El coleccionista Aadam Jacobs digitaliza 4 décadas de música en directo tras grabar en secreto a bandas como Nirvana, The Cure o R.E.M. El archivo, disponible de forma gratuita en la plataforma Internet Archive, incluye grabaciones históricas de Nirvana de 2 años antes del álbum 'Nevermind'.
Es el verano de 1989 en Chicago y el aficionado a la música Aadam Jacobs empieza a grabar un concierto en directo con una pequeña grabadora de casete Sony que lleva en el bolsillo.
El concierto es la presentación de una incipiente banda de rock en un pequeño club llamado Dreamerz. Antes de empezar a tocar, el cantante del grupo se dirige al público: "Hola, somos Nirvana. Somos de Seattle".
Esta primitiva grabación de la banda Nirvana, que años después se convertiría en un fenómeno mundial del rock, registrada más de dos años antes de la publicación de su aclamado segundo álbum 'Nevermind', es uno de los más de 10.000 conciertos que Jacobs ha grabado.
Ahora, voluntarios de Estados Unidos y de toda Europa están organizando, digitalizando y subiendo estas cintas a la Aadam Jacobs Collection, alojada en el repositorio en línea sin ánimo de lucro Internet Archive.
Las cintas se grabaron a lo largo de cuatro décadas y recogen actuaciones musicales desde la década de 1980 hasta comienzos de los 2000. De R.E.M. y The Cure a Tracy Chapman, la colección de Jacobs es un verdadero tesoro de actuaciones de los inicios de artistas consagrados y de joyas ocultas de músicos menos conocidos.
Tras el documental que la cineasta Katlin Schneider dedicó a Jacobs en 2023, titulado 'Melomaniac' (término que designa a quien padece una especie de locura por la música), un voluntario de Internet Archive se puso en contacto con él para preguntarle si quería conservar su colección.
Jacobs accedió: "Antes de que todas las cintas empezaran a fallar con el tiempo, a desintegrarse sin más, por fin dije que sí", señaló Jacobs.
Jacobs inició este trabajo por pura pasión en 1984, grabando un concierto con un aparato tipo dictáfono que había pedido prestado a su abuela. Adolescente acostumbrado a registrar canciones de la radio, recuerda cómo alguien le propuso otra cosa: "Conocí a un tipo que me dijo: 'Puedes llevarte una grabadora a un concierto, colarla sin que se note y grabar la actuación'. Y pensé: 'Vaya, qué bien'. Así empecé".
Poco después se compró una grabadora tipo Sony Walkman. "A veces utilizaba equipos bastante básicos, sencillamente porque no tenía dinero para comprar nada mejor", contó. Más adelante, Jacobs pasó a cintas de audio digital y a grabadoras digitales de estado sólido.
Hoy, la digitalización y el archivo de las numerosas cajas con cintas de Jacobs siguen en marcha. Una vez al mes, Brian Emerick, encargado de trasladar las grabaciones analógicas a archivos digitales, se desplaza a casa de Jacobs y recoge entre diez y 20 cajas, cada una con entre 50 y 100 cintas.
Los archivos digitales que genera Emerick se envían después a voluntarios que se encargan de mezclar y masterizar las grabaciones antes de subirlas a la colección en línea. Emerick ha digitalizado al menos 5.500 cintas desde finales de 2024.
En cuanto a los derechos de autor, Jacobs afirma que la mayoría de los artistas agradece que su obra se conserve, aunque está dispuesto a retirar las grabaciones si se lo piden, si bien hasta ahora solo uno o dos músicos se lo han solicitado.
David Nimmer, abogado especializado en propiedad intelectual y profesor además en la Universidad de California en Los Ángeles, explica que los artistas son dueños de sus grabaciones en directo y de sus composiciones originales según las leyes contra la piratería, pero considera poco probable que haya demandas, ya que ni Jacobs ni el archivo obtienen beneficio económico de ellas.
Muchas de las grabaciones de Jacobs tienen una calidad sorprendente, algo que ha sido una grata sorpresa para técnicos voluntarios como Neil deMause, teniendo en cuenta que Jacobs no utilizaba equipos de grabación de alta gama.
DeMause señala: "Sobre todo después de los dos primeros años, lo tenía tan controlado que algunas de estas grabaciones, hechas en pequeñas cintas de casete bastante malas de principios de los 90, suenan increíbles".
Mientras la Aadam Jacobs Collection se va completando poco a poco y con paciencia, los melómanos de todo el mundo pueden disfrutar de estas cápsulas del tiempo que abarcan cuatro décadas de experimentación y depuración musical.