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Bruselas destinará 8.000 millones de euros a chips Made In Europe

La Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, durante la rueda de prensa.
La Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, durante la rueda de prensa. Derechos de autor European Union, 2023.
Derechos de autor European Union, 2023.
Por Jorge Liboreiro
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La Unión Europea espera impulsar la producción nacional de semiconductores y hacerse con el 20% del mercado mundial para 2030.

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La Unión Europea se prepara para desplegar un nuevo paquete de subvenciones a microchips. La Comisión Europea ha aprobado este jueves un tramo de 8.100 millones de euros en ayudas estatales para la producción de semiconductores Made in Europe.

56 empresas de distintos tamaños se beneficiarán de fondos destinados a 68 proyectos en 14 Estados miembros: Alemania, Austria, Eslovaquia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Malta, Países Bajos, Polonia, República Checa y Rumanía.

La Comisión espera que al dinero público se le unan 13 700 millones de euros en inversiones privadas y movilice así un total de casi 22 000 millones de euros de aquí a 2032, fecha en la que se espera que todos los proyectos alcancen su fase final. Los primeros productos, sin embargo, podrían estar disponibles en el mercado ya en 2025.

"Esto es importante. Son muchos los fondos que se destinan a estos proyectos", ha asegurado Margrethe Vestager, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y responsable de Competencia.

Los proyectos se centrarán en la investigación y el desarrollo de "tecnologías eficientes en el uso de los recursos", como chips, procesadores y sensores, ha explicado Vestager. Los planes se incluyen en el marco de los llamados "Proyectos Importantes de Interés Común Europeo" (IPCEI), un tipo de empresa que se supone que beneficia no sólo a los países que inyectan la ayuda, sino a toda la economía europea. Debido a este esperado efecto indirecto, los IPCEI disfrutan de un acceso más fácil al dinero de los contribuyentes.

Como principal encargada de hacer cumplir las normas de competencia, la Comisión Europea tiene el mandato de examinar y aprobar cualquier subvención que amenace con alterar el equilibrio económico entre los Estados miembros y desencadenar una competencia desleal.

Las normas sobre ayudas estatales han sido tradicionalmente estrictas, algo que molesta a los países más grandes y que cuentan con más fondos a su alcance. Pero la carrera cada vez más despiadada por los microchips, los diminutos circuitos electrónicos que alimentan los teléfonos inteligentes, ordenadores, vehículos y electrodomésticos, ha empujado a Bruselas a adoptar un enfoque más indulgente, creando exenciones para permitir inyecciones de fondos públicos a un ritmo más rápido y a mayor escala.

El objetivo final es impulsar la producción de microchips Made In Europe y alcanzar una cuota del 20% del mercado mundial en 2030, lo que, en teoría, garantizaría la competitividad y la soberanía del bloque a largo plazo.

"Debemos aumentar las capacidades de investigación, desarrollo (y) producción de chips propios de Europa", ha dicho Vestager. "Tenemos que ser pioneros. Necesitamos desarrollar soluciones realmente innovadoras y, por supuesto, su primer despliegue industrial en Europa."

La ambición, sin embargo, se enfrenta a una ardua lucha contra la destreza tecnológica de China, Japón, Corea del Sur y, sobre todo, Taiwán, que domina el mercado de semiconductores avanzados de forma casi monopolística.

Estados Unidos, que al igual que la UE se encuentra rezagado respecto al Sudeste Asiático, también se ha vuelto más contundente en sus políticas. El año pasado el país aprobó la Ley CHIPS y de Ciencia, que incluye 39.000 millones de dólares en incentivos a la fabricación y 13.200 millones en investigación y desarrollo.

Mientras tanto, Bruselas está ultimando la legislación que sustenta la Ley Europea de Chips, una propuesta basada en tres pilares que pretende movilizar más de 43.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas, de los cuales 3.300 millones procederán directamente del presupuesto de la UE.

El IPCEI es un instrumento independiente y el dinero recaudado en el marco del régimen de ayudas estatales no contará para la Ley Europea de Chips.

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