las personas con enfermedad renal avanzada, así como quienes toman ciertos medicamentos que elevan los niveles de potasio, pueden ser vulnerables a la hiperpotasemia, una concentración excesiva de potasio en la sangre.

"Los riesgos para este grupo pueden gestionarse eficazmente mediante la formación de los pacientes, el etiquetado de los productos y la supervisión clínica", señaló Vivek Jha, nefrólogo e investigador senior del Instituto George en India.

La Organización Mundial de la Salud respaldó el uso de sal enriquecida con potasio en 2025 como forma de reducir la presión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Jha reconoció que una transición mundial sería ambiciosa, entre otros motivos por la necesidad de aumentar la producción de cloruro potásico para atender la demanda.

"Aunque un cambio global de la sal normal a un sustituto enriquecido con potasio es una meta aspiracional, este es un punto de partida para que los países reflexionen sobre la oportunidad, con un potencial mucho mayor y a un coste mucho más bajo que muchos tratamientos farmacológicos", afirmó.

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