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Repasamos 50 años de retratos de grupo del fotógrafo Neal Slavin

El Teatro Troc Burlesque, Filadelfia, Pensilvania, 1972
El Teatro Troc Burlesque, Filadelfia, Pensilvania, 1972 Derechos de autor  Cortesía: Neal Slavin del libro 'Cuando dos o más personas se reúnen', publicado por Damiani Books
Derechos de autor Cortesía: Neal Slavin del libro 'Cuando dos o más personas se reúnen', publicado por Damiani Books
Por Tokunbo Salako
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El emblemático libro de fotografía de Neal Slavin 'When Two or More Are Gathered Together', 'Cuando dos o más personas se reúnen' retrata la sociedad estadounidense del siglo XX y destaca por su uso del color. En su 50 aniversario, el fotógrafo explicó a 'Euronews Culture' el legado de la obra.

Neal Slavin es un pionero de la fotografía de grupos. Los retratos de este fotógrafo estadounidense son una referencia clave en la historia del uso del color y ofrecen una mirada incisiva y nada sentimental a las estructuras sociales y políticas de su país.

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El Kunstpalast de Düsseldorf en Alemania acoge actualmente la exposición 'Photography and Belonging'que reúne buena parte de su obra, convertida en un testimonio esencial para comprender las dinámicas sociales de finales del siglo XX.

Este año se publica una edición revisada, con motivo del 50 aniversario, de su estudio fundacional 'When Two or More Are Gathered Together' ('Cuando dos o más personas se reúnen', es español) y para celebrarlo Slavin ha hablado con 'Euronews Culture' sobre el pasado, el presente y el futuro de la fotografía.

'Euronews': Cuando 'Cuando dos o más personas se reúnen' se publicó por primera vez en 1976 se convirtió enseguida en un hito de los inicios de la fotografía en color. ¿Qué le atrajo en un primer momento de la idea de fotografiar grupos en lugar de individuos?

"Bueno, para empezar diría lo siguiente. Hay un equívoco y un error. Los grupos son individuos. Y creo que cuando la gente intenta hacer fotografías de grupo, incluso fotógrafos que reúnen a un grupo para ser fotografiado, están tan preocupados por la composición y la colocación del grupo que se olvidan de que, por muchas personas que haya, todas y cada una de ellas son individuos.

Realmente no tengo una respuesta clara sobre qué me llevó a fotografiar grupos, salvo que puedo decir que me quedé fascinado cuando vi una patrulla de boy scouts fotografiada unos diez u once años antes de que yo viera esa imagen panorámica. Me intrigó absolutamente lo que estaba viendo. Y lo que veía sobre todo eran 32 chicos, o el número de chavales que hubiera. Lo primero que me vino a la cabeza fue la memoria. Me dije: "Esto es fantástico, pero ¿dónde están ahora estos chicos? Han pasado 11 años. ¿Qué ha sido de ellos?" Y de pronto eso encajó con mi idea de la fotografía como memoria.

Todas las fotografías, más que cualquier otro medio, ya sea pintura, cine, música o lo que sea, evocan mejor la memoria y permiten revivir el tiempo una y otra vez. Es decir, hacen revivir la experiencia al espectador una y otra vez. Eso fue lo que me llevó a fotografiar grupos, es decir, lo que me llevó a fotografiar individuos dentro de un grupo".

Convención de Star Trek, Brooklyn, Nueva York, 1972-75
Convención de Star Trek, Brooklyn, Nueva York, 1972-75 Cortesía: Neal Slavin

'Euronews': En los primeros años 70 la fotografía en color seguía luchando por ser reconocida en el mundo del arte. ¿Hasta qué punto era consciente de que trabajaba dentro de ese momento fotográfico o en contra de él?

"He sido muy consciente. Creo que había unos 15 o 18 fotógrafos que estábamos preparados para lanzarnos y trabajar en color. El color se utilizaba sobre todo como herramienta comercial para la publicidad, pero no para la fotografía, entre comillas, seria. Recibíamos muchas críticas de los veteranos, que nos decían que aquello no era un trabajo serio".

