Teherán y Mascate preparan un acuerdo para reabrir la vía marítima con rutas compartidas y tasas de servicio, pero su aplicación depende de que Washington levante el bloqueo. Trump se muestra reacio a cualquier tipo peaje al tránsito que otorgue la llave del estrecho a la teocracia persa.
Omán y su vecino al otro lado del golfo homónimo, Irán, avanzan en un acuerdo para reabrir el tráfico marítimo por el disputado estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, ha afirmado que las conversaciones bilaterales se centran en "establecer vías de navegación seguras de entrada y salida", rutas que "respeten los derechos de soberanía y atiendan al mismo tiempo las consideraciones de seguridad nacional tanto de Irán como de Omán".
"Los resultados finales de estas negociaciones se anunciarán una vez concluyan", ha añadido en unas declaraciones difundidas por la agencia estatal iraní IRNA. El acuerdo que se está perfilando prevé que los buques salgan desde los petroestados árabes, localizados en las costas del golfo Pérsico, por una ruta controlada por Irán, recorriendo el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán hasta aguas del Índico por una segunda ruta bajo control omaní.
Ambos han acordado imponer sus respectivas tasas por servicios vinculadas a la seguridad y a la protección del entorno marítimo, según dos responsables regionales que hablaron con AP bajo condición de anonimato.
Las fuentes indican que las negociaciones continúan y que el acuerdo final podría adoptar una forma distinta, aunque cualquier entendimiento parece depender de que Estados Unidos levante el bloqueo sobre los puertos iraníes. El Gobierno de Trump ya ha descartado anteriormente cualquier acuerdo que otorgue a Irán el control del estrecho.
Cualquier acuerdo que formalice el control iraní del estrecho supondría una importante victoria estratégica para Teherán. Por ese motivo, Estados Unidos podría tratar de bloquear el pacto negándose a levantar el bloqueo. El estrecho era una vía marítima internacional abierta antes de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán el 28 de febrero.
Un responsable estadounidense anónimo ha asegurado que Washington sigue comprometido con volver al 'statu quo' anterior en el que "ninguna parte controla las rutas ni la capacidad de transitar por ellas". En un intercambio con periodistas el lunes, Trump reiteró su posición pública contraria a imponer peajes en el estrecho. "No voy a permitir que cobren", dijo Trump. "Si alguien va a cobrar, cobraremos nosotros".