Se acerca todo el impacto y lo que el mundo ha visto hasta ahora en los costes de la energía es solo la punta del iceberg, advierte el ministro de Finanzas de Qatar ante un posible shock energético y de suministros mientras Irán refuerza su control sobre Ormuz.
Qatar alerta de que la economía mundial se encamina hacia un choque aún más profundo en los próximos meses, a medida que se intensifica el pulso en el estrecho de Ormuz, y advierte de que la crisis energética que el mundo ha visto hasta ahora es "la punta del iceberg".
En su intervención esta semana en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional en Washington, el ministro de Finanzas de Qatar, Ali bin Ahmed Al Kuwari, señaló que el impacto completo del conflicto podría sentirse en los próximos dos meses si el estrecho de Ormuz sigue cerrado.
"Lo peor del impacto está por llegar", afirmó, advirtiendo de que la crisis podría pasar de una subida de precios a una escasez real de energía y de materias primas críticas.
Sus declaraciones llegan en un momento de escalada de las tensiones en torno a Ormuz, con los flujos de navegación aún alterados pese a las señales intermitentes de alto el fuego y a las versiones contradictorias sobre si la ruta está totalmente abierta.
De la subida de precios a la escasez global
Al Kuwari advirtió de que el mundo afrontará pronto un problema de "disponibilidad de energía", en el que incluso los países capaces de pagar precios más altos tendrán dificultades para asegurarse el suministro.
Alrededor de un tercio del comercio mundial de fertilizantes pasa por Ormuz, lo que aumenta el riesgo de que se vean interrumpidas las temporadas de siembra y se agrave una crisis alimentaria más amplia.
Qatar, que concentra aproximadamente el 30% del suministro mundial de helio, también alertó de que la escasez podría afectar a la sanidad y a la industria de los semiconductores. "Si la situación continúa, veremos un enorme impacto económico", señaló el ministro, aludiendo a los efectos en cadena en las cadenas de suministro y en sectores clave.
El estrecho de Ormuz canaliza alrededor de una quinta parte de los suministros energéticos mundiales. El tráfico se ha visto alterado desde el inicio del conflicto, con ataques contra buques y medidas militares opuestas que generan incertidumbre sobre la seguridad de la travesía.
Los organismos internacionales advierten de que una interrupción prolongada podría empujar a la economía mundial hacia la recesión, al tiempo que aumentaría la inflación y endurecería las condiciones financieras.
Qatar amortigua el impacto mientras aumentan los riesgos globales
En Qatar, el impacto ya es visible en instalaciones energéticas clave. La planta de gas natural licuado (GNL) de Ras Laffan, una de las mayores del mundo, resultó gravemente dañada durante el conflicto, lo que dejó fuera de servicio alrededor del 17% de la capacidad exportadora del país y añadió presión al suministro mundial de gas.
Las reparaciones podrían prolongarse hasta cinco años, lo que pone de relieve el impacto a largo plazo. Qatar es uno de los mayores exportadores de GNL del mundo, de modo que las interrupciones prolongadas seguirán trasladándose a los mercados internacionales.
Pese a la dura advertencia global, Al Kuwari adoptó un tono más tranquilizador respecto a las perspectivas internas de Qatar.
Explicó que el país cuenta con colchones financieros suficientes para absorber el impacto inmediato, entre ellos un "fondo de emergencia" del Gobierno que puede sostener la economía durante meses, además de unas amplias reservas soberanas.
Las autoridades preparan también apoyos específicos para sectores como la aviación, el turismo y la industria manufacturera, que se han visto afectados por las perturbaciones.
"Lo peor del impacto está por llegar", reiteró Al Kuwari. "No está lejos". Para Qatar, el mensaje es claro, lo peor todavía no ha llegado. Si no regresa la estabilidad a Ormuz, el choque probablemente se intensificará en los próximos meses.