"Para empezar, que esas fotografías no iban a durar porque no eran materiales de archivo, pero a nosotros, que éramos jóvenes, eso no nos importaba demasiado. Nos preocupaba más que cada cual pudiera lanzar su propia declaración al mundo y abrir un diálogo. Y ese diálogo era precisamente el color como forma descriptiva. Eso, creo, podría decirlo con bastante seguridad por casi todos los de entonces. El color era la respuesta para dar un paso más hacia la realidad en las fotografías que hacíamos. Veíamos que el blanco y negro era también una especie de bellísima abstracción. No queríamos desacreditar la fotografía en blanco y negro, lo que queríamos era ampliar el significado de cómo es el mundo en color, en color real.

No sé si me adelanto, pero desde muy pronto tuve experiencias que recuerdo bien. Recuerdo haber hecho un retrato de grupo, de hecho mi primera fotografía en color, un retrato de grupo de conductores voluntarios de ambulancia. En su tiempo libre hacían carreras y ganaban trofeos. Había tres colores, por supuesto, oro, plata y bronce. Y dio la casualidad de que hice esa foto, casi por accidente, en blanco y negro y en color.

Recuerdo que, después de revelar el carrete y hacer las hojas de contacto, las miraba con la lupa y de repente descubrí algo muy importante. Cuando veía las hojas de contacto en blanco y negro no era capaz de distinguir un trofeo de oro de uno de plata; en color, por supuesto, se veía clarísimo. Así que para mí fue inmediato, comprendí que el color es información y que sin información, ¿qué te queda?

No sé si es cierto, pero creo haber leído en algún sitio que, cuando le preguntaron por qué no trabajaba en color, Cartier Bresson respondió que había demasiada información. Cuando yo descubrí lo de los trofeos de oro y de plata no pude evitar darme cuenta de que me faltaba información, así que me lancé de cabeza a fotografiar en color todo lo que veía, mientras que el blanco y negro fue desapareciendo de mi trabajo. Aunque nunca lo critiqué ni me pareció un mal camino. Es un medio precioso, pero para mí el color era muy importante".

El fotógrafo Neal Slavin
El fotógrafo Neal Slavin Cortesía: Neal Slavin

'Euronews': Usted dejaba que las personas se colocaran por sí mismas dentro del encuadre. ¿Qué le reveló ese proceso sobre jerarquía, identidad y poder?

"Cuando la mayoría de la gente fotografía a un grupo de personas o incluso hace un retrato individual, ordena a la persona o a las personas que se coloquen en configuraciones que quizá no encajan con la personalidad del grupo, en este caso. Yo entendí enseguida que no se puede meter a la gente en moldes.

No funciona, porque lo único que obtienes es gente metida en moldes. Lo que hago es observar el entorno. Normalmente lo decido con el presidente, el director o la persona al mando del grupo, en un lugar en el que él se sienta cómodo y que a mí me parezca que puede funcionar, y una vez que eso está establecido averiguo cuánta gente va a haber en el grupo y, cuando llega el momento, suelo decir simplemente que pasen al set.

Entonces entran y les digo: ocupen el lugar que quieran, me da igual, donde crean que deben estar. La pertenencia se convierte en una palabra muy importante en el fenómeno de los grupos. La idea de sentir que perteneces a un espacio forma parte del propio proceso fotográfico. Es una sutileza fantástica en la que no muchos fotógrafos reparan.

Capital Wrestling Corporation, Washington D. C., 1972-75
Capital Wrestling Corporation, Washington D. C., 1972-75 Cortesía: Neal Slavin

Una vez que todo el mundo se siente cómodo donde está, normalmente lo que hago es cerrar un poco el grupo y, si alguien no se ve, digo algo así como: creo que John debería acercarse un poco más, o lo que sea. Pero al mismo tiempo hay otro elemento en juego.

