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La pregunta del billón: ¿Los mercados pueden con SpaceX, OpenAI y Anthropic a la vez?

El especialista Gregg Maloney trabaja en su puesto en el parqué de la Bolsa de Nueva York, uno de junio de 2026
El especialista Gregg Maloney trabaja en su puesto en el parqué de la Bolsa de Nueva York, uno de junio de 2026 Derechos de autor  AP Photo/Richard Drew
Derechos de autor AP Photo/Richard Drew
Por Quirino Mealha
Publicado última actualización
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Tres de las empresas más valiosas de la historia saldrán a bolsa con pocos meses de diferencia. SpaceX, OpenAI y Anthropic podrían valer hasta 4 billones de dólares (3,44 billones de euros), y Wall Street está ilusionada pero inquieta.

En la historia de los mercados financieros nunca se ha visto nada comparable a lo que está a punto de ocurrir en 2026.

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SpaceX, OpenAI y Anthropic, tres gigantes privados cuyo valor conjunto estimado se acerca a los 4 billones de dólares (3,44 billones de euros), se preparan para debutar en los mercados públicos en el plazo de unos pocos meses.

La magnitud del movimiento eclipsa todo lo anterior y plantea una cuestión que banqueros, gestores de fondos e inversores particulares formulan con creciente urgencia, si el mercado bursátil tiene capacidad para absorber a las tres compañías.

Por ahora la respuesta parece ser que sí, aunque con matices importantes y con la perspectiva de un periodo de digestión complicada por delante.

SpaceX se adelanta y apuesta a lo grande

La primera de las tres en probar los mercados públicos será SpaceX, la empresa de cohetes y satélites de Elon Musk, que aspira a debutar en el Nasdaq con el ticker "SPCX" este viernes.

En febrero la compañía adquirió xAI, otra firma de Musk, en una operación íntegramente en acciones que valoró SpaceX en 1 billón de dólares (842.000 millones de euros) y xAI en 250.000 millones de dólares (210.000 millones de euros), creando un grupo con un valor estimado de 1,25 billones de dólares (1,05 billones de euros) en aquel momento y añadiendo exposición a la inteligencia artificial a la cartera de SpaceX.

Según un documento remitido el pasado miércoles a la Securities and Exchange Commission (SEC), la empresa ha fijado un precio de 135 dólares por acción y pretende captar 75.000 millones de dólares (64.500 millones de euros) con una valoración de unos 1,75 billones de dólares (1,5 billones de euros).

La mecánica de esa decisión de precios ya es, por sí sola, llamativa. Las compañías que se preparan para salir a bolsa suelen fijar una horquilla de precios y dejan que la demanda de los inversores guíe la cifra final.

SpaceX ha prescindido por completo de esa convención y ha publicado un precio fijo incluso antes de iniciar su gira de presentación. Según múltiples informaciones, inversores familiarizados con la operación describen la oferta como algo sin precedentes en un proceso de OPV, algo quizá comprensible dado que aspira a una colocación récord.

Goldman Sachs lidera la operación, junto a Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase.

Si SpaceX logra captar los 75.000 millones de dólares (64.500 millones de euros) previstos, superará con holgura el récord actual de capital levantado en una OPV, que ostenta Saudi Aramco. El gigante petrolero estatal saudí recaudó 29.400 millones de dólares (25.300 millones de euros) cuando salió a bolsa en Riad en 2019 y posteriormente en 2020, cuando ejerció la opción de sobreasignación para vender acciones adicionales.

La salida a bolsa de SpaceX llega con tal fuerza que los mercados financieros ya se están reconfigurando en previsión de su debut.

Los proveedores de índices están revisando las normas de entrada en los índices de referencia, y el Nasdaq-100 y FTSE Russell han reducido el número de días de cotización requeridos para empezar a acumular acciones de forma pasiva, desde varios meses hasta la primera semana.

El pasado jueves, S&P Dow Jones Indices anunció que "no habrá cambios en la metodología existente para esta familia de índices", y aclaró que no seguirá ese camino y que su prioridad será proteger a los inversores.

Las gestoras de inversión pasiva están modelizando los flujos de compras automáticas que desencadenará su inclusión, los emisores de ETF se apresuran a lanzar productos en torno a la colocación y los bancos han rebajado los requisitos de capital para que los clientes puedan invertir.

Por ejemplo, Fidelity redujo el tamaño mínimo de cuenta exigido para participar en la OPV desde hasta 500.000 dólares (430.500 euros) a tan solo 2.000 dólares (1.700 euros).

Según diversas informaciones, Elon Musk también intenta reservar hasta un 30% de las acciones para inversores minoristas desde el primer momento, lo que abriría un acceso inusualmente amplio. En las OPV de gran capitalización, los compradores minoristas solo han recibido históricamente entre un 5 y un 10% de las acciones ofertadas.

