Un tribunal finlandés ha condenado a tres años y medio de prisión al capitán ruso de un carguero y a dos años y diez meses a su segundo de a bordo, de nacionalidad azerbaiyana, por sabotear cables submarinos entre Finlandia y Estonia.
Un tribunal finlandés condenó esta semana a penas de prisión al capitán ruso y a un alto miembro de la tripulación de un buque de carga por sabotear dos cables submarinos que conectan Finlandia y Estonia. El Tribunal de Distrito de Helsinki declaró culpables al capitán y a su segundo de a bordo del Fitburg de un delito de "daños agravados".
El capitán ruso fue condenado a tres años y seis meses de prisión, mientras que el tripulante, de nacionalidad azerbaiyana, recibió una pena de dos años y diez meses. El Fitburg, un carguero de 132 metros de eslora que había zarpado de San Petersburgo (Rusia) con destino al puerto israelí de Haifa, fue retenido en Nochevieja ante las sospechas de que su ancla había dañado un cable de telecomunicaciones en el golfo de Finlandia.
Según las autoridades finlandesas, se cree que el buque, que navegaba bajo bandera de San Vicente y las Granadinas, arrastró su ancla por el fondo marino durante varios kilómetros.
Las autoridades aduaneras finlandesas determinaron en enero que el cargamento de productos siderúrgicos estaba sujeto a las sanciones impuestas contra Rusia. Sin embargo, no se abrió ninguna investigación penal, ya que la mercancía solo entró en aguas territoriales finlandesas cuando las autoridades ordenaron al barco desplazarse hasta allí.
Por su parte, una inspección de la Agencia Finlandesa de Transportes y Comunicaciones no detectó deficiencias graves en el buque. El cable pertenece al grupo finlandés de telecomunicaciones Elisa y está situado en la zona económica exclusiva de Estonia.
Incidentes similares
Desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania, iniciada en febrero de 2022, numerosos expertos y dirigentes políticos consideran que los presuntos sabotajes de cables submarinos forman parte de una guerra híbrida emprendida por Rusia contra los países occidentales.
En diciembre de 2024, las autoridades finlandesas abordaron el petrolero Eagle S, vinculado a Rusia, después de que los investigadores concluyeran que había dañado cables eléctricos y conexiones de telecomunicaciones en el mar Báltico al arrastrar su ancla por el fondo marino.
El caso fue desestimado por un tribunal finlandés en octubre, después de que la Fiscalía no lograra demostrar que hubiera existido intencionalidad. Los ocho países de la OTAN ribereños del mar Báltico, que también limita con Rusia, se mantienen en alerta máxima tras una serie de incidentes que han provocado daños en cables eléctricos submarinos, conexiones de telecomunicaciones y gasoductos.
Estos incidentes se han considerado, por lo general, actos deliberados de sabotaje presuntamente vinculados a Rusia y han llevado a la OTAN a reforzar su presencia en la región mediante fragatas de patrulla, aeronaves y drones navales. Tanto la OTAN como la UE también se mantienen en alerta máxima tras una serie de violaciones del espacio aéreo que se sospecha que proceden de Rusia.