Gary Owens Society of Girners (G.O.S.O.G.), Hollywood, California, 1972-75
Gary Owens Society of Girners (G.O.S.O.G.), Hollywood, California, 1972-75 Cortesía: Neal Slavin

Hay personas que no quieren salir en la foto, pero están allí por lo que representa el grupo, ya sea una empresa, un grupo de aficionados, lo que sea, un grupo profesional, se dejan llevar, pero son un poco tímidos, así que tengo que respetarlo. Y si tienen la cabeza ligeramente girada, tengo que calibrarlo y ver si puedo decir: "¿Te importaría mirar al frente o prefieres quedarte así o como tú quieras?" Y cuando hago eso, la aventura de crear una fotografía con 30 o 40 o 100 personas, las que sean, es una experiencia increíble.

Mental y psicológicamente me sumerjo en el grupo para que me conozcan un poco mejor, confíen en mí y jueguen a si se colocan frente a la cámara o no, si sonríen o no. Les dejo hacer lo que consideren oportuno. Con los años he aprendido que un fenómeno de dejar a la gente ser, de nuevo, esa palabra, individuos, es precisamente lo que forma un grupo. Un grupo no forma un grupo, lo forman los individuos".

'Euronews': Casi 50 años después, ¿por qué pensó que era el momento adecuado para publicar una edición revisada y ampliada del libro?

"Han pasado 50 años y vemos el mundo con otra lente. Sin hacer un juego de palabras, ha llegado un momento en el que el fenómeno de reunirse, de pasar tiempo juntos, se ha reducido. El porcentaje de personas que se juntan, por ejemplo, para tomar un café por la mañana ha disminuido. La religión se ha resentido. Los grupos religiosos han perdido fieles en sus congregaciones. Pero creo que la gente necesita a la gente. La humanidad necesita sentir, tocar, abrazar, compartir emociones con otras personas. Y si se les da la oportunidad, lo hacen.

El Club de esgrima, Washington D. C., 1988
El Club de esgrima, Washington D. C., 1988 Cortesía: Neal Slavin

A la gente le encanta estar en grupo, ser fotografiada. El problema es que vivimos en una época muy distinta a cuando empecé a fotografiar grupos, en 1972. Entonces no había ordenadores personales ni existía el omnipresente teléfono inteligente. Entre las pantallas, los móviles y las redes sociales, la gente se ha refugiado en lo que yo llamo trampas. Ya casi nadie descuelga el teléfono, se escribe un correo electrónico o un mensaje. Un día estaba en la calle y oí a un chico decirle a su amigo, que acababa de salir de su casa: "Nos vemos en línea". Y pensé: claro, nos vemos en línea, ahí es donde nos veremos. Eso no pasaba en 1972, y esa es una de las razones por las que quise reeditar este primer libro. Llevo más de 50 años trabajando en este género.

He publicado varios libros, el primero fue 'When Two or More Are Gathered Together' (Cuando dos o más personas se reúnen), en 1972. En realidad no fue tanto una idea mía como una idea a la que había llegado su momento, la de recordarnos que somos humanos e individuos y que, si no existieran los grupos, que siguen existiendo aunque sean menos, lo que tendríamos, como decía antes, serían pantallas, teléfonos inteligentes y redes sociales. Pero en general a la gente le sigue encantando congregarse, reunirse y hacerse fotos.

Mirar hoy a través del objetivo, a diferencia de los años 70, es mirar a las mismas personas, pero con preocupaciones distintas. Seguimos peleando por los mismos derechos, las mismas formas de vivir, de vernos unos a otros
Neal Slavin
Fotógrafo

El teléfono inteligente ha sustituido buena parte de las risas nerviosas que se producían cuando te iban a hacer una foto. Lo que ha ocurrido es que el selfi es el nuevo retrato de grupo, por así decirlo, de hace 50 años. Así que no fui yo quien decidió que este libro tenía que salir ahora, aunque cuando alguien me lo propuso dije que estaba totalmente de acuerdo.

Aunque tengo otros libros de naturaleza similar, en los que la gente aparece en grupos haciendo lo que esté haciendo, el problema es el mismo. Sinceramente, estoy absolutamente convencido de que, si no existieran los grupos, que siguen existiendo por mucho que me digan lo contrario, viviríamos en un planeta de fantasmas. Y yo no quiero vivir en un planeta de fantasmas. Nadie quiere.