SpaceX presenta la participación de los inversores minoristas como una prioridad y dirige a los compradores potenciales a una lista de intermediarios, entre ellos SoFi, Robinhood, E*Trade, Schwab y Fidelity.

Musk intenta canalizar liquidez desde todas las fuentes disponibles y SpaceX ha añadido también un aviso de riesgo señalando que la participación minorista podría provocar una negociación volátil.

OpenAI y Anthropic se preparan para seguir sus pasos

A la espera, entre bastidores, están Anthropic y OpenAI, los dos actores dominantes en la carrera por construir la próxima generación de modelos de inteligencia artificial.

Anthropic, la compañía detrás de la familia de sistemas de IA Claude, registró de forma confidencial su documentación ante la SEC el lunes pasado, apenas unos días después de cerrar una ronda de financiación de serie H de 65.000 millones de dólares (56.000 millones de euros) con una valoración posterior a la operación de 965.000 millones de dólares (831.000 millones de euros), según la propia empresa.

Esa ronda permitió que la valoración privada de Anthropic superara por primera vez a la de OpenAI.

Anuncio de la ronda de financiación de serie H de Anthropic

Según diversas informaciones, los banqueros sitúan la valoración objetivo de Anthropic en su debut bursátil en torno a 1 billón de dólares (861.000 millones de euros), respaldada en parte por un ritmo de ingresos anualizados de unos 47.000 millones de dólares (40.400 millones de euros) en mayo, muy por encima de los aproximadamente 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) del año anterior, según la compañía.

OpenAI, creadora de ChatGPT y una de las principales desarrolladoras de IA del mundo, presentó confidencialmente su documentación a finales de mayo de 2026, con Goldman Sachs y Morgan Stanley como asesores.

La empresa recaudó 122.000 millones de dólares (105.000 millones de euros) en marzo de 2026, con una valoración privada de 852.000 millones de dólares (733.700 millones de euros), según varios informes.

Los analistas apuntan a que OpenAI aspira a una valoración en bolsa situada entre esa cifra y 1 billón de dólares (861.000 millones de euros), con una posible ventana de cotización a partir de septiembre y un objetivo de captación de al menos 60.000 millones de dólares (51.600 millones de euros).

En conjunto, se espera que SpaceX, Anthropic y OpenAI aporten hasta 4 billones de dólares (3,44 billones de euros) en valor al mercado en cuestión de unos meses, con una recaudación agregada que podría superar los 200.000 millones de dólares (172.200 millones de euros), según las previsiones de Goldman Sachs.

¿Una prueba de mercado sin precedentes?

Para poner las cifras en contexto, Goldman Sachs había previsto anteriormente que el conjunto del mercado de OPV en Estados Unidos podría recaudar en torno a 160.000 millones de dólares (137.700 millones de euros) a lo largo de todo 2026.

Las tres salidas a bolsa, si se cierran cerca de sus objetivos, superarían por sí solas esa cifra.

Entre 2016 y 2025, el mercado estadounidense de OPV recaudó en torno a 469.000 millones de dólares (403.800 millones de euros) en total, según datos publicados por Renaissance Capital, una firma de análisis especializada en OPV.

Estas tres compañías, en cuestión de meses, están pidiendo casi la mitad de esa cantidad.

Sin embargo, hay un detalle técnico importante que alivia la presión inmediata sobre los mercados.

Los proveedores de índices bursátiles, entre ellos Nasdaq y FTSE Russell, ponderan las compañías recién cotizadas no por su valoración total, sino por su "free float", es decir, solo por las acciones efectivamente puestas a negociación pública.

Los astronautas de Artemis II de la NASA, acompañados por la consejera delegada del Nasdaq, Adena T. Friedman, hacen sonar la campana de cierre en Nueva York, 30 de abril de 2026
Los astronautas de Artemis II de la NASA, acompañados por la consejera delegada del Nasdaq, Adena T. Friedman, hacen sonar la campana de cierre en Nueva York, 30 de abril de 2026 AP Photo/Richard Drew

SpaceX, por ejemplo, liberará inicialmente aproximadamente el 4% de su capital, lo que significa que su peso inicial en los índices de referencia será una fracción del 1%. Los fondos pasivos que replican esos índices no se verán por tanto obligados a realizar compras masivas de inmediato.

Esa visión es compartida por Citi. En una nota a inversores difundida la semana pasada, el analista JP Coviello escribió que la ola de mega-OPV "parece grande en comparación histórica, pero creemos que el mercado puede absorberla", y añadió que "los pesos iniciales en los índices probablemente serán modestos y solo aumentarán gradualmente".

Morgan Stanley, que coasesora la salida a bolsa de OpenAI, mantiene una visión igualmente constructiva sobre el contexto general del mercado.

