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La derrota de Trump en las legislativas de EE.UU. aviva el temor a una nueva crisis en Europa

El presidente de Estados Unidos Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump -  Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
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Por Vincenzo Genovese & Sasha Vakulina & Peggy Corlin & Marta Pacheco
Publicado •última actualización
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La victoria demócrata en las legislativas debilita el mandato de Donald Trump y eleva la inquietud en la UE por posibles bandazos exteriores. En este 2026, Bruselas analiza el impacto en las negociaciones de Oriente Medio, la ayuda militar a Ucrania y las tensiones arancelarias.

Las elecciones legislativas de medio mandato de 2026 en Estados Unidos han supuesto una de las derrotas más aplastantes de la historia política estadounidense reciente. Los demócratas han arrasado a los republicanos y han tomado el control de ambas cámaras del Congreso, además de imponerse en los Gobiernos estatales de todo el país, asestando un golpe devastador a Donald Trump.

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El presidente no estaba en las papeletas, pero los votantes han emitido un veredicto demoledor sobre su administración, profundamente impopular. Trump afronta ahora sus últimos dos años en la Casa Blanca con la autoridad debilitada, unos adversarios envalentonados y el reloj corriendo en su contra.

Pero para Europa, la incógnita es si un Trump debilitado puede volverse aún más peligroso.

Durante los últimos dos años, la Unión Europea ha tenido que encajar sucesivos sobresaltos procedentes de Washington en materia de seguridad, comercio y energía. Ahora, con su agenda interna encontrando una fuerte resistencia en el Congreso, Trump podría volcarse cada vez más en la política exterior, donde dispone de mayor margen de maniobra, en un intento de recuperar la iniciativa y asegurar su legado.

"Será más un 'perro rabioso' que un 'pato cojo'", afirmó a 'Euronews' un diplomático de la UE, en referencia a al término 'pato cojo', que tradicionalmente describe a los presidentes enfrentados a un Congreso hostil. "El ambiente es bastante realista: nadie espera que los retos actuales desaparezcan", añadió el diplomático.

El eurodiputado italiano del centroizquierda, Brando Benifei, que preside la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con Estados Unidos, comparte esa preocupación.

"Trump podría llevar a cabo una política exterior aún más errática en los próximos dos años, lo que podría traducirse en más problemas para Europa. Sus decisiones sobre Ucrania y Oriente Medio tendrán un impacto significativo en nosotros", explicó a 'Euronews'. De las guerras al comercio, esto es lo que cabe esperar.

Crisis energética: sin alivio rápido

La guerra en Irán, que ha sumido a Europa en una crisis energética, figura entre las preocupaciones más urgentes de los diplomáticos y legisladores de la UE.

"Las propias elecciones no harán bajar los precios de la energía. Lo que importa es si Estados Unidos e Irán avanzan hacia una desescalada", declaró a 'Euronews' el eurodiputado rumano del centroderecha Virgil-Daniel Popescu.

Para Europa, el avance decisivo sería un acuerdo entre Washington y Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz. Irán ha bloqueado en gran medida esta ruta marítima vital desde que la guerra comenzó el 28 de febrero, salvo una breve reapertura en junio. Las severas restricciones al transporte marítimo siguen impulsando al alza los precios de la energía.

Un Congreso hostil podría aumentar la presión sobre Trump para poner fin al conflicto, con los demócratas ganando mayor influencia sobre el gasto federal y las investigaciones parlamentarias.

El Congreso tiene la potestad constitucional de declarar la guerra y puede aprobar leyes destinadas a poner fin a la implicación militar estadounidense. Pero Trump podría vetar una medida de este tipo, y para levantar ese veto sería necesaria una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un obstáculo formidable incluso tras los avances demócratas.

Tras su derrota electoral, Trump restó importancia a la posibilidad de nuevos ataques contra Irán, sugiriendo una posible desescalada aunque insistiendo en que Estados Unidos sigue "locked and loaded" si fuera necesario.

Dimitar Likov, investigador sénior del Wilfried Martens Centre for European Studies, con sede en Bruselas, no se muestra convencido.

"No creo que esto vaya a suceder pronto, dadas la caótica intervención militar de Trump y la desesperada posición política interna del (primer ministro israelí) Benjamín Netanyahu", señaló a 'Euronews'.

Ucrania: un rayo de esperanza

En cambio, las elecciones de medio mandato podrían marcar un giro importante en la forma en que Washington aborda la guerra de Rusia en Ucrania.

