El decreto contempla sanciones que van desde las amonestaciones hasta la suspensión o expulsión por faltas graves o muy graves.
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, ha firmado un decreto que endurece las normas de disciplina escolar y establece nuevas restricciones sobre la apariencia de los estudiantes. Entre las medidas destaca la prohibición del maquillaje, el cabello teñido, los piercings y determinados accesorios en los colegios públicos.
La normativa, aprobada el sábado 7 de noviembre, también prohíbe los tatuajes, las faldas por encima de la rodilla y el uso de pendientes, anillos, cadenas y pulseras. Además, establece que las alumnas deberán llevar el cabello ordenado, mientras que los alumnos varones tendrán que llevarlo corto y acudir afeitados.
Las restricciones sobre el maquillaje, los piercings, los tatuajes y el cabello teñido se aplicarán a los colegios públicos. Las exigencias generales de higiene y presentación personal, incluido el pelo recortado para los alumnos varones, afectan también a los centros privados, que deberán recoger sus propias normas y restricciones en sus reglamentos internos.
Fujimori defiende el regreso de la disciplina a las aulas
Durante la firma del decreto en el colegio Alfonso Ugarte, en el distrito limeño de San Isidro, Fujimori defendió la necesidad de recuperar el orden en los centros educativos. "Para nosotros que el orden regrese a las aulas es fundamental, porque lo que un niño aprende desde pequeño le servirá como norma cuando sea adulto y en el futuro", afirmó la mandataria.
Fujimori insistió en que los estudiantes deben aprender desde la infancia a respetar las normas y los límites establecidos en la sociedad.
El ministro de Educación, José Antonio Chang, también defendió la reforma y aseguró que supone el regreso de la disciplina a los colegios peruanos. Según sostuvo, durante los últimos años se habían confundido los principios de disciplina y orden.
El Gobierno ya había anunciado estas medidas el pasado 12 de octubre, cuando presentó una propuesta para reforzar las normas de convivencia y combatir la violencia en las aulas.
Sanciones que pueden llegar a la expulsión
El decreto también establece un nuevo régimen disciplinario que clasifica las faltas en leves, graves y muy graves. Las sanciones van desde las amonestaciones verbales hasta la suspensión temporal, la matrícula condicional o la expulsión del centro educativo.
Entre las faltas muy graves figuran el acoso escolar, la violencia sexual, la discriminación, las amenazas, la extorsión y la tenencia de armas. La normativa también considera falta grave el uso no autorizado de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos para fines ajenos a las actividades educativas.
En caso de expulsión, las autoridades deberán garantizar que el estudiante pueda continuar su formación en otro centro. El decreto también prohíbe expresamente los castigos físicos, humillantes y cualquier trato degradante.
Las nuevas normas han suscitado críticas entre especialistas educativos y representantes políticos. La exviceministra de Educación Ana Andrade Pacora ha calificado las restricciones de equivocadas y sexistas, especialmente las relacionadas con la vestimenta de las alumnas, y ha cuestionado su eficacia para combatir la violencia escolar.
Por su parte, la senadora Ruth Luque ha criticado que se vincule la disciplina con la apariencia física de los estudiantes y ha puesto en duda que las mismas reglas no se apliquen a los colegios públicos y privados.
Una reforma tras un caso de presunta violencia sexual
Las nuevas medidas se anunciaron después de que, el pasado 15 de septiembre, una denuncia de violación contra un estudiante de 16 años por parte de varios compañeros provocara una fuerte indignación en Perú. Los hechos denunciados ocurrieron en el colegio Liceo Naval Almirante Guise, administrado entonces por la Marina de Guerra. Un juzgado de Lima ordenó cuatro meses de internamiento preventivo para seis adolescentes investigados por el caso.
Tras conocerse la denuncia, el Gobierno dispuso la reorganización del colegio y trasladó temporalmente su administración al Ministerio de Educación. Fujimori ha presentado la reforma como parte de su estrategia para combatir la violencia y el acoso escolar, aunque las nuevas disposiciones también introducen restricciones sobre la apariencia personal de los alumnos que van más allá de las conductas violentas.