Eddie Molloy, codirector global de mercados de capitales de renta variable del banco, describe el entorno actual como uno en el que "la actividad de OPV crece en muchos sectores, impulsada por la atención de los inversores a grandes temas estructurales a largo plazo", y señala en concreto la construcción de infraestructuras de IA y las tecnologías aeroespaciales y espaciales como las dos fuerzas que están transformando el flujo de operaciones.

Los acuerdos de bloqueo de acciones prolongarán aún más esta dinámica. La mayoría de las participaciones internas en SpaceX no podrán venderse durante al menos un año, y se espera que disposiciones similares se apliquen a Anthropic y OpenAI.

El impacto completo de estas salidas a bolsa sobre los mercados públicos se desplegará por tanto a lo largo de años y no de semanas, lo que ofrece cierto colchón frente al tipo de choque de liquidez repentino que ha generado preocupación.

Cómo justificar valoraciones de billones de dólares

La gran incógnita es si las valoraciones que se persiguen pueden justificarse con la realidad de los negocios subyacentes.

Ninguna de las tres compañías es rentable en términos convencionales. Las proyecciones internas de OpenAI apuntan a pérdidas de 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros) solo en 2026, mientras que Anthropic prevé un margen operativo en el segundo trimestre de en torno al 5%, escaso para una empresa que busca una valoración cercana a 1 billón de dólares (861.000 millones de euros).

Estudios que han seguido la evolución de las OPV entre 1980 y 2024 han constatado que las compañías valoradas en más de cuarenta veces sus ingresos tienden a comportarse peor que el mercado en general en los tres años siguientes.

En el caso de SpaceX, la valoración propuesta de 1,75 billones de dólares (1,5 billones de euros) implicaría comenzar a cotizar a más de noventa veces sus ingresos de 2025, de 18.700 millones de dólares (16.100 millones de euros), según reveló en su documentación ante la SEC.

El principal argumento frente a los escépticos se apoya en algo más difícil de cuantificar, la posibilidad de que la adopción de la IA transforme de verdad la productividad de forma que obligue a reescribir los marcos de valoración convencionales.

La OCDE, en su informe 'Economic Outlook' publicado este mes, señala el comercio relacionado con la IA como uno de los principales apoyos al crecimiento global en 2025, y destaca que el fuerte volumen de intercambios vinculados a la IA contribuyó a que el comercio de mercancías creciera un 5% el año pasado, con efectos especialmente acusados en las economías asiáticas.

La organización identifica además la inversión en IA como uno de los principales riesgos al alza para las previsiones de crecimiento global, y apunta que "el efecto sobre el crecimiento económico podría verse reforzado si ese gasto se tradujera en una mejora sostenida de la productividad agregada".

ARCHIVO. El logotipo a la entrada de la sede de la OCDE en París, junio de 2017
ARCHIVO. El logotipo a la entrada de la sede de la OCDE en París, junio de 2017 AP Photo/Francois Mori

La OCDE añade que la confianza de los inversores en las posibles ganancias de productividad derivadas de la IA ha contribuido a mantener valoraciones de mercado y condiciones de crédito favorables, incluso mientras las tensiones geopolíticas lastraban el sentimiento.

Se trata de un respaldo institucional significativo a la tesis que subyace a estas valoraciones, aunque la OCDE se cuida de recordar que "el alcance y el calendario de las ganancias de productividad relacionadas con la adopción de la IA son muy inciertos".

Pese a ello, algunos analistas y gestores de fondos se han convertido en voces disidentes respecto a los objetivos de valoración actuales de SpaceX. La firma de análisis de inversión Morningstar, por ejemplo, valora SpaceX en menos de la mitad de los 1,75 billones de dólares (1,5 billones de euros) de capitalización bursátil que busca con su salida a bolsa.

"Creemos que los inversores de largo plazo deseosos de participar en los futuros proyectos y en el posible éxito de SpaceX tendrán oportunidades de hacerlo con un mayor margen de seguridad que el que probablemente ofrecerá la colocación inicial", señala una nota de la compañía.

La apuesta por la IA aún no está demostrada. Sin embargo, es lo bastante creíble como para que algunas de las mayores corporaciones del mundo, entre ellas Amazon, Nvidia y SoftBank, todas ellas participantes en la ronda de financiación de OpenAI en marzo, hayan realizado ya apuestas enormes en ese terreno.

Lo que sí está claro es que los próximos meses supondrán una de las pruebas de estrés más importantes a las que se han enfrentado nunca los mercados de renta variable. Si el debut de SpaceX tropieza, el impacto podría ir más allá de sus propios accionistas.

Las empresas vinculadas a la IA representan ya en torno a dos quintas partes del valor total del S&P 500, según datos de mercado.

Una mala salida a bolsa de cualquiera de las tres compañías invitaría inevitablemente a un debate más amplio sobre si las valoraciones de las empresas de IA en su conjunto se han adelantado a las pruebas disponibles.

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