Los comicios han llegado en un momento de deterioro de las relaciones entre Washington y Kiev, con Trump sometido a críticas por permitir la entrada en Estados Unidos de importaciones de diésel ruso y por relajar las sanciones contra Moscú.

Se espera ahora que un Congreso controlado por los demócratas aumente la presión sobre Trump para que mantenga el apoyo militar a Ucrania, en particular el suministro continuado de sistemas clave de defensa aérea e interceptores de misiles balísticos, y para que adopte una postura más firme frente a Moscú.

"Esperamos que este cambio se traduzca en una entrega más fluida de ayuda militar a Ucrania", comentó a 'Euronews' un diplomático.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no ha reaccionado públicamente a los resultados, que llegan en un momento especialmente delicado de su relación con Trump. Al intervenir en Berlín este martes, antes de conocerse el desenlace, subrayó la importancia de mantener el apoyo estadounidense y europeo a Kiev.

Rusia, por su parte, afirmó que confiaba en que el resultado no afectara a los esfuerzos de Trump por negociar lo que Moscú denomina un "acuerdo de paz" en Ucrania.

Con todo, los demócratas seguirían enfrentándose a importantes obstáculos, entre ellos la necesidad de contar con apoyo bipartidista para superar el filibusterismo del Senado y el poder de Trump para vetar leyes. Su influencia sobre las negociaciones diplomáticas de la Casa Blanca con Moscú seguiría siendo limitada.

OTAN: la cuestión de las tropas sigue abierta

La derrota de Trump podría moderar sus amenazas más drásticas de retirar tropas estadounidenses de Europa. Pero es poco probable que detenga la paulatina desvinculación militar de Washington del continente.

En mayo, Estados Unidos anunció la retirada de 5.000 soldados de Alemania. En junio, abrió una revisión de seis meses de su despliegue de fuerzas en Europa, cuyo resultado se espera para finales de año. Los aliados europeos confían en que esa revisión no se traduzca en nuevas retiradas.

El Pentágono, sin embargo, no puede bajar de 76.000 soldados en Europa en 2026 sin certificar ante el Congreso que ello no perjudicaría la seguridad de Estados Unidos ni de la OTAN.

Una Cámara de Representantes controlada por los demócratas podría servir de paracaídas a corto plazo, pero no cambiará la idea de que los europeos ya no pueden confiar en Estados Unidos para garantizar su seguridad.

"Un cambio en el equilibrio de poder no garantiza una transformación. Europa debe seguir haciendo más por su propia defensa y seguridad", señaló a 'Euronews' el eurodiputado del Partido Popular Europeo David McAllister, que preside la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento.

Comercio: ¿una oportunidad para plantar cara?

La victoria demócrata difícilmente modificará en gran medida la política comercial estadounidense, ya que Trump mantiene el control sobre los aranceles y los acuerdos comerciales.

Bruselas y Washington están actualmente vinculadas por un acuerdo comercial alcanzado en julio de 2025, que fija los aranceles estadounidenses sobre la mayoría de los productos de la UE en el 15% y exige a la Unión eliminar los aranceles a los bienes industriales estadounidenses.

La derrota podría alimentar la ira de Trump contra sus socios comerciales y derivar en nuevas amenazas arancelarias, como ocurrió cuando amenazó a los Estados miembros de la UE con aranceles por sus leyes digitales. Como alternativa, los demócratas podrían utilizar su mayor peso en el Congreso para presionar al presidente y favorecer una mayor estabilidad en la política comercial estadounidense.

Está por ver si esa presión podría ayudar a los europeos a lograr más excepciones en el acuerdo con Estados Unidos, mientras siguen buscando quedar exentos de los aranceles del 15%. Bruselas también intenta negociar reducciones de los aranceles estadounidenses del 50% sobre el acero.

El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, afirmó este miércoles que "el respeto del acuerdo de Turnberry es de importancia capital", y añadió que "mantiene contactos regulares" con sus homólogos estadounidenses.

Algunos eurodiputados van más allá y piden a la Comisión que renegocie el acuerdo ahora que Trump está en una posición más débil.

"Los aranceles han empeorado de forma significativa las condiciones de acceso al mercado para las exportaciones europeas a Estados Unidos. Este acuerdo necesita una revisión", sostuvo Pasquale Tridico, eurodiputado de La Izquierda.

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