Así que es el momento de recordar a la gente que forma parte de algún tipo de grupo, lo sepa o no, le guste o no, todos formamos parte los unos de los otros y en cuanto se juntan dos, tres o cuatro personas ya hay un grupo, su grupo. Y lo observo muy de cerca, porque me fascina, desde el punto de vista sociológico, la manera en que, pese a la caída en el número de personas que, como se dice, quedan para verse, la gente sigue adorando estar junta. Menos mal, porque sin eso, como digo, seríamos un planeta de fantasmas".

'Euronews': La nueva edición llega en un momento de profunda división política y social en Estados Unidos. ¿Ve hoy su trabajo de forma diferente a como lo veía en los años 70?

"Es una pregunta difícil de responder. ¿Lo veo de forma diferente hoy que en los años 70? No, no lo creo. En el fondo la gente es la misma. Nos preocupan las mismas cosas que en los 60 en Estados Unidos, el movimiento por los derechos civiles, la segregación y un largo etcétera. Los seres humanos parecen sentirse atraídos por la confrontación. Así que seguimos siendo las mismas personas que entonces.

Mirando hoy a través del objetivo, a diferencia de los años 70, somos las mismas personas, pero las diferencias son distintas, las preocupaciones son distintas, aunque sigamos luchando por los mismos derechos, las mismas formas de vivir, de vernos unos a otros. No hay diferencia.

Todos tenemos una cabeza, dos brazos y dos piernas. Somos los mismos y eso no ha cambiado. ¿Cómo se podría decir entonces que hoy somos diferentes? Las causas cambian, pero en el fondo, en la base, siempre son las mismas. Son causas impulsadas por individuos que florecen en grupos. No sé si me explico, pero intento ofrecerle la lente a través de la cual yo veo el mundo".

'Euronews': La edición de aniversario incluye nuevos grupos fotografiados tan recientemente como en 2023. ¿Qué le ha llamado más la atención al fotografiar grupos contemporáneos frente a los de la serie original? Ha seleccionado diez imágenes favoritas del libro para Euronews Culture. ¿Qué criterio siguió?

"Salen de una próxima exposición. Y las aprobé porque me gustan esas imágenes. Así que, en realidad, la pregunta es cómo eliges las fotos con las que puedes convivir. ¿Te gustan esas fotos, puedes convivir con ellas? Y eso es muy difícil de responder, porque cada imagen es diferente.

Pueden parecerse porque todas son grupos, pero creo que escojo mis fotos en función de cuánto me dicen cada día. Si me alejo de una imagen durante una semana y al volver me sigue hablando, entonces me gusta. Si se apaga, se queda ahí, sin vibración, porque la has visto demasiado, entonces pasa a un segundo plano. Esta pregunta plantea algo importante: la belleza de crear arte es que nunca está terminado.

Demócratas independientes, Nueva York, Nueva York, 2005
Demócratas independientes, Nueva York, Nueva York, 2005 Cortesía: Neal Slavin

Soy pintor y fotógrafo. En pintura, todo el mundo lo sabe, un cuadro nunca está terminado. Está terminado para ese día, para ese momento. Tres días después puedes decirte: "No sé, creo que necesita un poco más de rojo en esta zona". Con la fotografía pasa lo mismo. Es más difícil, porque la fotografía es una imagen ya hecha, no puedes cambiarla. Así que, si no te gusta la foto, te das de cabezazos y te preguntas por qué demonios la hiciste así. Pero esa es la curva de aprendizaje, esa es la belleza.

De modo que la próxima vez que salgas con tu cámara, o con el dispositivo que sea, descubres que estás en esa curva de aprendizaje que te dice: no la hagas así, hazla de otra manera. Mira más allá. Mira dentro del grupo. Mira dentro de la persona. Habla con la persona. Me gusta decir que, aunque fotografíe a 100 personas en un grupo, y como decía antes, me meta en él, acabo haciendo probablemente 50 amistades de diez minutos, y eso es fantástico. Llego a conocer un poco a mucha gente distinta, más de lo que la mayoría llegamos a saber ni siquiera de nuestros buenos amigos.

