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La economía de la eurozona se contrae un 0,2% en el primer trimestre de 2026

ARCHIVO. La empresa alemana de productos químicos especializados Evonik Industries produce en su planta del parque químico de Marl, Alemania, en septiembre de 2023
Archivo. La empresa alemana de productos químicos especializados Evonik Industries produce en su planta del Marl Chemical Park, en Marl (Alemania), en septiembre de 2023 Derechos de autor  AP Photo/Martin Meissner
Derechos de autor AP Photo/Martin Meissner
Por Quirino Mealha
Publicado última actualización
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La zona euro de 21 miembros ha entrado en terreno negativo por primera vez en más de un año, con una fuerte contracción irlandesa que oculta resultados más matizados en las principales economías del bloque.

La economía de la zona euro se contrajo un 0,2% en los tres primeros meses de 2026, según la estimación definitiva publicada el viernes por Eurostat, la oficina estadística de la UE.

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La cifra supone un claro deterioro frente a la expansión del 0,1% que apuntaban las primeras estimaciones rápidas y revierte el crecimiento del 0,2% registrado en el último trimestre de 2025.

En términos interanuales, la economía de la zona euro apenas creció un 0,3% en el periodo, frente al 1,2% del año anterior, una desaceleración que refleja la creciente presión de la guerra en Irán, que sigue causando un daño considerable al suministro energético europeo y a la confianza de las empresas y los consumidores.

Irlanda distorsiona la imagen, pero no lo explica todo

El dato más llamativo de la publicación de Eurostat es la contracción trimestral del 12,1% de Irlanda y la caída del 16,8% respecto al mismo periodo del año anterior.

Unos números que para la mayoría de economías serían catastróficos, pero se sabe que el PIB irlandés está muy distorsionado por la actividad de las grandes multinacionales, en especial del sector farmacéutico.

La Oficina Central de Estadística de Irlanda ya ha señalado en otras ocasiones que estos vaivenes suelen responder al sector industrial dominado por las multinacionales más que a la situación económica interna, y los economistas advierten de forma habitual de que no conviene tomar al pie de la letra las cifras agregadas del PIB irlandés.

La fuerte caída del primer trimestre refleja en gran medida un repunte excepcional en los trimestres anteriores, cuando, según se entiende, los exportadores farmacéuticos adelantaron envíos a Estados Unidos antes de la entrada en vigor de los aranceles, lo que infló la producción irlandesa y, en consecuencia, las cifras del conjunto de la zona euro.

Si se excluye Irlanda, la evolución de la zona euro resulta menos alarmante.

Alemania, la mayor economía del bloque, creció un 0,3% en el primer trimestre tras dos años de debilidad crónica. Italia también avanzó un 0,3%, mientras que España siguió liderando entre las grandes economías con un crecimiento del 0,6%.

Francia, en cambio, se contrajo un 0,1%, lo que refuerza un patrón de debilidad anterior a la actual crisis energética.

Según el desglose de Eurostat, el principal lastre para el crecimiento fue el comercio exterior, que restó 0,3 puntos porcentuales al producto, mientras que la menor inversión recortó otros 0,1 puntos.

La guerra en Irán atenaza a los mercados energéticos europeos

La guerra en Irán, que estalló en febrero de 2026 tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel en la región, es un elemento clave en la trayectoria de debilitamiento de la zona euro.

Según el propio Boletín Económico del BCE, el precio del petróleo se disparó hasta alrededor de 104 dólares por barril inmediatamente después de los ataques. Tras las represalias iraníes, los precios se han mantenido cerca de esos niveles, impulsados por el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita en torno al 20% del suministro mundial de crudo.

Los ataques contra infraestructuras de producción en el Golfo, incluidas instalaciones en Qatar, también han lastrado los flujos de gas natural licuado, de los que dependen en gran medida los importadores europeos.

Varios economistas vienen advirtiendo de que la combinación de las interrupciones en Ormuz, la presión arancelaria de Estados Unidos y la competencia de las exportaciones chinas está golpeando a las economías europeas y de que el riesgo de estanflación, una combinación de crecimiento estancado y aumento de los precios, se ha convertido en el principal escenario de riesgo para el bloque.

El BCE se enfrenta a una decisión clave en su reunión de junio

La inflación de los precios de consumo en la zona euro se aceleró del 1,9% en febrero al 2,5% en marzo y alcanzó el 3% en abril, impulsada sobre todo por el encarecimiento de la energía.

En su reunión de abril, el BCE mantuvo sin cambios los tipos de interés, aunque señaló que seguía muy de cerca las presiones inflacionistas.

Con su próxima decisión de política monetaria prevista para el 11 de junio, los mercados descuentan ya casi con total seguridad una subida de tipos de 25 puntos básicos, hasta el 2,25%, según los indicadores de probabilidad implícita en el mercado.

Una encuesta de Bloomberg entre economistas publicada en mayo apuntaba a dos subidas de tipos este año, en junio y septiembre. Los nuevos datos de contracción del PIB complican ese escenario.

En el frente laboral, el número de ocupados en la zona euro aumentó un 0,1% en el primer trimestre, aunque las horas trabajadas disminuyeron un 0,2%.

La tasa de paro subió ligeramente hasta el 6,3% en abril desde el 6,2% de marzo, un movimiento pequeño pero significativo que encaja con una menor demanda de trabajo y con un mercado laboral que, aunque sigue siendo resistente, empieza a sentirse presionado.

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