La Reserva Federal de EE.UU. sopesa un endurecimiento de su política monetaria ante una inflación que podría escalar al 3,5% en abril. Esta posible subida de tipos sitúa al banco central en rumbo de colisión con el presidente Donald Trump, quien exige rebajas inmediatas para impulsar la economía.
Un alto cargo de la Reserva Federal de Estados Unidos ha planteado por primera vez en años la posibilidad de una subida de los tipos de interés, al advertir de que el impacto de la guerra con Irán en los costes del combustible podría llevar la inflación más allá del control del banco central.
Beth Hammack, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, declaró el lunes a Associated Press que, aunque su preferencia es mantener el tipo de referencia sin cambios "durante bastante tiempo", una subida podría hacerse necesaria si la inflación se mantiene obstinadamente alta.
"Puedo imaginar un escenario en el que tengamos que subir los tipos si la inflación sigue persistentemente por encima de nuestro objetivo", señaló.
Sería un giro brusco respecto a finales del año pasado, cuando la Fed recortó su tipo clave en tres ocasiones. Hammack tampoco descarta rebajas, pero solo si el mercado laboral sufre un deterioro significativo.
"Puedo prever escenarios en los que tendríamos que bajar los tipos si el mercado laboral se deteriora de forma significativa", afirmó.
Recortar los tipos abarata la financiación y anima a las empresas a invertir y contratar, una herramienta a la que la Fed recurre habitualmente cuando sube el desempleo y la economía necesita un impulso.
La inflación se encamina en la dirección equivocada
Los datos ya se están moviendo en la dirección equivocada. Los economistas prevén que la inflación anual suba al 3,1% en marzo, desde el 2,4% de febrero, y las propias estimaciones de Hammack apuntan a que podría alcanzar el 3,5% en abril, el nivel más alto desde 2024.
"La inflación se sitúa por encima de nuestro objetivo desde hace más de cinco años", recordó, y añadió que una nueva subida implicaría que "se está moviendo en la dirección equivocada, alejándose de nuestro objetivo del 2%".
El Gobierno de Estados Unidos publicará el viernes el informe de inflación de marzo, que ofrecerá la primera lectura clara del impacto del encarecimiento de la energía desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.
La gasolina aprieta en los surtidores
El precio de la gasolina se ha disparado desde el estallido de la guerra y el lunes registró una media nacional de 4,12 dólares (3,80€) por galón, 80 centavos más que un mes antes.
Para Hammack, cuyo distrito abarca Ohio y partes de Pensilvania, Virginia Occidental y Kentucky, el mensaje sobre el terreno es inequívoco.
"El encarecimiento de la gasolina es la queja número uno que escucho de la gente en mi distrito", explicó.
"Sabemos que eso causa mucho dolor en el día a día, porque se come una parte cada vez mayor de los salarios".
La Fed, entre dos fuegos
La Fed tiene el mandato legal del Congreso de perseguir al mismo tiempo una inflación baja y el máximo empleo, y ahora la guerra con Irán amenaza ambos objetivos a la vez.
Unos costes de combustible más altos pueden llevar a los consumidores a recortar su gasto, lo que frenaría el crecimiento y elevaría el desempleo. Eso normalmente justificaría recortes de tipos, pero una inflación persistente empuja en la dirección completamente opuesta.
El efecto final del conflicto sobre la economía estadounidense dependerá de cuánto se prolongue y hasta dónde suban los precios de la energía.
En su sexta semana, la guerra ya se ha alargado más de lo que Hammack preveía cuando la Fed se reunió por última vez los días 17 y 18 de marzo.
El factor Trump
Una subida de tipos casi con toda seguridad situaría a la Fed en rumbo de colisión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha criticado en repetidas ocasiones al banco central por no recortar los tipos con más rapidez y ha pedido que el tipo de referencia se reduzca al 1%, menos de una tercera parte del nivel actual, en torno al 3,6%.
Otros responsables de la Fed también se han mostrado abiertos a nuevas subidas, entre ellos Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago.
Las actas de la reunión de enero de la Fed mostraron que varios de los 19 miembros del comité de política monetaria respaldaron un lenguaje que reconocía la posibilidad de "ajustes al alza".