Para mí, fotografiar grupos no es distinto de los años 70. El contenido ha cambiado, pero la gente, para mí, no. Y eso es lo que me encanta. Si esa dinámica no existiera, ya no seguiría haciéndolo. Llevo, como digo, más de 50 años dedicado a esto, y es realmente una dinámica. Creo que hace falta un amor enorme por las personas de todo tipo, por todas las personas de este planeta, blancas, negras, hispanas, lo que sea. Me encantan las diferencias. Pero al final del día todos somos iguales, y eso es lo que me mantiene en marcha".

'Euronews': En toda su obra aparece a menudo el humor, pero también una calma asociada a una gran precisión sociológica. ¿Cómo equilibra la ironía y la empatía al fotografiar comunidades?

"Creo que ya he respondido en parte cuando dije, hablando de la empatía al fotografiar comunidades: "Simplemente adoro a la gente". Ver a alguien en una situación con una camisa azul, a otra persona con una camisa roja, puede sonar ingenuo, pero me encanta observar a la gente y ver cómo participa.

No intento equilibrar nada, lo dejo salir todo. Creo que el error está precisamente en intentar equilibrarlo, eso es una pesadilla. Porque no se puede equilibrar. Las personas se pertenecen unas a otras en grupos formados por individuos con camisas rojas, azules, negras, blancas. Forma parte de nuestro ADN. Yo no puedo negarlo, y usted tampoco, eso es la humanidad.

Solo hay una forma de pertenecer. O perteneces o no perteneces. No olvidemos que los seres humanos somos muy buenos expulsando a unos mientras acogemos a otros, y eso convierte a esos otros en los otros
Neal Slavin
Fotógrafo
Bolsa de Nueva York, 1986
Bolsa de Nueva York, 1986 Cortesía: Neal Slavin

Solo hay una forma de pertenencia, o perteneces o no perteneces. No olvidemos que los seres humanos somos muy buenos expulsando a unos mientras acogemos a otros, y eso convierte a esos otros en los otros. Si alguna vez has formado parte de un grupo y luego te han dejado fuera, sabes exactamente de qué hablo. La sensación de pertenecer a un grupo es vital, es de lo que tratan los seres humanos. No se trata de hacer fotos graciosas o serias de gente que forma grupos. Ese sentimiento de pertenencia a un grupo es el elemento sociológico más vital de la humanidad. La propia palabra humanidad implica una fuerza de grupo.

En cuanto al humor en mi trabajo, no siempre está presente. A diferencia de otros fotógrafos, yo quiero a la gente y quiero sus defectos, la forma en que nos equivocamos, la manera en que nos reímos de nosotros mismos. Y esos momentos son los que construyen mis imágenes. Cuando la gente mira algunas de mis fotos y ve cosas divertidas es porque se ríe con ellos mismos, no de ellos mismos. Y esa es la diferencia, creo, con otros fotógrafos que hacen trabajos sociológicos. Yo nunca me río de nadie, me río con la gente y reímos juntos. No busco burlarme, no busco ridiculizar ni criticar a nadie. Si hay una situación divertida y todos compartimos la broma, estupendo. Solo quería dejar eso claro".

'Euronews': ¿Qué le gustaría que el público europeo, en particular, se llevara de estas imágenes de la sociedad estadounidense?

"Creo que Europa siempre se ha sentido fascinada por Estados Unidos. Porque Estados Unidos puso en marcha el gran experimento: que todos los hombres y mujeres son creados iguales. Ese no había sido siempre el principio rector en Europa ni en el resto del mundo. Estados Unidos se convirtió en una especie de placa de Petri de una forma de vida que históricamente la gente no había tenido.

Tuvimos y tenemos nuestros problemas, seguimos teniéndolos, esperamos que el país salga adelante en estos tiempos difíciles, pero, históricamente, no puedo responder qué se lleva el público europeo en particular de estas imágenes, porque creo que lo que representan no es solo Estados Unidos o los estadounidenses, sino la forma en que la gente se comporta, habla y se comunica entre sí. Y somos conocidos por un discurso muy abierto en Estados Unidos, creo que eso es lo que fascina a todo el mundo.

