Ilker Çatak, que este año ganó el máximo galardón de la Berlinale por su drama político 'Yellow Letters', alerta de las consecuencias de adoptar un posible código de conducta para el festival. "Habría que llamarlo por su nombre, censura".
El director germano-turco İlker Çatak, cuyo filme Yellow Letters ganó recientemente el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín, se ha pronunciado sobre las recomendaciones del Ministerio de Cultura alemán tras las amenazas de destitución contra la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle.
El liderazgo de Tuttle quedó en entredicho después de que la edición de este año del festival se viera ensombrecida, en un primer momento, por las críticas al silencio sobre el debate político y, posteriormente, por varios cineastas que aprovecharon sus discursos de agradecimiento en la ceremonia de entrega de premios para lanzar mensajes propalestinos y pronunciarse sobre Gaza.
Se ha producido una ola de apoyo a Tuttle, no solo por parte de más de 3.000 profesionales del cine, que firmaron una carta abierta en la que afirmaban que la fuerza de la Berlinale "reside en su capacidad para acoger perspectivas divergentes y dar visibilidad a la pluralidad de voces".
El apoyo a Tuttle llegó también de 32 directores de festivales de cine de todo el mundo, entre ellos el responsable de Cannes, Thierry Frémaux, que firmó una carta abierta en la que defendían que "necesitamos mantener espacios donde se asuma la incomodidad, donde los debates puedan ser amplios, donde las ideas nuevas puedan propagarse y donde se hagan visibles perspectivas inesperadas y, a veces, enfrentadas".
Esta semana, la Berlinale confirmó que Tuttle seguirá al frente del certamen tras una reunión del consejo de supervisión. Esta concluyó con el comité organizador del festival, la KBB, emitiendo una serie de recomendaciones, entre ellas la elaboración de un código de conducta, formación para el personal que trabaja con contenidos políticamente sensibles y la creación de un foro asesor independiente que represente a diversos grupos sociales, incluidas voces judías.
El tabloide alemán 'Bild', abiertamente proisraelí, afirmó de forma falsa que entre las condiciones para la continuidad de Tuttle figuraba la obligación de que la Berlinale y sus invitados suscribieran un nuevo "código de conducta".
La Berlinale aseguró que el consejo de supervisión había formulado "recomendaciones y no condiciones vinculadas a la continuidad de Tuttle en el cargo".
İlker Çatak ha reaccionado ante la posible adopción de estas recomendaciones.
"Un festival internacional de primera categoría como la Berlinale, un certamen dedicado a las artes y las humanidades, a la libertad de expresión y al cine en toda su diversidad de voces, nunca debe quedar sometido a 'recomendaciones' ni a ningún tipo de directriz externa", declaró el cineasta en un comunicado a la revista 'Variety'.
"Más allá de la inviolabilidad de los derechos humanos y, en este caso, de la Constitución alemana, nada puede dictar cómo el equipo dirigente del festival programa su cartelera", añadió. "Los cineastas y los invitados también deben ser libres de expresar todo lo que deseen dentro de este marco. Cualquier otra cosa supondría una clara injerencia del Estado en el ejercicio autónomo del arte. Tendríamos que llamarlo por su nombre, censura".
Çatak ya había declarado en relación con la posible destitución de Tuttle que "¿se dan siquiera cuenta de que todos nosotros, y desde luego me incluyo, no volveríamos a presentar ninguna película a la Berlinale?".
El contrato de Tuttle como directora de la Berlinale, de cinco años de duración, aún tiene vigencia para 3 años más, y ahora todas las miradas se dirigen al festival y al Gobierno alemán, al que durante la ceremonia de clausura el director palestino Abdallah Al Khatib acusó de "ser cómplice del genocidio en Gaza perpetrado por Israel". Una acusación que alude en parte al mantenimiento por parte de Alemania de una postura firmemente proisraelí, arraigada en el peso de la culpa histórica.
La película de Çatak premiada en la Berlinale, Yellow Letters, es un drama político protagonizado por Özgü Namal y Tansu Biçer en el papel de una pareja de artistas turcos cuyo matrimonio se tambalea cuando son señalados por el Estado y pierden su trabajo y su hogar. La película deslumbró al público en la Berlinale de este año, con elogios centrados en las interpretaciones y en su reflexión sobre la persecución política en Turquía.
Yellow Letters llega esta semana a los cines de Alemania y está previsto que se estrene en Francia el 1 de abril. Próximamente se anunciarán más fechas de estreno en Europa.