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Dejar la cámara y coger las armas para defender Ucrania

El cineasta ucraniano Boris Sentsov
El cineasta ucraniano Boris Sentsov   -   Derechos de autor  MIGUEL MEDINA/AFP or licensors
Por AFP & Euronews

"He tenido muchas vidas", asegura Oleg Sentsov. Ayer era el realizador detrás de películas aclamadas internacionalmente. Hoy está en primera línea en Ucrania, convencido de que nada es más importante que defender a su país de la agresión rusa.

Alto, imponente con su traje militar, el director de 46 años, miembro de una unidad de las fuerzas especiales ucranianas que opera en la región de Kramatorsk, relata con voz uniforme el camino que le llevó del cine a las cárceles de Vladímir Putin y luego a las trincheras del Donbas.

"No me arrepiento de nada", subraya una entrevista durante su día libre en Kramatorsk, el centro administrativo del este de Ucrania, donde la guerra ha hecho estragos durante meses.

Sentsov, director de las películas Gamer (2011) y Rhino, presentada en el Festival de Venecia el pasado septiembre, siempre ha sido un hombre comprometido.

Activo en Kiev en el movimiento proeuropeo del Maidan durante el invierno de 2013 y 2014, que provocó la huida de un presidente ucraniano prorruso, y luego en Crimea -de donde es originario- anexionada por Moscú en la primavera de 2014, fue detenido ese mismo año y condenado en Rusia a 20 años de prisión por "preparar actos terroristas".

Enviado a una prisión siberiana, el director, que mantuvo una larga huelga de hambre, fue finalmente liberado en 2019 en un intercambio de prisioneros entre Ucrania y Rusia.

Su caso ha sido objeto de movilizaciones internacionales, especialmente en la industria cinematográfica, con directores como Ken Loach, Pedro Almodóvar, Wim Wenders... Y recibió el Premio Sájarov del Parlamento Europeo en 2018, mientras estaba detenido.

"Empecé mi carrera como cineasta a los 30 años, me tomé un tiempo de descanso en una cárcel rusa, volví al cine y hoy estoy en el Ejército", resume el director.

"La vida es más grande que el cine"

Sentsov abandonó su cámara sin miramientos el 24 de febrero, cuando Rusia invadió Ucrania: "Llevé a mi familia a Lviv (oeste), y luego volví para unirme a la defensa territorial en Kiev", 

Sin formación militar, el director pasó unas semanas en los puestos de control antes de ir al frente en el norte de la capital.

Desde entonces, ha seguido entrenando, para "aprender", insiste, y se ha unido a una unidad de fuerzas especiales encargada de derribar helicópteros y drones rusos.

"Formo parte de una unidad de inteligencia que apoya y defiende a los grupos que operan, entre otras cosas, el Stinger", un lanzador de misiles tierra-aire que se utiliza para golpear a los aviones que vuelan bajo, detalla Sentsov.

En cuanto a si echa de menos el cine, "es una parte de mi vida, una parte importante, pero sólo una parte", dice Sentsov, que no vio a su presidente, Volodímir Zelenski, intervenir en el Festival de Cannes el pasado mes de mayo.

"Hoy vivo en un mundo totalmente diferente, donde todo tiene que ver con la guerra", continuó el ex cineasta, que vivió de cerca los combates. El mes pasado, la posición en la que se encontraba cerca de Bakhmut, al sureste de Kramatorsk, fue destruida por un ataque. "No pudimos traer todos los cuerpos", recuerda. 

Pero "al final, Ucrania ganará, porque está librando una guerra por su existencia".

"Putin y la Federación Rusa no admiten que Ucrania y los ucranianos ya no son una colonia, sino un país independiente", continúa, fustigando las "visiones claustrofóbicas, xenófobas e imperiales" de Moscú.

Sin embargo, el cineasta convertido en luchador sigue viviendo y amando. A principios de julio, se casó en Kiev con una abogada.

"La guerra es una prueba real, y te deshaces de cosas innecesarias. Sólo quedan las cosas cruciales: el amor, la familia y los hijos por los que se lucha", dice. Y para él, "la vida es más grande que el cine".