Veteranos de guerras extranjeras (V.F.W.), Baldwin, Nueva York, 1972-75
Veteranos de guerras extranjeras (V.F.W.), Baldwin, Nueva York, 1972-75 Cortesía: Neal Slavin
Equipo femenino de fútbol intramuros de Warner Communications, Inc., Nueva York, Nueva York, 1972-75
Equipo femenino de fútbol intramuros de Warner Communications, Inc., Nueva York, Nueva York, 1972-75 Cortesía: Neal Slavin

Tengo otros libros, todos sobre grupos. Tengo uno titulado 'Britons', y trabajo en un proyecto enorme sobre la oración y la meditación en grupo, sobre cómo nos mostramos cuando nos reunimos para rezar. Esas fotos no serían las que uno consideraría divertidas, pero en ellas se encuentran los mismos elementos que en 1974, ese hilo común que nos une.

Y eso es lo importante. Creo que los europeos lo entienden y se interesan por lo que hacemos. Pero también creo que Europa ha avanzado muchísimo y no voy a criticar a ningún país en particular, porque no quiero hacerlo; han recorrido un largo camino. Miran menos a Estados Unidos como algo extraño, porque han surgido democracias y formas sociales de gobierno en Europa, así que ya no ven a Estados Unidos como en los años 50 o 60.

Entiendo perfectamente la pregunta y sé que sigue habiendo fascinación por este país, que mide 24.000 kilómetros de costa a costa, por quiénes somos y por las cosas que hacemos, muchas de las cuales a muchos europeos no se les ocurriría hacer. Todos tenemos ideas sobre diferentes configuraciones sociológicas, digámoslo así, y todos aprendemos de ellas.

Y de algún modo, y no me malinterpreten, los estadounidenses fascinan a los europeos más que Estados Unidos como país. Mientras hablo me doy cuenta de que la frase sería: a los europeos les fascinan más los estadounidenses que Estados Unidos. Esa es la impresión que tengo".

'Euronews': La fotografía ha cambiado radicalmente desde los años 70, del procesado analógico a la ubicuidad digital y las imágenes generadas por IA. En su opinión, ¿qué hemos ganado y qué hemos perdido?

"Podría hablar todo un día de eso. No sé muy bien qué hemos ganado. Lo único que veo como ganancia es que, si ves que ocurre algo, puedes sacar el teléfono y documentarlo. Porque cuando un fotógrafo se prepara, salvo que seas fotógrafo de guerra y estés siempre listo, el momento puede haber pasado. En todo ese proceso ocurre algo de lo que hablaba antes, y es que, en cierto modo, se está produciendo un embrutecimiento del mundo: escribes una frase y la mitad te la completa el corrector del ordenador. Poco a poco nos volvemos perezosos.

Vivimos la vida mirando pantallas. Todos conocemos situaciones en empresas en las que la gente trabaja codo con codo en pequeños cubículos y, en vez de echar la silla hacia atrás y preguntar: "Oye, Joe, ¿cuándo vamos a comer?", le envían un correo electrónico y se quedan esperando la respuesta. Es muy inquietante. Al mismo tiempo, el mundo digital ha abierto posibilidades increíbles que nunca habríamos imaginado. Como todo, es un equilibrio.

¿Cuánta IA necesitas para que tu vida mejore o para arruinarla? Esa es una gran cuestión y no tengo la respuesta. Soy un mero espectador en ese terreno. En términos de igualdad no veo diferencia entre la fotografía digital y la analógica. Sí, el proceso es distinto, antes no teníamos cámaras que calcularan la exposición dentro del propio aparato, como hace un teléfono inteligente, pero en el fondo buscamos lo mismo.

Si lo reduces a lo esencial, seguimos haciéndonos fotos unos a otros, seguimos intentando dar nuestra mejor imagen cuando nos hacemos un selfi. Y eso ya ocurría en 1927 o en 1937. Así que, desde el punto de vista humano, no hay diferencia. La diferencia está en la mecánica. Pero el problema es que la mecánica es lo que puede contribuir a embrutecernos. Estamos en una situación en la que debemos tener muchísimo cuidado para no embrutecernos, para no convertirnos, y vuelvo a ello, en fantasmas en este planeta".

'Euronews': ¿Cómo ve hoy el papel de la fotografía en una época saturada de imágenes?

"El que fuera director de fotografía, antes de fallecer, John Szarkowski, dijo, creo que fue en los años 80, que ya había en el mundo más fotografías que ladrillos. ¿Qué nos dice eso? Que nunca dejamos de querer vernos reflejados en ese objeto para poder mirarnos.

Asociación Internacional de Gemelos, Muncie, Indiana, 1972-75
Asociación Internacional de Gemelos, Muncie, Indiana, 1972-75 Cortesía: Neal Slavin

Recuerdo un chiste en el que dos abuelas pasean por la calle y una de ellas lleva un cochecito con un bebé. La otra abuela se asoma y dice: "¡Qué bebé tan precioso!", y la abuela que empuja el cochecito responde: "Si te parece mona, tendrías que ver su foto". Creo que eso dice muchísimo de la fotografía. ¿Qué es? Memoria, autorreflexión, una forma de contemplación.

Podría seguir y seguir por ese camino, porque eso es la fotografía. Y en muchos aspectos ha asumido el papel de la pintura, que era lo que la pintura intentaba hacer. Pero la fotografía lo hace mejor. Eso no significa que la pintura esté muerta, como se solía decir. La pintura es una experiencia completamente distinta. Lo sé, soy pintor. Y adoro pintar por muchas razones. Algunas coinciden con la fotografía, otras no. Pero nunca perderemos la necesidad de comunicarnos entre nosotros y con nosotros mismos mirando una fotografía. Si nos quitan eso, ¿qué queda? Un planeta de fantasmas".

'Euronews': ¿Con qué materiales y herramientas trabaja en 2026? ¿Cómo ha cambiado con el tiempo su relación con la fotografía física?

"Trabajo en fotografía digital, porque puedo hacer más cosas en digital que con película. Pero adoro las imágenes analógicas, porque tienen otro sabor, son más suaves y se relacionan de otra manera. Trabajar en digital me permite fijar una imagen sin tener que experimentar, obtener exactamente la misma imagen si tengo que hacer cinco copias iguales.

Eso ya lo hacíamos con la fotografía analógica. Pero, en última instancia, y perdón si suena brusco, es una cuestión que hace tiempo dejé atrás, me parece irrelevante. Ya no pienso en ello, trabajo en digital. No recuerdo la última vez que trabajé con película, a la que tengo un gran respeto.

Simplemente no es lo que me interesa. Lo que me interesa es mirar al sujeto y preguntarme de qué trata esto, cómo me comunico con mi sujeto y cómo se comunica mi sujeto conmigo. Esa es la parte esencial de la relación fotográfica con tu sujeto y no cambia. No cambió en 1972 y no cambia en 2026".

'Euronews': ¿Cree que los retratos de grupo siguen teniendo el mismo peso cultural en una época dominada por el selfi y la marca personal?

"Si se hacen bien, sí lo tienen. Con todos los selfis que circulan se ha embotado muchísimo la mirada. Pero si ves algo que habla, si ves a 500 personas en una sala y puedes identificar a esas 500 personas. Es como mirar un mapa. Eso es un retrato de grupo, un mapa de la humanidad.

A medida que lo miras te das cuenta de cómo se relaciona una persona con la que tiene al lado y qué pasa con la que está a cuatro personas de distancia. ¿Se miran de reojo deseando estar juntos? Es una mina de oro. Ahí es donde empieza de verdad la conversación".

'Euronews': En última instancia, ¿qué mensaje o qué pregunta le gustaría que su obra dejara en los espectadores de hoy?

"Mi trabajo es en parte sociológico y en parte estético. No sabría decir qué mensaje me gustaría que dejara, porque eso no lo controlo yo. Si acaso, me gustaría que la gente entendiera que todos somos humanos y nos relacionamos unos con otros, y que por eso seguimos formando grupos. Y si se me permite una predicción, si el planeta sigue existiendo, también lo harán los grupos. De un modo u otro nunca nos abandonaremos".

El libro 'When Two or More Are Gathered Together', 'Cuando dos o más personas se reúnen' de Neal Slavin está disponible ya en Damiani Books.

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